EL MUNDO › LOS QUE LLEGAN A ITALIA EN BUSCA DE PAZ DESDE MEDIO ORIENTE, AFRICA Y ASIA

Inmigrantes con destino desconocido

Muchos niños desaparecen sin dejar rastros luego de que su madre o su padre murieran en algún naufragio. Un grupo de asociaciones de inmigrantes y de familias y abogados piden justicia; quieren saber dónde están y sancionar a los responsables.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Los migrantes de Africa, Medio Oriente y Asia, que tratan de llegar a territorio europeo por mar y por tierra para poder vivir en paz y comer todos los días, no sólo mueren en el Mediterráneo sino también en los centros de recepción o abandonados en las ciudades que logran alcanzar. Muchos niños de-saparecen sin dejar rastros luego de que su madre o su padre murieran en algún naufragio. De todos ellos no se sabe más nada. No se sabe a veces, ni siquiera, cómo se llamaban o de dónde venían. Y sus familias los buscan, como Mehrzia Chargi, una mujer tunecina que reclama a su hijo Mohamed y dice tener pruebas de que estuvo en Italia. Todos ellos son los “nuevos desaparecidos” para los cuales un grupo de asociaciones de inmigrantes y de familias y abogados –entre los que se cuenta el ex cónsul italiano en Argentina Enrico Calamai, que tanto ayudó a decenas de perseguidos por la dictadura– piden justicia, quieren reconstruir la verdad, saber dónde están y sancionar a los responsables.

Así lo explicaron por estos días esas organizaciones –agrupadas en el Comité Justicia para los Nuevos Desaparecidos– en una rueda de prensa en la Cámara de Diputados de Italia de la que participaron, además de Calamai, la dominicana Mercedes Frías, ex diputada en Italia y experta en mediación cultural y migraciones; un refugiado eritreo que contó haber llegado por el mar, un sacerdote católico africano que ha fundado una asociación y se ocupa de los migrantes y la madre del joven tunecino desaparecido. Consideran que lo que viene ocurriendo en el Mediterráneo desde hace décadas, barcazas llenas de gente, naufragios, muerte, desesperación, “es intolerable”. Y aprovechando el comienzo de la presidencia italiana de la Unión Europea lanzaron un llamamiento a los organismos internacionales y “a todos aquellos que consideran importantes la dignidad y los derechos de las personas”, para que sea convocado un Tribunal Internacional de opinión –similar al Tribunal Russell que se encargó de juzgar los crímenes de lesa humanidad que cometió Estados Unidos en Vietnam– que ofrezca a las familias de los migrantes desaparecidos “una oportunidad de ser representados y contribuya a acertar las responsabilidades y las omisiones de individuos, gobiernos y organismos internacionales”.

Algunas organizaciones no gubernamentales hablan de más de 20.000 muertos en el Mediterráneo desde 1994. La Organización de Naciones Unidas para los Refugiados habla de 23.000 muertos en las fronteras europeas, de mar y de tierra, desde el año 2000. En Italia han muerto unos 300 en los últimos meses. “La opinión pública se conmueve por algunos días. Pero después nos acostumbramos. El Tribunal Internacional que proponemos deberá informarse sobre esas 20.000 personas de las que no se sabe nada”, dijo Mercedes Frías en la rueda de prensa. “El Mediterráneo es el agujero negro de una Europa que no sabe o no quiere ser solidaria, acosada por la obsesión del control de las fronteras y atravesada por reflujos nacionalistas, xenófobos y racistas”, dijo por su parte la declaración entregada a la prensa. La declaración pidió asimismo que “la Unión Europea adopte todos los instrumentos necesarios para detener esta masacre, previendo una política común de asilo y recepción, la apertura de canales humanitarios en las regiones donde hay conflictos o graves violaciones de los derechos humanos para evitar que miles de migrantes sean sometidos al arbitrio y la explotación por parte de los traficantes de seres humanos”.

Para Enrico Calamai, el “Mediterráneo es una tierra de nadie como la que separaba las trincheras opositoras durante la Primera Guerra Mundial”. Europa “no puede salvar los bancos y dejar que mueran mujeres y niños...”, enfatizó.

El padre Mussie Zerai –eritreo de origen, pero que vive entre Roma y Suiza defendiendo a los migrantes de su país y de Somalia y al que algunos medios católicos han llamado “el ángel de los refugiados”– planteó algunas preguntas que debería responder el tribunal. “¿Cuántos muertos ha habido en el desierto? –que deben atravesar los que escapan de Somalia, Eritrea, Chad y otros países africanos para llegar al Mediterráneo–, ¿cuántos en el mar, quiénes son los responsables, qué responsabilidad tienen los acuerdos entre el gobierno del fallecido líder libio Khadafi con el ex primer ministro Silvio Berlusconi para rechazar a los migrantes en el mar? ¿Cuál fue el rol de la OTAN que dejó morir en una nave a decenas de personas que escapaban de la guerra en Libia mientras su rol era también el de ayudar a los civiles? ¿Italia actuó o actúa como muleta de los dictadores de turno en Africa porque primero están los negocios y después los seres humanos? ¿Cuántos niños menores han llegado a Italia y luego han desaparecido?

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Algunas organizaciones no gubernamentales hablan de más de 20.000 muertos en el Mediterráneo desde 1994.
Imagen: EFE
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