ECONOMíA › CAMBIOS EN LA BASE IMPONIBLE DEL IMPUESTO A LOS AUTOS DE ALTA GAMA. RESPALDO DE LA MAYORIA DE LAS TERMINALES

Para favorecer la producción nacional

El impuesto sube 15 por ciento, pero Economía e Industria definieron una alícuota diferencial para los autos de producción nacional. Se benefician modelos medianos como el Citroën C4, el Peugeot 408, el Renault Fluence, el Ford Focus, el Honda HRV.

Los nuevos valores de corte para la aplicación del impuesto a los autos son 225 mil y 278 mil pesos.

El Gobierno modificó las bases imponibles del impuesto a los autos de alta gama e introdujo una alícuota diferencial para los vehículos de producción nacional, como anticipó Página/12 en su edición de ayer. La medida, que es retroactiva el 1º de julio y rige hasta el último día del año, despertó aprobación en los empresarios del sector. Los primeros beneficiados son los modelos medianos de fabricación nacional, como el Citroën C4, el Peugeot 408, el Renault Fluence, el Ford Focus, el Honda HRV. En cambio, el Toyota Corolla, por caso, que compite en esa gama pero es importado, sale perjudicado. La Toyota Hilux SW4 quedó en una posición preferencial frente a sus competidores, la Eco Sport de Ford, la Chevrolet Tracker y la Renault Duster, que también vienen de afuera.

Los ministerios de Economía e Industria definieron aumentar un 15 por ciento las bases imponibles del impuesto a los vehículos de alta gama, al igual que para motocicletas, embarcaciones y aeronaves. En el caso de los autos, durante los primeros seis meses del año las unidades (nacionales o importadas) de precio superior a los 195 mil pesos de salida de fábrica pagaron una tasa nominal del 30 por ciento (que se convierte en un 43 por ciento efectiva) y que los mayores a los 241 mil pesos quedaran afectados por una alícuota del 50 por ciento (100 por ciento de tasa efectiva).

Los nuevos valores de corte para la aplicación del impuesto a los autos son 225 mil y 278 mil pesos. Pero además, el Gobierno introdujo una tasa diferencial inferior para los autos de fabricación nacional: en lugar del 30 por ciento la tasa pasa al 10 por ciento (11 por ciento de tasa efectiva), mientras que la alícuota del 50 por ciento se reduce al 30 por ciento (43 por ciento efectiva). “De alguna manera acerca un poco la realidad del mercado, porque los precios de los autos siguieron aumentando después de haberse fijado la base imponible 225.000 pesos y muchos autos, que no son de alta gama, estaban impactados. Una medida que indudablemente beneficiará la actividad de las terminales radicadas en el país y dinamizar el mercado de comercialización en general”, calificó el presidente de la Cámara de Comercio Automotor (CCA), Alberto Príncipe.

El sector automotor recibió en general la medida con agrado, aunque habrá “ganadores y perdedores”. Es que las mismas terminales instaladas en el país son las principales importadoras de autos, con lo que el grado de beneficio depende de la combinación que cada una tenga en determinado segmento de mercado. A los ojos del consumidor, el panorama es más claro. Las franjas del tributo “en la vidriera” sería, teóricamente, la siguiente: los autos nacionales por encima de los 310 mil pesos tributan y pasan a costar desde 344 mil pesos. Los importados estarán en 443 mil. En tanto, el piso de la segunda franja es para los nacionales 548 mil pesos, que equivale para los importados a un precio final de 766 mil pesos.

Los autos que ahora lucen más atractivos son los medianos nacionales, que en algunos casos pasan de pagar un 43 por ciento de tasa efectiva a estar fuera del tributo. Se trata de la mayoría de las versiones del Citroën C4, el Peugeot 408, el Renault Fluence y el Ford Focus. Las unidades más equipadas (como el Focus Titanium) van a tributar el 11 por ciento de tasa efectiva. También el Honda HRV (salvo la versión más cara) queda eximida. Otro vehículo beneficiado es la Mercedes Benz Vito. Desde las automotrices resumen: “habrá una reserva de mercado”, aunque advierten que en el esquema hay perdedores, porque hay empresas que tienen cubierto esos segmentos con producción importada.

La lógica sería que bajen los precios de los autos que dejaron de pagar el impuesto, aunque esa es siempre una dinámica improbable en cualquier mercado. Incluso si las terminales redujeran sus valores mayoristas, el segmento de la comercialización, atomizado y sin control oficial, difícilmente lo traslade al consumidor. Según Gonzalo Dalmasso, de la consultora Abeceb.com, la medida “quitará presión sobre unas 68 versiones (22 nacionales y 46 importadas) de gama media que se hallaban en riesgo de caer en el impuesto si no se actualizaban los mínimos y permitirá que algunas versiones full de gama media, que tributaban, queden afuera del alcance del gravamen”.

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