ECONOMíA › EL ESPACIO CARTA ABIERTA ABRIO SUS SESIONES A LA REFLEXION ECONOMICA

La hora de debatir modelos de país

 Por Sebastián Premici

“Para impulsar un modelo económico de desarrollo con equidad es indispensable la reconstrucción de un imaginario social que recupere la relevancia de lo político y la intervención del Estado como requisito para promover el crecimiento de la Nación”. Con esta frase cierra el primer documento elaborado por la comisión de Economía del espacio Carta Abierta, con el que se pretende abrir la discusión sobre conceptos como distribución del ingreso, modelo nacional de desarrollo, renta extraordinaria y salarios. Luego del conflicto agropecuario, que enfrentó al Gobierno con cuatro entidades empresarias (Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro), la sociedad argentina se inmiscuyó en una puja sectorial que planteó dos visiones antagónicas sobre el rumbo económico: los intereses del mercado vs. el interés común. “Sin Estado no hay Nación” es un primer trabajo que pretende ser un aporte –como dicen desde Carta Abierta– para romper con el sentido común impuesto desde los sectores más concentrados de la economía local y pensar un modelo de país.

El espacio Carta Abierta crece. De charlas en cafés pasó a ocupar el tercer piso de la Biblioteca Nacional, donde aproximadamente cuatrocientas personas se reúnen cada quince días para debatir sobre el devenir de la sociedad argentina. Horacio González, director de la Biblioteca, señaló que “era hora que un espacio de la cultura sirviera para debatir públicamente estos temas”. La comisión de Economía, de la que participan economistas –entre ellos Alejandro Rofman, Guillermo Wierzba y Claudio Casparrino–, sociólogos, politólogos e intelectuales de otras especialidades, presentó ayer el Primer Documento de Trabajo Colectivo “Sin Estado no hay Nación” (ver aparte).

Primero se leyó el texto. Luego vino el debate, en clave de asamblea. Hubo aplausos, mociones de orden, algún que otro enojo pero en ningún momento se perdió el eje del encuentro, que fue la discusión sobre la política económica y el rol del Estado. “Tenemos que construir un país desconectado de la lógica mundial y conectarnos con las realidades de Latinoamérica. Existen otras posibilidades para construir una sociedad desde abajo. Pero si continúa existiendo el trabajo en negro y estructuras sindicales no democráticas, no podremos vencer esta lógica”, comentó el investigador del Conicet Carlos Girotti.

La mayoría de las intervenciones (fueron más de treinta oradores) dieron cuenta del tipo de modelo económico “no deseado”. La mayoría también coincidió en que la política de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández estaría bien orientada en cuanto a que se sabe lo que no se quiere e insinúa un proyecto a futuro, de largo plazo, pero todavía falta.

“Decimos que Carta Abierta nos tiene que dar un proyecto de país. ¿Será el del Gobierno? La verdad que todavía no lo conozco. Tenemos que dejar de ser descriptivos para ser creativos”, reflexionó un asambleísta. Unas filas más atrás, otro participante acotó: “No podemos hablar del rol del Estado y caer en un ingenuismo estatista. Hay que mirar hacia adelante”.

“Tenemos que decirle al Gobierno qué es lo que debe hacer. (Sergio) Massa –jefe de Gabinete– dijo que con la reapertura del canje de la deuda volveríamos a reinsertarnos en el mundo. ¿Será tan así? Siempre hay presiones del establishment. No le hacemos mal al kirchnerismo si le decimos algunas cosas que no son del todo claras”, reflexionó el economista Eduardo Jozami.

En este sentido, el primer documento presentado por este espacio de debate sentó las bases para iniciar un proceso de discusión, que incluirá diferentes temáticas como la agricultura sustentable, la inflación, transferencia de tecnología y distribución de la riqueza, entre otras. Fue un primer aporte para colocar al Estado en un rol protagónico, “frente a las presiones de los grupos económicos que siempre prefieren menos intervención”.

El conflicto agropecuario

La disputa que vivió el Gobierno con algunos sectores del basto universo agropecuario generó un antes y un después en el devenir político del país. Más allá del embate que sufrió la administración kirchnerista, el documento rescató que tras “el rechazo a las retenciones móviles apareció un punto de acumulación opositora, hasta ese entonces ausente, y un rechazo a la intervención del Estado en la economía”. Es decir, se desafió la capacidad del Estado para generar su política económica.

Sin embargo, la lectura más fina que realizaron los intelectuales que forman parte de este espacio es que detrás del conflicto, en realidad, se evidenció una similitud con la lógica neoliberal que dominó los programas económicos de la última dictadura y de la década del ’90. “Supuso en los hechos, un reeditado darwinismo social”, puede leerse en el documento.

“El conflicto con el campo debería despertarnos la curiosidad para preguntarnos quiénes deben ser los propietarios de la tierra. ¿Será del que compra cien hectáreas en la Pampa Húmeda o de todos los argentinos, como patrimonio natural”, se preguntó Abel Langer. Otro asambleísta, que se expresó en el mismo sentido, señaló que los (nuevos) campesinos –los de la Sociedad Rural, CRA, FAA– son como “los kulaks rusos que manejaban el campo”. “Hace dos años, (Eduardo) Buzzi pedía una agricultura con agricultores, pero hoy los campesinos que él representa son rentistas”, agregó otro participante.

El documento presentado por la comisión de Economía hizo eje en el conflicto agropecuario, a tono con las amenazas de los últimos días por parte de los empresarios del sector, que ya anticiparon que volverán al paro. Por lo tanto, el trabajo resultó más que oportuno frente a los días venideros. “Tenemos que denunciar el dispositivo de dominación, es decir el discurso de la ortodoxia. La derecha ya no es un partido político sino que está en el sentido común. Hay que pensar un país de aquí a 20 años y denunciar los espacios vacíos, todo aquello que falta. Carta Abierta tiene que provocar al pueblo argentino”, concluyó el encuestador Ricardo Rouvier.

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“Hay que pensar un país a 20 años. Carta Abierta tiene que provocar”, dijeron los intelectuales.
Imagen: Marisela Mengochea
 
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