ECONOMíA

La alianza que convierte la crisis en oportunidad

El acuerdo de intercambio de combustibles por bienes industriales y alimentos con Venezuela fue exhibido ayer como base de lanzamiento de una alianza mucho más ambiciosa.

 Por Martín Piqué

Las mangueras y los caños ya estaban conectados. El “General Zamora”, el buque petrolero de PDVSA que había llegado desde Venezuela con 50 mil toneladas de fuel oil, esperaba en el quinto espigón de Costanera Norte. Tenía que descargar 23 mil toneladas de combustible en la usina térmica de Central Costanera, pero la operación se demoraba. Por un requerimiento de la Aduana, el Gobierno tuvo que salir a buscar a un especialista en importación-exportación para destrabar una de las operaciones comerciales de Estado a Estado más relevantes de los últimos años. Tras solucionar el problema, el ministro de Planificación, Julio De Vido, hizo el show de abrir la válvula para que comenzara la descarga. “Este barco parado en Argentina es una revolución”, festejaba el embajador venezolano, Freddy Balzán, acompañado por el ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez.
Después de la demora –que le dio a la operación el toque argentino que faltaba– comenzó el festejo. En la dársena esperaban militantes del kirchnerismo, portuarios de la CTA, doscientos piqueteros de Barrios de Pie y un grupo de la FTV, el Movimiento 26 de julio y el Movimiento para la Victoria del Pueblo (MVP). También estaba la tripulación del “General Zamora” –un buque de gran calado, tipo “Panamex”– y personalidades como Alicia Castro, Hebe de Bonafini y el cineasta Fernando “Pino” Solanas. Aunque se había especulado con la presencia del Presidente, a esa hora se encontraba en Ensenada. La noche anterior, Kirchner había recibido al ministro Ramírez y al embajador Balzán en la Rosada. Allí se había hablado de Petroamérica, el proyecto de asociación de las empresas petroleras estatales de Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela.
Más de la mitad del fuel oil del “General Zamora” –28 mil toneladas– había sido descargado en la Costanera Sur por barcos “alijadores”. Gracias a esas embarcaciones, los buques de gran calado pueden disminuir su peso para ingresar en un puerto de aguas poco profundas. La carga total del “General Zamora” es sólo el primer envío de PDVSA, que transportará al país un millón de toneladas de combustible. Con ese fuel oil se alimentará a nueve generadoras de electricidad que hasta ahora funcionaban a base de gas. “Este fuel oil nos permitirá liberar al mercado 10 millones de metros cúbicos de gas diarios”, aseguró De Vido. “El 20 por ciento del fuel oil que estamos descargando hoy aquí se pagará dentro de 45 días y el resto en 12 cuotas con documentos que emitirá Cammesa”, explicó el ministro.
Con esa frase, De Vido pretendía responder a las críticas al acuerdo con PDVSA. Aunque la compra del fuel oil se hizo a precios internacionales, la forma de financiamiento es muy distinta a la que se usa en estas operaciones: cada pago irá engrosando un fondo fiduciario integrado por los bancos Bandes y BICE. Con lo que vaya pagando Argentina, Venezuela comprará productos agroindustriales pero también insumos de otras industrias. “Queremos cosechadoras, carne vacuna y también equipamientos petroleros y químicos. Hemos encontrado cerebro y tecnología argentina. Nosotros comprábamos equipamientos que nos vendían los europeos y nos hemos dado cuenta que los hacían ustedes”, contó a Página/12 el embajador Balzán.
Tras su discurso, De Vido se acercó a una válvula para comenzar la descarga del fuel oil. Para eso se calzó un casco azul, como también lo hizo el ministro venezolano. La escena se completó con los flashes de los fotógrafos. Unos minutos antes, De Vido había asegurado que el fuel oil respondía a las exigencias de calidad del mercado argentino. Después de explicar que tenía 0,7 por ciento de azufre (los estándares demandan menos de 1 por ciento), el ministro quiso ser más gráfico. “El fuel oil éste es jamón del medio.” Casi al mismo tiempo se anunciaba que hoy llegará a Bahía Blanca el segundo buque de PDVSA, el “Ektoras”, que descargará 49 mil toneladas de fuel oil en otra central eléctrica.
Tanto De Vido como Ramírez destacaron que este intercambio es sólo el primer paso de una integración más amplia. En pocos días se reunirán enCaracas con representantes de Brasil y Bolivia para crear una “empresa supranacional que incluya a todas las compañías nacionales”, la famosa Petroamérica. “Sería una suma de compañías públicas que se dará en la medida que vayamos llegando a acuerdos con cada una de ellas”, explicó Ramírez.

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Julio De Vido, ministro de Planificación, junto a Rafael Ramírez, titular de Energía de Venezuela.
 
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