ECONOMíA › DEBATE INTERNO POR LOS ALCANCES DE LOS ACUERDOS FIRMADOS POR LA ARGENTINA EN BEIJING

Se agita la UIA por el fantasma chino

Un documento de la central fabril cuestionando el convenio con China desató el debate. De Mendiguren y Méndez se enfrentaron públicamente con Lascurain por el eventual impacto de las cláusulas en favor de empresas y trabajadores asiáticos.

La interna de la Unión Industrial Argentina (UIA) quedó al desnudo a partir del acercamiento del Gobierno con China. José Ignacio de Mendiguren y Héctor Méndez salieron a responderle a Juan Carlos Lascurain, quien había criticado un informe que la UIA difundió para cuestionar los acuerdos con la potencia asiática. La disputa, de contenido claramente político, concentra la atención mediática y empaña el debate de fondo sobre el modo de relacionamiento con China, que sí es motivo de preocupación para una parte del empresariado. Durante la jornada de hoy, los dirigentes de la UIA del comité ejecutivo mantendrán una reunión en la sede de la entidad para analizar los acuerdos con China.

En medio de la visita a China de la presidenta Cristina Fernández, la UIA difundió un informe crítico del proyecto de ley que define las pautas del acercamiento con el país asiático. “El convenio con China contiene cláusulas de enorme riesgo para el desarrollo argentino. El Estado argentino brindaría condiciones preferenciales al Estado chino y a sus empresas”, comienza la entidad patronal. Advierte que el acuerdo contempla la chance de la adjudicación directa de proyectos de infraestructura a cambio de financiamiento de origen chino y la posibilidad de contratación de mano de obra de ese país. Además dice que “la sustitución de mano de obra nacional por mano de obra china no ha sido otorgada por Brasil, que firmó en 2014 acuerdos similares de cooperación con China”. Concluye que “el convenio expone al país a condiciones desfavorables, replicando los acuerdos firmados por naciones africanas”.

En relación con la adjudicación de proyectos de infraestructura, Juan Chediack, titular de la Cámara de la Construcción, aclaró que “en los acuerdos se mencionan los métodos legales para la licitación de obra pública, en donde se pueden hacer adjudicaciones directas”.

En tanto, Lascurain –dirigente metalúrgico, ex presidente y actualmente vocal de la UIA– directamente criticó a sus colegas. “Hay un grado de apresuramiento y de intencionalidad política. Es una posición que no ha contemplado a todos los socios. Acá se marca claramente que la UIA responde a los intereses de algunos y no de todos, y se sigue manejando con un grupo de cinco o seis personas con intereses muy marcados, algunos son intereses políticos y otros son otro tipo de intereses”, señaló. Lascurain estuvo ayer reunido con el ministro Julio De Vido, quien le “explicó la participación de las empresas nacionales en la obra de construcción de las represas en Santa Cruz”, informó Planificación.

“¿Así que a la UIA la manejan seis personas? Mal puede decir eso una persona que está en el comité ejecutivo con tres personas de Adimra y nunca va. Hay que dar la pelea desde adentro. El convenio no es ni oficialista ni opositor: nosotros siempre defendimos los intereses del desarrollo nacional. Y hay un acuerdo marco ambiguo, con enormes imprecisiones, que permite adjudicación directa e incluye convenios secretos que no se conocen. Hay industriales metalúrgicos, como los de Córdoba o los de Mendoza, que tienen la misma percepción que la UIA. A mí lo que me llama la atención es haber tenido un plan ferroviario, haber ido a inauguraciones y después de 11 años terminemos comprando vagones y hasta los durmientes de China”, le respondió De Mendiguren.

Un punto de la controversia es la posibilidad de que arriben al país trabajadores de origen chino. El sexto punto del acuerdo marco indica que “con sujeción a su legislación y de conformidad con el Derecho internacional, cada parte otorgará a los nacionales de la otra facilidades para la realización de actividades lucrativas, ya sean laborales o profesionales, como empleados o por cuenta propia, en condiciones de igualdad con los nacionales del Estado receptor”. A pesar de que la letra del convenio no avanza más que sobre esa generalidad, y que hasta ahora ninguna de las empresas chinas o de participación china ha inundado su fábrica de trabajadores asiáticos, De Mendiguren alertó que “si no queremos traer trabajadores de China, ¿para qué lo ponemos? Estamos más cerca de los acuerdos que China firmó con Angola que los de Brasil y la Unión Europea”.

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De Mendiguren y Lascurain, sonrientes sólo frente a las cámaras.
Imagen: Télam
 
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