ECONOMíA › ADMITEN LAS DIFERENCIAS DEL ALA POLITICA DEL GOBIERNO CON LAVAGNA

“Es malo fingir que estamos de acuerdo”

Roberto Lavagna es “un hombre serio, responsable, preparado y capacitado”, elogió Néstor Kirchner el día después del acuerdo con el FMI. Pero cuando se acumulan tantos halagos, inevitablemente después viene un reproche o una observación menos simpática. Y ésta no fue la excepción. Consultado por su relación con el ministro de Economía, el Presidente aceptó la existencia de discrepancias, sin tratar de disimularlas. Por el contrario, Kirchner explicó que “hay puntos que a veces uno discute y tiene diferencias, pero somos seres humanos que queremos lo mejor para la Argentina”. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, siguieron la misma línea. Tanta confirmación de las discusiones que se conocían de manera extraoficial pudo ser un brote de sinceridad o una forma de marcar la cancha. Lavagna, por su parte, se llamó a silencio.
“¿Qué tiene de malo que tengamos diferencias?”, continuó Kirchner en su diálogo de ayer con Radio Mitre. “Lo malo es fingir que estamos todos de acuerdo y que después las cosas se hagan al revés y nadie se haga cargo de nada”, reflexionó. Luego comentó que le pidió a Lavagna, así como al resto del Gabinete, “que tengamos charlas sinceras, porque a mí me gusta que me digan las cosas tal cual son”. Pero, tras ello, otra vez reafirmó su autoridad, al recordar que es él quien tiene siempre la última palabra. “Yo soy el Presidente de los argentinos.”
Fernández, quien también polemizó con el titular de Economía durante la etapa final de las negociaciones con el FMI, repitió la explicación de Kirchner. “Cada uno tiene su opinión y criterio y no tenemos empacho en discutir frontalmente nuestras posiciones”, afirmó. Estas discusiones “no ponen en riesgo nada, lo riesgoso es cuando se ponen intereses diferentes y acá el interés es común”. El jefe de Gabinete intentó de ese modo llevar tranquilidad ante las sospechas de que Lavagna podría abandonar el cargo ahora que se alcanzó el acuerdo con el Fondo. Nadie imagina una situación semejante en el corto plazo, ni en la Casa Rosada ni en el Palacio de Hacienda, aunque los informantes de uno y otro lado admiten que la relación entre Kirchner y Lavagna se resintió.
El Presidente aclaró que está “muy conforme con la tarea que (Lavagna) ha llevado adelante”. Luego contó, con intención conciliadora, que sus diferencias con el ministro surgieron en el análisis puntual del acuerdo con el Fondo, y entonces apeló a su recuerdo de los pactos fiscales que discutió con el ex ministro Domingo Cavallo, cuando él era gobernador de Santa Cruz. “Yo aprendí que si me equivocaba en una coma con Cavallo, era el final, así que me he vuelto en extremo detallista.” Finalmente, De Vido, un hombre de máxima confianza de Kirchner que ha confrontado varias veces con Lavagna, dijo que su relación personal es “excelente”. “Es un colega que trabaja en función de un proyecto político y de las directivas del Presidente”, aclaró.
El Gobierno terminó ayer de fijar su posición respecto del entendimiento con el FMI. La estrategia fue mostrarse satisfechos, pero sin la euforia desbordada que exhibió en su momento la Alianza cuando pactó el blindaje. “Es un paso importante”, definió Kirchner, pero “no es la panacea, ni mucho menos”. De todos modos, sostuvo que con el nivel de endeudamiento que tiene el país “significa un puente de plata para entrar a reconstruir paulatinamente la Argentina”. En cuanto a la meta fiscal para 2004, que obligará al gobierno nacional y a las administraciones provinciales a un superávit record, el Presidente aseguró que “es absolutamente alcanzable”. Según precisó, este año el superávit rondará “el 2,9 por ciento” del PIB, contra el 3 por ciento pactado para el próximo.
Kirchner destacó, por otra parte, el apoyo recibido de varios países latinoamericanos y del gobierno de Estados Unidos. El secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, felicitó ayer a la Argentina y al FMI por el “buen acuerdo” que sellaron. El Presidente, en cambio, no quiso referirse a su par de Brasil, Lula Da Silva: “Es un buen amigo”, dijo entre risas irónicas, y prefirió resaltar la actitud “muy valiosa” del chileno Ricardo Lagos.

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