ECONOMíA

Con más emisión pero sin préstamos, el crecimiento es sólo una quimera

La mayor inyección de circulante por parte del Banco Central para comprar dólares y sostener su valor fue neutralizada por el sistema financiero, que se niega a prestar.

 Por Claudio Zlotnik

¿Qué pasa con los miles de millones de pesos emitidos por el Banco Central para evitar que el dólar caiga por debajo de 2,80 pesos? La respuesta confirma lo imperfecto que está funcionando la economía tras el colapso: sólo la tercera parte del dinero termina en manos del público y empresas. El resto se acumula en las cuentas corrientes que tienen abiertas las entidades financieras en el Banco Central. La liquidez de los bancos, incluyendo sus tenencias en divisas, ya trepa a 19.700 millones de pesos. Si por lo menos siguieran las ultraconservadoras pautas de la época de la convertibilidad, los bancos podrían incrementar un 25 por ciento el actual stock de préstamos.
En la década pasada, bajo las reglas ortodoxas que rigieron al sistema financiero, los bancos mantenían una liquidez de entre 20 y 22 por ciento de los depósitos del sector privado. En la actualidad, esa relación es sensiblemente mayor: 31,4 por ciento. Es decir, las entidades financieras tienen un colchón de fondos más importante ahora que durante la convertibilidad, una época en la que se privilegió la supuesta solvencia de los bancos y los rentables préstamos al Estado en vez de hacer más masivo el crédito a los privados. Comparado con los años de la convertibilidad, el exceso de liquidez asciende a unos 7100 millones de pesos. Si los bancos prestasen aunque sea este monto, el stock de créditos al sector privado crecería un nada desdeñable 25 por ciento.
La discusión sobre la liquidez bancaria quedó instalada la semana pasada cuando Roberto Lavagna instó a las entidades financieras a otorgar préstamos a tasas de interés razonables. La abundante liquidez del sistema financiero tiene su raíz en la fuerte emisión de dinero que realizó en los últimos meses el Banco Central por sus intervenciones en el mercado cambiario. Desde marzo, la autoridad monetaria emitió unos 3800 millones de pesos que fueron utilizados para adquirir buena parte de los dólares que liquidaron los exportadores. El objetivo fue sostener el tipo de cambio. El mes pasado fue record en compras: 788,1 millones de dólares, lo que derivó en una emisión de 2332 millones de pesos.
Después de un impasse, donde escasearon las liquidaciones de los exportadores y se notó un leve incremento de la demanda de divisas por parte de las empresas, el Central volvió a intervenir con fuerza en el mercado. Ayer compró 82 millones de dólares, y ya totalizan 411 millones en lo que va del mes. A pesar de semejante adquisición, el dólar volvió a retroceder. Esta vez fue un centavo y quedó en 2,83 pesos para la venta en las casas de cambio.
Estas intervenciones permitieron al Central acrecentar sus reservas. Ya se sitúan en 11.800 millones de dólares. Para algunos economistas ortodoxos, la inyección de pesos desembocaría en un salto inflacionario. Un escenario por ahora inimaginable, tras la deflación de mayo. Pero lo cierto es que la emisión de moneda no tuvo como destino la economía real. De los 3430 millones de pesos lanzados en abril y mayo, una pequeña parte fue absorbida por Letras del Central, mientras que el 70 por ciento restante quedó como encajes de los bancos. Están colocados a una tasa de apenas el 1,5 por ciento anual. Los restantes 1010 millones de pesos están en poder del público.
“La emisión de pesos ayuda a lubricar la economía pero no alcanza para asegurar un crecimiento sostenido: también haría falta una recomposición sensible de los salarios y de las inversiones”, señaló a Página/12 Leonardo Bleger, economista jefe del banco Credicoop. La falta de crédito es otro de los factores que complican la recuperación. El stock de préstamos cae a razón de 2 por ciento mensual porque los deudores pagan pero los bancos no prestan. Prefieren dejar sus fondos en el Central, aun cuando esa inversión les genere quebrantos.
El titular de un banco de capital nacional dio otro punto de vista: “No hay demanda de créditos. En el 2001 colocábamos 10 millones de pesos mensuales en préstamos personales y ahora no llegamos ni siquiera a lamitad, a pesar de que nuestros costos sean inferiores al financiamiento con tarjetas de crédito. Todavía hay temor en la gente a endeudarse”, reflexionó.
Sin crédito bancario, el Banco Central está dispuesto a mantenerse activo en el mercado cambiario con el objetivo de dinamizar la economía. A pesar de que existe una meta indicativa de emisión firmada con el Fondo Monetario, en la autoridad monetaria creen que lo mejor es intervenir en los momentos en que se incrementa la oferta de divisas. Por ahora, sólo una pequeña parte de la emisión pasa a la economía real. La regeneración del crédito es uno de los desafíos más importantes que tiene la nueva gestión de Roberto Lavagna.

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La prisión del dinero. La liquidez de los bancos ya trepa a 19.700 millones de pesos.
 
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