DEPORTES › FESTIVAL DE LA ARGENTINA CONTRA ECUADOR EN EL DEBUT EN CHICLAYO

Una goleada fantástica en la Copa América

La Selección redondeó una gran actuación, venciendo con un gol de penal de Cristian González, tres de Javier Saviola, uno de D’Alessandro y el último de Luis González. Con el empate entre uruguayos y mexicanos, lidera el Grupo B del torneo.

La Argentina parecía ese boxeador elegante y fino que domina ampliamente en las tarjetas pero que no podía meter una mano picante que clausurara la pelea por nocaut. Hasta que llegó el segundo tiempo. Por momentos el equipo de Marcelo Bielsa hizo lo que quiso con su rival, transformado durante largos ratos del partido –especialmente cuando perdían pie en el mediocampo– más en un sparring que un contendiente serio, haciéndole circular la pelota, tocándole corto y sacando el pelotazo repentino, pateándole de larga distancia o abriéndole la cancha para cerrarla con el centro.
Así, la sucesión de situaciones de gol de las que dispuso el equipo nacional se transformó en una larga tira en la que no entraba, ni por asomo, una nota al pie con la réplica ecuatoriana. En el primer tiempo sólo tuvo una: un remate de Chalá bien contenido por Abbondanzieri.
La Argentina, en cambio, no necesitó el gol tempranero –codazo de Espinosa a Lucho González en el área, penal que Cristian González remató fuerte y de zurda al medio– para tranquilizarse. De hecho, necesitó cinco minutos más para empezar a controlar la pelota que la multitud de volantes que mandó a la cancha Bolillo Gómez había monopolizado en el arranque. Una vez que los circuitos se aceitaron, la celeste y blanca produjo una de las actuaciones más elogiables de los últimos tiempos.
Con Zanetti y especialmente Sorín como arietes en los laterales, ya que Ecuador atacaba con un solo delantero y Ayala y Heinze sobraban para controlarlo, Mascherano cortando, Kili González transformado en rueda de auxilio, Argentina encerró a Ecuador en torno de Ibarra y generó fútbol.
Saviola se perdió el segundo a los 9, cuando Ibarra le tapó el disparo, a los 18, cuando tiró un sombrero, a los 24, cuando tiró el centro atrás y no entraba nadie, a los 40, después de una combinación con Sorín y D’Alessandro (el volante acaso demorando un segundo más de lo necesario en cada jugada), a los 54 cuando volvió a taparle el arquero. Lo tuvo el Kili con un remate fortísimo a los 19, y el otro González a los 22 con Ibarra caído. Lo tuvieron al cuarto de hora con una combinación fantástica entre D’Alessandro, Zanetti, Lucho González y Delgado, que nadie pudo rematar francamente.
Precisó que el sparring se animara a meter una mano para reaccionar: Gómez metió a Agustín Delgado, el delantero empató con un perfecto derechazo al palo de Abbondanzieri en la segunda llegada ecuatoriana y la Argentina, entonces, con el partido empatado, despertó. Y cómo.
Dos minutos después, una combinación colectiva terminó con la habilitación corta para Saviola en el área. El delantero la paró con la derecha, enganchó con la zurda y la puso lejos, junto a un palo.
Sabiéndose capaz de la reacción, el equipo volvió a apretar el acelerador, a dominar el encuentro a voluntad, y Saviola se transformó en la gran figura de la noche. Un cabezazo suyo anticipándose a Ibarra, diez minutos después, puso cifras tranquilizadoras.
La Argentina no aceptó la rendición ecuatoriana y al rato, con un bombazo, el delantero volvió a marcar, el tercero de su cosecha personal. No terminó allí: de derecha, D’Alessandro marcó el quinto desde fuera del área. Sobre la hora, Lucho González metió el sexto sobre la salida de Ibarra.
Una rúbrica perfecta para confirmar la candidatura nacional a ganar la Copa.

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Javier Saviola cabecea para marcar el tercer gol del equipo nacional en Chiclayo.
 
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