EL MUNDO › CRECE LA PRESION SOBRE EL PRESIDENTE HUGO CHAVEZ

Un panorama negro como el petróleo

El suministro de crudo, dentro y fuera de Venezuela, comenzó a peligrar. Estados Unidos pidió la convocatoria a elecciones y la oposición dijo que seguirá la huelga hasta que Chávez renuncie.

La situación en Venezuela, tras ocho días de huelga general concentrada ahora en la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), es cada vez más dramática. El titular de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, le pidió directamente la renuncia al presidente Hugo Chávez, cuando la medida de fuerza fue planteada originalmente para que éste convocara a un referéndum sobre su mandato. Por su parte, Chávez ordenó al ejército que opere todas las instalaciones de PDVSA, ante la evidencia de que la empresa está mayormente paralizada, y despidió a varios de sus gerentes. El precio del petróleo Brent (Mar del Norte) subió de 25,45 a 25,63 y Chávez salió a decir que por ahora el suministro de crudo para sus países clientes está asegurado. Uno de estos clientes, Estados Unidos, pidió “una salida electoral”, y el secretario de Estado Colin Powell habló con el secretario de la OEA, César Gaviria, que ayer reunió sin éxito a gobierno y oposición en la mesa de negociación.
“Presidente, oiga al pueblo. Adelante las elecciones. Y a la oposición, le pido que tenga mesura”, dijo Marisabel Rodríguez, la primera dama en proceso de divorcio. Si el paro se prolonga dos días más, la parálisis de la industria petrolera será total y afectará al mercado mundial, opinan los analistas. “Si los saboteadores consiguen parar el petróleo, no habrá dinero para los pobres”, advirtió Chávez en su programa radial del domingo ante sus seguidores. El ex ministro de Interior y Justicia de Chávez, su mentor político y ahora miembro activo de la oposición, Luis Miquilena, dijo que “no hay vuelta atrás. La caída de Chávez debe ocurrir”.
El Ministerio de Energía y Minas resolvió ayer que el ejército actuara para reestablecer el suministro de combustible y anunció el despido de gerentes de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). Según el ministro Rafael Ramírez, “las compañías de transporte o las estaciones de servicio que se nieguen a prestar su servicio podrán ser operadas por personal civil y militar”. Agregó que los que se niegan a trabajar “no son los sindicatos sino los propietarios de las flotas y dueños de estaciones de servicio”. Mientras, miles de venezolanos ayer se agolparon en las estaciones de servicio para conseguir algo de nafta. “Lo que pasa en Venezuela debe preocupar a Washington, que quiere tener su suministro asegurado en caso de una guerra con Irak”, dijo Maruja Tarre, directora del Instituto de Energía de la Universidad Simón Bolívar.
Otros expertos en hidrocarburos opinan que “los militares no saben operar los barcos ni las instalaciones petroleras”, abandonadas por los trabajadores que se sumaron al paro. “La situación es peligrosa. La junta directiva de PDVSA renunció y Chávez no pudo reemplazarla”, indicó Tarre. Según ella, la flota de 21 barcos de la empresa estatal nunca tuvo un accidente, pero ahora podría tener uno “por falta de pericia”. La huelga general, que afecta al 80 por ciento de la industria de crudo, puede derrumbar al quinto exportador mundial de petróleo, único socio latinoamericano de la Organización de Exportadores de Petróleo (OPEP). Justamente, esta organización se reunirá el jueves en Viena, donde discutirá la credibilidad de Venezuela. Según Tarre, esto será una “presión adicional” para el gobierno.
“El paro ha cobrado vida propia. Es casi imposible levantarlo”, dijo un miembro de la mesa de negociación que preside César Gaviria, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). A esta altura, la mesa es el único contacto que queda entre la oposición y el gobierno. Paradójicamente, no hay mucha diferencia en el tiempo que piden las partes para una consulta electoral. La oposición exige tres meses y Chávez, ocho. Para éste, el referendo revocatorio sólo es posible a mitad de su mandato, en agosto del 2003, como lo indica la Constitución. De todas formas, el sector más duro de la oposición ya no reclama el referéndum, sino la renuncia de Chávez. Ahora considera que los tres asesinatos del viernes en una plaza de Caracas y la huelga petrolera reforzaron la capacidad negociadora del presidente con la mesa de negociación. Gaviria dijo ayer que está satisfecho porque el gobierno y la oposición retomaron el diálogo pese a la prórroga del paro. El secretario general de la OEA habló con Colin Powell para analizar la situación. El vocero de Powell, Richard Boucher, dijo que Chávez debe adelantar las elecciones. También mencionó la “desolación” de Estados Unidos por la violencia del viernes. Además, Washington aconsejó a los ciudadanos estadounidenses que se encuentran allí abandonar Venezuela o posponer cualquier viaje a ese país. También el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, ganador del premio Nobel de la Paz este año y mediador en Venezuela, le recomendó a Chávez que llame a elecciones.

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“PDV. En la vía”, en el involuntario humor de la foto.
La estatal petrolera está custodiada y operada por militares.
 
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