DEPORTES › OPINION

Siempre es la pista del dinero

 Por Pablo Vignone

En 1977, un año después de haber regresado de la muerte y a punto de conquistar el título mundial, Niki Lauda tuvo la audacia de exigirle más dinero a Enzo Ferrari para renovar su contrato. El Commendatore protagonizó el acostumbrado circo, pero finalmente accedió con palabras que pasaron a la historia:
–OK, hebreo.
De acaudalado linaje austríaco, aún emparentado con banqueros, Lauda tenía de hebreo lo que el mismo Ferrari. Nada. Pero había antepuesto el dinero a la gloria deportiva y eso, para el temperamental constructor italiano, era peor que un pecado. Lauda finalmente olió con mayor ahínco los dólares que le ofrecía Bernie Ecclestone, y partió de mala manera después de que le echaran a su mecánico favorito la noche previa al último Grand Prix. La anécdota sirve para refrescar que no importa qué tan bueno sea el auto, qué tan rápido corra, qué tan competitivo sea, siempre hay que seguir la pista del dinero.
Kimi Raikkonen le deja en 2007 su asiento a Alonso porque, aseguran, el finés está cansado de que los McLaren se rompan tan menudo a causa de presionar tanto el límite del rendimiento: así cree que perdió el título 2005 a manos del español.
Pero Raikkonen, que gana 20 millones de dólares en McLaren, irá a Ferrari, que dejará probablemente de pagarle 36 millones de dólares a Michael Schumacher: el equipo italiano ve desde hace más de 12 meses angostarse sus cuentas, de manera que es impensado que vaya a tener bajo el mismo techo una dotación de casi 60 millones anuales.
Al campeón mundial Alonso le regalaron el auto que lo llevó al campeonato, pero en el 2006 cobrará la mitad de lo que gana Raikkonen y la tercera parte de lo que recibirá Schumacher por manejar lo mismo. Probablemente el hecho de que su manager sea la misma persona que, a la vez, es director deportivo de la escuadra Renault, Flavio Briatore, hable más de la fidelidad del italiano por sus patrones que por sus protegidos. La semana pasada, el campeón criticó de manera poco sutil el retraso técnico de Renault para 2006; ahora se sabe que preparaba el camino para el anuncio de una salida que, es evidente, estaba cerrada desde hacía tiempo. En todo caso, lo que esta movida está señalando es, definitivamente, el principio del fin de Schumacher en la F-1.
Además, la salida de Alonso abre una interesante perspectiva para el cordobés José María López, quien llamativamente en los últimos días atenuó su rebeldía contra el contrato que lo une a Briatore y Renault, el que estuvo muy cerca de denunciar para 2006. Detrás de la dotación oficial compuesta por Alonso y Giancarlo Fisichella, se acomodan el finés Heikki Kovalainen y López; si el escandinavo ocupa la plaza vacante en 2007, el argentino (que ayer ganó el Masters de pilotos en el Autódromo) podría estar más cerca de su sueño de correr en Fórmula 1.

Compartir: 

Twitter
 

SUBNOTAS
  • Siempre es la pista del dinero
    Por Pablo Vignone
 
DEPORTES
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.