DEPORTES › BOCA CAYO 3-1 ANTE VELEZ EN LINIERS, PERO IGUAL PASO A CUARTOS

Primero hay que saber sufrir

El conjunto de Russo, que jugó 60 minutos con diez, fue superado por el de La Volpe, que hizo un muy buen primer tiempo, pero pasó de ronda en la Copa Libertadores. Caranta, la figura.

 Por Facundo Martínez

Boca debió sufrir más de la cuenta para acceder a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde deberá enfrentar, a partir del próximo miércoles, al vencedor de la llave que disputarán hoy Libertad (Paraguay) y Paraná (Brasil) y que ganan los paraguayos por 2-1. El conjunto de Miguel Russo sufrió en la cancha de Vélez ante un rival que mostró una imagen completamente distinta de la que había dado en el partido de ida y jugó tan bien que se fue aplaudido por sus hinchas, a pesar de que el 3-1 final no le alcanzó para dar vuelta la serie que Boca había puesto a su favor con el 3-0 en la Bombonera. La figura del partido fue el arquero de Boca, Caranta, quien con buenas intervenciones evitó una goleada mayor.

Vélez salió a jugar el encuentro a todo o nada, pero con una actitud más responsable y una prolijidad impecable en relación con lo que había dado en el partido de ida. Con buenos trabajos de Zárate, Castromán y Ocampo, que hacía estragos por la derecha, Vélez metió a Boca en su campo, obligándolo a cometer errores, sobre todo por el lado de Ibarra.

A Boca le costaba recuperar la pelota. No andaba bien Ledesma y Riquelme estaba irreconocible. De ahí que la primera, después de dos remates de Castromán y Ocampo que Caranta contuvo sin problemas, fue un remate desde lejos de Palermo que terminó raspando el travesaño del arco de Peratta.

Vélez se desahogó con la apertura del marcador, a los 14, cuando Zárate entró solo por la derecha y sacó un remate cruzado ingobernable para Caranta, que alimentó el sueño de una hazaña.

Boca reaccionó rápido y generó dos chances como para igualar: un mano a mano de Palacio que terminó desviando de un manotazo el arquero de Vélez y un cabezazo libre de Palermo, que Peratta encontró abajo, en el medio del arco.

Boca mejoraba, pero seguía siendo menos que Vélez, al menos hasta que Riquelme, en jugada de tiro de esquina, encontró la igualdad, a los 32. Pudo haber sido olímpico el gol, pero lo cierto es que la pelota se desvió en Bustos y entró por el primer palo. El 1-1 obligaba a Vélez a marcar cuatro goles más para pasar de ronda. Parecía difícil hasta que, dos minutos más tarde, Saúl Laverni le mostró la roja a Ledesma por una falta sobre Bustamante. Y, otros dos minutos más tarde, habilitado por un pase largo de Cabral, Zárate quedó mano a mano con Caranta para definir con cara interna de la pierna derecha al palo izquierdo del arquero, que iba a lucirse poco después con dos atajadas espectaculares a Castromán y Ocampo. Tras el descanso, Vélez bajó un poco la producción, aunque siguió arrimando peligro. Boca creció con Riquelme, que comenzó a tener la pelota y hasta metió dos disparos contra el travesaño de Peratta. Vélez, por su parte, sólo miraba el arco de Boca, donde Caranta se lucía cada vez más exigido. El gol de Ocampo, a los 79, una avivada del pibe que luchó una pelota que parecía perdida y terminó picándola por encima del arquero para meterla en el ángulo del primer palo, acercó a los locales al partido soñado. Faltaban sólo dos goles: Boca aguantó como pudo y Vélez los buscó hasta la desesperación. No llegaron, y Boca festejó atragantado la clasificación, mientras los jugadores de Vélez recibían el largo aplauso de sus hinchas.

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Méndez lucha con Riquelme.
Imagen: Bernardino Avila
 
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