EL MUNDO › TRAS VISITAR MéXICO, EL PRESIDENTE CHINO SE REúNE CON OBAMA

Una última escala para Xi

Xi llega a su primera cita con Obama como presidente de China tras concluir una gira por América latina y el Caribe, regiones recientemente visitadas también por el mandatario norteamericano y por su vice, Joe Biden.

El presidente chino, Xi Jinping, llegó en horas de la noche a Estados Unidos, donde se reunirá con su par norteamericano, Barack Obama, en un encuentro a puertas cerradas en un lujoso rancho en California. Xi llega a su primera cita con Obama como presidente de China tras concluir una gira por América latina y el Caribe, regiones recientemente visitadas también por el mandatario norteamericano y por su vicepresidente, Joe Biden, en una muestra de que el Hemisferio Occidental está también cada vez más en el punto de mira comercial y económico de Estados Unidos.

Obama también se encuentra ya en California y aprovechará las horas previas a su cita con su par chino para participar en varios actos antes de iniciar la cumbre bilateral, que se prolongará hasta hoy. La sede del encuentro ha sido cuidadosamente elegida: Sunnylands, una lujosa y retirada finca a unos 200 kilómetros al sudeste de Los Angeles, que desde los años ‘60 ha albergado a seis presidentes estadounidenses en diversas ocasiones. Y está lejos de Washington.

Los temas a debatir son amplios: en el plano internacional, se espera que Xi y Obama hablen sobre el programa nuclear norcoreano, Irán o el conflicto en Siria. A ello se unen los temas estrictamente bilaterales, desde las relaciones comerciales entre las dos mayores economías del mundo a las espinosas conversaciones pendientes sobre derechos de propiedad o la acusación de Washington a Beijing de realizar masivos ciberataques, entre otros.

Coincidiendo con la estancia de Xi en Estados Undios, Beijing emitió pasaportes para el hermano y la madre del disidente chino ciego Chen Guangcheng, lo que les permitirá visitar al activista, que el año pasado protagonizó una espectacular huida desde la aldea en el este de China, donde permanecía bajo arresto domiciliario, hasta la embajada norteamericana en la capital.

Antes de viajar a Estados Unidos, Xi Jinping abrió caminos para mayores inversiones de China en América latina, a la que auguró una nueva “época de oro”, en su visita a países socios de Estados Unidos durante su primera gira por la región que concluyó este jueves.

“Para China es muy importante este acercamiento con América latina porque ya somos grandes importadores de sus productos y ahora China da los siguientes primeros pasos como inversor”, dijo Manuel Valencia, director del programa de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, una de las mayores universidades privadas de México.

Durante su discurso el miércoles ante el Senado mexicano, Xi ensalzó el futuro de América latina, asegurando que está entrando en una nueva “época de oro”, y expresó su intención de profundizar aun más los vínculos comerciales con la región.

Beijing ha impulsado en los últimos años una activa política comercial y de inversiones en América latina para asegurarse el aprovisionamiento de materias primas necesarias para su rápido crecimiento y ganar influencia geopolítica frente a Estados Unidos. Sin embargo, la participación de la región en el comercio chino sigue en niveles reducidos: representó el 6 por ciento de las exportaciones chinas y el 7 por ciento de sus importaciones en 2011, según la Cepal.

El mandatario, que asumió el poder en marzo, eligió visitar en su primer recorrido latinoamericano Trinidad y Tobago, Costa Rica y México. Los últimos dos países también fueron paradas de la gira de mayo del presidente Barack Obamas. La relación con México, segunda economía latinoamericana, era una asignatura pendiente para ambos países, que atravesaron por fuertes desavenencias políticas y comerciales en la pasada presidencia de Felipe Calderón (20062012), quien privilegió la integración con el vecino Estados Unidos en materia comercial.

En los años del “boom” de exportaciones latinoamericanas a China, hasta dejar a este país cerca de superar a la Unión Europea como su segundo mayor mercado, el déficit de la balanza comercial de México con el gigante asiático se fue incrementando y en 2012 llegó a una diferencia de casi 10 a 1 (México importó 57.000 millones de dólares y exportó 5721 millones). En sus tres días de visita de Estado, Xi y el actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, reactivaron la relación y elevaron su categoría a una asociación estratégica integral. Los dos países, históricos competidores por el acceso de sus productos al mercado estadounidense, pactaron mecanismos gubernamentales y empresariales para relanzar sus vínculos, cada uno por motivaciones diferentes, señaló a AFP Enrique Dussel, coordinador del Centro de Estudios China-México de la pública Universidad Nacional Autónoma de México.

El gigante asiático pretende “tomar un posicionamiento global: con este viaje hace un acto de presencia en América latina, en países muy cercanos a Estados Unidos, siguiendo incluso los pasos de Obama y logrando un acercamiento significativo”, señaló Dussel. Como muestra de su voluntad de equilibrar el profundo déficit comercial que sufre México, China se comprometió a permitir la entrada de carne de cerdo de este país, entre otros productos a los que había puesto barreras.

Del lado de México, la meta era reconstruir la confianza con la gran potencia de Asia dentro de su plan de diversificar su comercio, que actualmente se concentra en un 80 por ciento en el vecino Estados Unidos. En materia política, el gobierno de Peña Nieto dejó claro que apoya el principio de Beijing de “una sola China”, reconociendo su soberanía sobre Taiwan y Tíbet.

Pero los analistas prevén que llevará tiempo estrechar los vínculos y el gobierno mexicano descartó por ahora que se estudie la elaboración de un Tratado de Libre Comercio (TLC). “No es la opción con China, por lo menos en el terreno inmediato. Si ya tenemos una balanza comercial desfavorable, un TLC profundizaría más el déficit por la entrada de mercancías a nivel preferencial”, consideró Adolfo Laborde, otro experto del Tecnológico de Monterrey.

En Costa Rica, Xi suscribió el lunes multimillonarios acuerdos de cooperación sobre infraestructura, energía, educación y comercio y consideró la relación con ese país –el único de Centroamérica que tiene lazos diplomáticos con Beijing– de “ejemplo de cómo cooperar entre países de diferentes tamaños”.

En su primera parada latinoamericana, Xi se reunió en Trinidad y Tobago con líderes de ocho naciones del Caribe que, junto con la isla anfitriona, reconocen a China y rechazan los reclamos independentistas de Taiwán, lo cual fue interpretado como otro gesto para equilibrar la enorme influencia de Estados Unidos en la región. Después de una visita a las ruinas mayas de Chichen Itzá (Yucatán, este de México), Xi partió el jueves hacia California para la reunión entre los líderes de las dos grandes potencias económicas mundiales.

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Xi en Chichen Itzá durante su visita a México antes de reunirse con Obama en California.
 
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