EL MUNDO › EL PREMIER ITALIANO DIJO QUE SU MUJER CAYó EN UNA “TRAMPA MEDIáTICA”

Berlusconi descargó su rabia

El político habló luego de que su esposa le pidiera el divorcio a través de los medios. “Veronica tendría que disculparse públicamente. Es la tercera vez que me hace esto en medio de una campaña electoral. Es demasiado.”

 Por Peter Popham *

Desde Roma

El silencio inusitado de Silvio Berlusconi duró menos de un día. Después de haberse limitado a una declaración neutra, cuidadosamente redactada, de una oración sobre la decisión de su mujer de comenzar los trámites de divorcio, el primer ministro italiano estalló. “Estoy indignado”, dijo en la entrevista que le hizo el diario de mayor venta de Italia, Corriere della Sera, en la primera página. “Veronica cayó en una trampa. Yo sé quién la asesora. O mejor dicho, quién la incita.”

Rechazó los cargos que le hace su mujer punto por punto. “Las coristas” que quería como candidatas en las próximas elecciones europeas, descriptas por su airada mujer como “un entretenimiento para el emperador”, eran “brillantes jóvenes con excelentes calificaciones educativas”, dijo. “Si además son hermosas, ¿que daño hay en eso?”, agregó.

¿La visita a la fiesta de cumpleaños de Noemí Letizia, de 18 años? Se lo pidió el padre, “un amigo que conozco desde hace mucho tiempo”. ¿El hecho de que Noemí lo llame papito? “Es sólo una broma, me querían llamar abuelito, pero papito es mejor, ¿no lo cree?” “Lo más doloroso de todo –dijo Berlusconi– fue la acusación de Veronica de que salía con menores.” Leyendo los diarios en Roma el domingo, “estallé de rabia”. “¿Como puede alguien suponer que voy a ir a un hogar familiar si algo sórdido estuviera pasando? ¿Creen que estoy loco?” Y en la profundidad de su furia se volvió hacia la exigencia famosa de Veronica de un perdón público después de su flirteo hace dos años. Cuando se le preguntó si creía que era posible una reconciliación, Berlusconi contestó: “No lo creo, esta vez ni siquiera sé si lo quiero. Veronica tendría que disculparse públicamente. Y no creo que sea suficiente. Es la tercera vez que me hace esto en medio de una campaña electoral. Es demasiado”.

Le dijo al diario La Stampa que esta vez había llamado a sus abogados: “Para decirles la verdad, hasta puede haber motivos para demandar por difamación, pero es mejor dejar eso tranquilo”.

Berlusconi parece estar convencido de que su mujer ha sido manipulada por ocultos enemigos de la izquierda. El viernes pasado se había declarado el líder más popular del mundo, alto en las encuestas de opinión, disfrutando de una mayoría en el Parlamento y enfrentándose a una oposición que no había hecho mella.

Entonces, su pareja desde hace 19 años deja caer la bomba del divorcio semanas antes de las elecciones europeas. “¿Saben cómo llamo yo a lo que sucedió en los últimos días? Crimen mediático”, dijo el líder italiano y el magnate de los medios. “Veronica simplemente cayó en una trampa de los medios. Les dio crédito a todas las mentiras de los diarios, lamentablemente. Creo que es una trampa.”

Berlusconi a menudo describió el momento en 1980, cuando vio por primera vez a Veronica Lario, de 24 años, actuando topless en un teatro de Milán, como amor a primera vista. Dejó a su primera mujer por Veronica y la pareja tuvo tres hijos antes de casarse, en 1990. Pero cuando entró en la política, ella raramente aparecía en el rol de primera dama y la pareja vivió en departamentos separados.

Berlusconi –ahora de 72 años y estimado por la revista Forbes como poseedor de una fortuna de 6600 millones de dólares– no intercambió ni un mensaje de texto ni un llamado telefónico con su mujer de 52 años desde que estalló la guerra la semana pasada. Supo de la demanda de divorcio que pedía Veronica en la medianoche del sábado, cuando estaba solo en su departamento en el Palazzo Grazioli en Roma. Como informó La Repubblica, su abogado de confianza, Niccolo Ghedini, lo llamó por su línea privada. “Veronica me llamó recién”, dijo Ghedini. “Dijo que iba a pedir el divorcio. No quiere hablar contigo. Me advirtió que lo leerás en los diarios del domingo”, aclaró.

Ayer, Dario Franceschini, líder del Partido Democrático, de la oposición, condenó el intento “patético” del primer ministro de culpar de sus problemas maritales a una conspiración. “Evite decir cosas patéticas para distraer la atencion de los italianos”, le aconsejó a Berlusconi.

Mientras Lario no ha dado motivo para creer que su decisión fue fruto de otra cosa que los largos años de infidelidad y descuido, eso no evitó que cientos de opositores de Berlusconi la saludaran como el líder que han estado esperando. Lario no ha dudado en expresar su oposición a las políticas del gobierno de su marido y la oposición está falta de líderes carismáticos.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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“Veronica cayó en una trampa. Yo sé quién la incita”, dijo Berlusconi.
Imagen: EFE
 
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