ECONOMIA

La guerra de Exxon contra Pdvsa viene con chicanas y olor a golpe

A través del Washington Post, EE.UU. advirtió a Chávez que, si suspende sus ventas de crudo al Norte, “la primera víctima sería su régimen”.

En un marco de ironías y amenazas cruzadas, Estados Unidos y Venezuela redoblaron sus respectivas apuestas en la guerra desatada tras el conflicto entre las petroleras Exxon y Pdvsa. La potencia capitalista, a través de una editorial del Washington Post, desafió a Hugo Chávez a atreverse a suspender por completo sus exportaciones de crudo a Estados Unidos. “Si lo hace, la primera víctima sería su régimen”, afirma el medio norteamericano. Rafael Ramírez, ministro de Energía y además presidente de Pdvsa, dijo ante la Asamblea Legislativa de su país que “Exxon está trabajando claramente” en dirección a declararle la guerra al gobierno de Hugo Chávez “y ahora tiene el respaldo del Departamento de Estado norteamericano”. Venezuela, afirmó Ramírez, responderá a las acciones de la petrolera estadounidense “de manera contundente”.

Ramírez acudió a la Asamblea para brindar un informe sobre el embargo de activos de Pdvsa iniciado por Exxon Mobil en tribunales internacionales. La demanda es en reclamo de una indemnización en relación con el proyecto Cerro Negro, enclavado en la rica Faja del Orinoco. Exxon rechazó el cambio de reglas dispuesto por Venezuela al modificar la ley de hidrocarburos, que estableció que en todas las explotaciones en dicha área la petrolera estatal debía pasar a tener mayoría accionaria (60 por ciento), manteniéndose las empresas privadas como asociadas con participación minoritaria.

De los trece contratos con empresas extranjeras, en once se planteó la renegociación. Las únicas dos que no aceptaron discutir las nuevas condiciones fueron las estadounidenses Exxon Mobil y Conoco Philips. De las once que alcanzaron un principio de acuerdo, la amplia mayoría es de origen europeo.

Sin embargo, fue precisamente en tribunales europeos, más exactamente británicos, donde Exxon obtuvo satisfacción a su reclamo de embargar los bienes y cuentas de Pdvsa. Allí logró un recurso de amparo inicialmente y un fallo definitivo luego, por el cual fueron embargados 300 millones de dólares. Como contrapartida, el gobierno venezolano cortó relaciones comerciales con Exxon y dejó de venderle petróleo.

Durante su intervención en la Asamblea Nacional venezolana, Ramírez subrayó que “necesitamos ser todo lo radical que debamos ser y todo lo contundente para enfrentar esta situación”. Y aseguró que todo el crudo que compraba Exxon ya está colocado en otros destinos.

La editorial del Washington Post, titulada “El bluff del señor Chávez”, alude a la escasa incidencia de las compras de petróleo venezolano para Estados Unidos y, en cambio, la fuerte dependencia que tienen las exportaciones de crudo venezolano respecto del mercado estadounidense. Las importaciones de petróleo venezolano le representan a Estados Unidos “sólo un diez por ciento”, ya que el país sudamericano es el cuarto proveedor de ese país, detrás de Canadá, México y Arabia Saudita. A partir de ello, especula que si Venezuela cortara todas sus ventas de crudo a Estados Unidos, el golpe en la economía de este último país “sería fácilmente reparable, pero impactaría de gran manera a Caracas, ya que el territorio venezolano produce petróleo con alto contenido de azufre, el cual sólo podría ser, en un gran porcentaje, procesado en refinerías que únicamente se encuentran en Estados Unidos”.

El Post arriesga que tras las declaraciones del presidente venezolano, amenazando extender la suspensión que aplicó a las ventas a Exxon a todo comprador estadounidense, “alguien le comentó al señor Chávez que la industria petrolera venezolana, en decadencia por la mala administración de su gobierno, podría colapsar si realmente cumpliera su amenaza”.

Venezuela vende a Estados Unidos aproximadamente la mitad de lo que exporta. Pero la otra mitad, que también tiene un alto contenido de azufre, va hacia otros países que también deben refinarlo en plantas especialmente preparadas para convertirlo en combustibles. Sólo por eso, es evidente que Estados Unidos no es el único país en capacidad de refinar petróleo extrapesado.

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Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa y ministro de Energía.
Imagen: AFP
 
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