EL MUNDO › ANTICIPAN UN NUEVO BLANCO DESPUES DEL ATENTADO CONTRA LA DISCOTECA DE BALI

Apuntando a la yugular del petróleo

Un mensaje firmado por Osama bin Laden congratuló ayer a la “comunidad islámica” por el atentado contra marines estadounidenses en Kuwait y el petrolero francés frente a Yemen, mientras expertos antiterroristas señalaban que el próximo blanco pueden ser compañías petroleras y plantas de energía.

Por Julian Borger y
Richard Norton Taylor
Desde Washington y Londres

Funcionarios antiterroristas estadounidenses y británicos creen que el atentado de Bali puede marcar el comienzo de una campaña terrorista más amplia contra occidentales en el Lejano Oriente, incluyendo más blancos turísticos “blandos” y compañías petroleras que operan en la región. “Bali no fue una operación aislada”, dijo un funcionario antiterrorista británico. Washington parece convencido de que el ataque de Bali estuvo inspirado por Al-Qaida y pudo haber sido gatillado por un mensaje grabado de Ayman al-Zawahiri, subjefe e ideólogo de la organización, transmitido a comienzos de mes por el canal de televisión satelital Al Jazeera. Sin embargo, fuentes de inteligencia y seguridad de Gran Bretaña creen que Jemaah Islamiyah, un grupo basado en Indonesia y afiliado a Al-Qaida, eligió el blanco y decidió lanzar el ataque de manera local.
De acuerdo a los analistas, la primera movida de Washington será poner a Jemaah Islamiyah, una red horizontal de activistas islámicos, en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado, lo que gatillará el congelamiento de sus cuentas y activará posibles sanciones si el gobierno de Indonesia no emprende acciones firmes contra él. El ataque de Bali fue un estridente recordatorio de la fuerza de las redes terroristas en el Sudeste de Asia. Las autoridades estadounidenses e indonesias creían haber desbaratado un plan para atacar embajadas de Estados Unidos en la región, para el primer aniversario del 11 de setiembre, con una serie de arrestos el mes pasado. Ahora hay temores de que el ataque pueda ser sólo uno de una serie planeada para la región, y puesta en marcha por el mensaje de Al-Zawahiri. El Wall Street Journal reportó que el gobierno norteamericano había advertido a una compañía petrolera estadounidense (a la que no identificó) que la industria energética podía ser un blanco. Susilo Bambang Yudhoyono, ministro de Seguridad de Indonesia, también sostuvo que “hay información de que los terroristas van a apuntar a la industria energética”. Y pocas horas después de la explosión de Bali, Darryl Williams, procurador general de Australia, reveló que las plantas de petróleo, gas y electricidad podían ser atacadas por Al-Qaida.
Durante los últimos meses, Estados Unidos ha presionado a la presidenta Megawati Sukarnoputri a que respalde la ilegalización de Jemaal Islamiyah y de su líder, Abu Bakar Ba’asyir. El 9 de setiembre, un miliciano de AlQaida de nombre Omar al-Faruq, que tres meses atrás había sido arrestado por la policía indonesia, confesó a sus interrogadores estadounidenses que había sido enviado al Sudeste de Asia a montar células para llevar a cabo ataques contra embajadas estadounidenses. Días después, Karen Brooks, una especialista en Indonesia del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, voló rumbo a Jakarta para presentar la evidencia a Megawati, precedida por una llamada telefónica del presidente Bush. Pocos días después, la policía indonesia arrestó a un ciudadano alemán, Seyam Reda, por sospechas de su participación en la conjura.
Aunque no hay evidencias de que el Pentágono esté planeando una respuesta directa al ataque de Bali, en una serie de instrucciones filtrada al New York Times el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, reafirmó su enfoque agresivo ante las amenazas a los intereses estadounidenses. Rumsfeld dice que “el liderazgo estadounidense debe determinar cuándo la democracia ha fallado y actuar con fuerza, temprano, durante el período de precrisis, para intentar alterar el comportamiento de otros y prevenir el conflicto”. Si eso falla, EE.UU. debe “estar dispuesto y preparado a actuar decisivamente para usar la fuerza necesaria para prevalecer, y más”.

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Una cambista muestra ayer rupias indonesias, que se devaluaron por el atentado.
Las plantas de petróleo, gas y electricidad de Australia podrían ser atacadas por Al-Qaida.
 
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