ECONOMíA › LAS MANIOBRAS QUE DESATARON EL ESCáNDALO SON HABITUALES EN EL FúTBOL

El ritual de la triangulación

Los intermediarios dominan hace mucho el mercado. La AFA ahora apoya la decisión oficial de investigar sus maniobras. Cómo operan clubes del exterior como el chileno Unión San Felipe, el uruguayo Fénix o el suizo Locarno.

 Por Gustavo Veiga

En el mundo del fútbol globalizado, un triángulo no tiene una connotación geométrica ni sentimental. Significa otra cosa: la posibilidad de evadir impuestos o eludir al fisco en un determinado país. En nuestro deporte estrella son conductas que acumulan tantos años que ya se formaron capas geológicas de evasores. Triangular es casi ritual. Un diccionario futbolero lo definiría así: “Dícese de una liturgia a la que apelan dirigentes, intermediarios y jugadores con obcecada frecuencia”. Página/12 ha publicado notas por decenas sobre casos concretos, y con distintas modalidades. Algunos se judicializaron, otros no. Aunque por lo general no generaron penas severas para los autores del delito.

La AFIP acaba de bloquearles el CUIT a 146 empresarios que realizan operaciones en el mercado del fútbol. Según la web de la FIFA, en la Argentina hay inscriptos 217 intermediarios. En 2001, la federación internacional delegó en la AFA –y las demás asociaciones– la inscripción de los así llamados agentes de jugadores. Si se toman en cuenta a los 146, son el 67 por ciento del padrón de autorizados a operar en el mercado local de acuerdo con las normas de la FIFA. Claro, siempre que esos empresarios que investiga la AFIP estén debidamente registrados en la AFA. Hay muchos que no lo están.

Los agentes activan el mercado, son casi como un mal necesario según las propias definiciones de Julio Grondona: “Hay más empresarios que taxistas. Son una lacra que voy a empezar a combatir”, sostenía en 2004. Decenas de ellos son, además de intermediarios, propietarios de los derechos económicos de los futbolistas que asesoran, representan o colocan en clubes de aquí y del exterior. Por eso, pergeñaron el mecanismo de la triangulación.

Claudio Giardino, contador, dirigente opositor de Boca y un lector metódico de los balances de su club, define la operatoria: “Para mí, cuando se triangulan pases por medio de una tercera institución hay evasión y elusión. En el caso de los representantes es muy claro lo primero y en el de los clubes, la elusión puede llevar a comprobar una evasión a futuro”. Recuerda también que la transferencia del defensor Facundo Roncaglia a la Fiorentina de Italia pasó por Fénix de Montevideo, uno de los que presta su nombre a cambio de un puñado de dólares para esfumar pistas molestas.

“Siempre quisimos que haya claridad”, dijo Grondona ayer, aunque en la AFA nunca hubo demasiada. Un dato: a mediados de 1997, la asociación estuvo a punto de montar un potencial gran negocio con Alejandro Enrique Mascardi, hermano de Gustavo (uno de los intermediarios denunciados por la AFIP) que consistía en juegos telemáticos apoyados en una línea 0600. O sea, las presuntas lacras a las que aludía el viejo dirigente en 2004 no siempre fueron lacras.

El antecedente del club Locarno de Suiza es el primero que salta en cualquier charla de café en estos tiempos (hubo muchos) de triangulaciones sospechadas. El convenio de trece carillas y veintidós cláusulas en el que River y los suizos formalizaron una típica negociación triangular data del 29 de agosto de 2006. Por él, la gestión de José María Aguilar (quien tiene causas abiertas en la Justicia) se desprendió de distintos porcentajes correspondientes a los pases de Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi, Augusto Fernández, Mateo Musacchio y Juan Antonio a cambio de 13 millones de dólares en una operación perjudicial para el club. Por entonces, el beneficiario había sido el empresario israelí Pinhas Zahavi, quien controlaba al club suizo de Segunda División. Al actual delantero de la Selección Nacional lo transfirió al Real Madrid, donde todavía juega. El Pipita pasó por el Locarno solamente en los papeles.

Los casos de triangulación se cuentan por decenas. Son tantos como los que se obtienen de multiplicar la cantidad de agentes o presuntos agentes FIFA por la cantidad de operaciones que la AFA registra de ellos cada año. Hacia allí apuntó ahora la mirada de la AFIP. “Hay que mirar para atrás”, sugiere Giardino, que conoce de cerca los pases en Boca durante la presidencia de Macri.

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Ni Botinelli ni Ledesma jugaron un partido en Unión San Felipe de Chile, pero llegaron de allí a River y Boca.
Imagen: Gentileza La Tercera
 
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