ECONOMíA › EL FMI RECHAZO EL ACUERDO CON
LOS GOBERNADORES. NO VENDRA LA MISION NEGOCIADORA

“Es lo mismo que habían firmado en abril”

Lejos de elogiar el compromiso político de los gobernadores, el vocero del FMI recordó que muchos de los puntos firmados ya figuraban en el compromiso asumido en abril y que no fueron cumplidos. “El tema clave es la implementación”, aseguró. Lavagna criticó al Fondo porque “en lugar de ayudar a salir de la crisis la profundiza”.

El Fondo Monetario no afloja. Lejos de elogiar la firma del compromiso por parte de los gobernadores para aprobar una serie de medidas exigidas por el organismo, ayer el vocero del Fondo, Thomas Dawson, aseguró que “el tema clave es la implementación”. Y recordó que muchos de los 12 puntos firmados por los gobernadores el lunes ya figuraban en el plan de 14 puntos acordado entre la Nación y las provincias en abril y nunca fueron cumplidos. Además, el funcionario advirtió que el no pago del vencimiento de 800 millones de la semana pasada al Banco Mundial “torna la situación más compleja”. En tanto, Roberto Lavagna dejó en claro que las negociaciones no atraviesan un buen momento. Desmintió que esté prevista la llegada de una misión del FMI al país la semana próxima. Dijo que no hay fecha para firmar un acuerdo con el organismo y admitió que la aprobación legislativa de las medidas acordadas con los gobernadores no es suficiente para cerrar trato con Washington. Para colmo, tampoco se privó de criticar el papel del Fondo, al sostener que en lugar de ayudar a salir de la crisis la profundiza.
El lunes por la noche, en el entorno de Duhalde festejaban el pacto con los gobernadores como el acto final tras el cual se bajaría el telón de la negociación más larga que haya mantenido el FMI con país alguno. Tanto es así que desde el ala política dejaron transcender que el Presidente se había comunicado telefónicamente con el titular del Fondo, Hoerst Koehler, quien le había prometido el envío de una misión del organismo la semana próxima a Buenos Aires para dar las puntadas finales a la carta de intención. En Economía, en cambio, eran más cautos. Pero decían que, después del consenso político logrado alrededor de la negociación, ya no habría más excusas de Washington para no poner la firma al acuerdo. “Si no firman ahora es porque no quieren ningún acuerdo”, comentó entonces un estrecho colaborador del ministro Lavagna.
Sin embargo, ayer las cosas volvieron a su cauce natural. El vocero del Fondo, Thomas Dawson, volvió a la carga, como es su costumbre, apretando sin ahorcar. Lejos de elogiar el acuerdo político, afirmó que muchas de las medidas prometidas esta semana ya estaban en al acuerdo firmado por los gobernadores en abril y que, a juicio del Fondo, nunca se cumplió.
“La implementación ha sido una preocupación nuestra en Argentina”, señaló. Y dijo que conseguir el consenso político alrededor del plan negociado con el Fondo “es responsabilidad de las autoridades, que deben trabajar en la implementación de las medidas”. Por las dudas, aclaró que “las autoridades están trabajando muy, muy duro, pero han tenido dificultades en lograr apoyo legislativo y de las provincias”, insistió.
El pacto de abril incluía una serie de metas de ajuste fiscal en las provincias, que la mayoría de los gobernadores dicen estar cumpliendo. Más aún, ayer fuentes del gobierno nacional salieron a contestarle a Dawson y ratificaron tal cumplimiento. En cambio, esta semana se buscó el compromiso del Congreso, por ejemplo, para recortar en 1000 millones extra el gasto del Presupuesto 2003; no prorrogar más la suspensión de las ejecuciones hipotecarias; y no extender a otros bonos públicos, que no sean Boden, la cancelación de deudas bancarias, entre otras medidas.
Sea como fuere, Dawson advirtió, además, que el incumplimiento del vencimiento de 805 millones de dólares con el Banco Mundial torna “más compleja” la negociación con el Fondo. “Ahora el FMI deberá consultar con el Banco Mundial” antes de cerrar un acuerdo, explicó. Y recomendó al Gobierno de Duhalde “hacer algún progreso” en el atraso de pagos con el Banco. Traducido: el Fondo quiere que, mientras se desarrollen las negociaciones, el Gobierno siga pagando los vencimientos con el Banco Mundial, que por estatuto no pueden refinanciarse si no hay acuerdo con el FMI.
Por su parte, a su manera, Lavagna también confirmó que el acuerdo sólo está cerca en la ilusión de algunos miembros del Gobierno. Durante una conferencia con corresponsales extranjeros, sentado delante de un gran cuadro de motivos folklóricos que muestra la imagen de un gaucho cantandocon una guitarra, el ministro se preocupó por no crear ninguna clase de expectativa. Primero, desmintió que la semana próxima fuera a desembarcar en Buenos Aires una misión del FMI para apurar las gestiones. “Por ahora, no hay ninguna misión del Fondo Monetario como se comentó erróneamente. La semana que viene viajo a Europa, pero no puedo informar nada sobre la agenda”, señaló. Después, reconoció que la aprobación por el Congreso de las medidas consensuadas con los gobernadores “es una condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el acuerdo con el FMI”. En este sentido, blanqueó que el Fondo sigue presionando para que haya un freno a los amparos judiciales que favorecen a los ahorristas y para que el Gobierno aumente las tarifas públicas en un 30 por ciento. Cuando le consultaron por qué creía que el Fondo reclamaba un ajuste de tarifas de tal magnitud, Lavagna respondió simple: “deberían preguntárselo a ellos”. Como es sabido, el Gobierno ofreció una suba del 10 por ciento en diciembre y de otro tanto en marzo. Lavagna evitó contestar si su viaje a Europa se vinculaba con la renegociación tarifaria con las empresas que controlan los principales servicios públicos. Pero la relación es inevitable.
Finalmente, el ministro se guardó una bala para el Fondo. “El papel del FMI debería ser anticíclico, pero terminó siendo procíclico, lo que profundiza la crisis y no ayuda a salir de ella”, disparó. Mientras que recordó que “para sus planes sociales, Argentina no ha recibido un peso de los organismos de crédito este año. Por el contrario, bajó la deuda con ellos, al hacer cancelaciones netas de deuda por 4300 millones de dólares”, aseguró.

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Titular del Fondo Monetario, Hoerst Koehler, y su vocero, Thomas Dawson. El FMI también presiona por los pagos al Banco Mundial.
 
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