EL MUNDO › SUSTITUCION DE IMPORTACIONES, RECORTE DEL GASTO PUBLICO Y PRESERVACION DEL EMPLEO

Rusia lanzó un plan anticrisis

El Kremlin presentó un plan para hacerles frente a la caída del precio del petróleo y las dificultades por las sanciones que le aplicó la Unión Europea. El flamante gobierno griego se opone a profundizar el castigo a Moscú.

 Por Agustín Fontenla

Desde Moscú

El primer ministro Dimitri Medvedev elaboró junto a los ministros de su gabinete un plan anticrisis para hacerle frente al lastre que sufre la economía rusa desde los últimos meses de 2014, cuando el rublo se devaluó en un 50 por ciento, los precios del petróleo se derrumbaron en un porcentaje similar y las sanciones aplicadas contra el país por la crisis en Ucrania pusieron en jaque al sector bancario y empresarial de la Federación. Se trata de una batería de medidas para sostener a las compañías con graves pérdidas económicas o en riesgo de quiebra, impulsar la sustitución de importaciones y la producción nacional a través de las pequeñas y medianas empresas, recortar el gasto público y preservar el empleo. Tras el anuncio del nuevo programa, el presidente Putin señaló que el país “debe superar la presión de factores externos mediante el fortalecimiento de su soberanía económica y financiera”, aunque se cuidó de no continuar ensanchando la grieta que separa a Rusia de Occidente, principalmente de las naciones europeas. El mandatario ruso precisó que la economía nacional sin duda debe y seguirá siendo una parte “inseparable de la economía mundial”. Al término de la jornada de ayer, los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron extender las sanciones contra Rusia por seis meses más, pero encontraron la oposición del nuevo gobierno griego de Alexis Tsipras ante la posibilidad de escalar las medidas de castigo contra Moscú (ver aparte).

Según explicó Medvedev, la primera meta del plan es “mantener la estabilidad económica y social, y crear condiciones para el desarrollo industrial y agrícola, a través de la innovación”. Para ello, el Estado ruso volcará a la economía una cifra cercana a los 30 mil millones de dólares. En una muestra de la urgencia con la que el primer ministro quiere aplicar el plan, anunció que, en un intervalo de no más de dos semanas, las compañías estratégicas del país recibirán un apoyo económico del Estado. El viceministro de Finanzas, Alexey Moiseev, explicó que hasta el 30 de enero se confeccionará una lista de “deuda mala” para solucionar los problemas de las grandes compañías que están en riesgo de quiebra, pero no la creación de un “clásico banco de malos activos, que se utiliza para capitalizar a la banca”. Una de las compañías que eventualmente podría aplicar en esta futura lista es AvtoVAZ, la mayor productora automotriz de Rusia, situada entre los Urales y la región del río Volga, que anunció el despido de 1100 empleados a partir de abril, según reportó el periódico ruso Vedemosti. Las ventas de la compañía, conocida por ser la productora del auto insignia de la Unión Soviética, el Lada, vio caer sus ventas un 15 por ciento durante 2014, a 378 mil vehículos. En la actualidad, unos 52 mil empleados trabajan para la automotriz, por lo tanto el recorte será del 11 por ciento aproximadamente. En líneas generales, el sector automotor enfrenta un descenso del 9,7 por ciento en autos, y del 25,7 por ciento en camiones, durante el año pasado. Para contener los despidos, el plan del Kremlin incluye una partida de 760 millones de dólares que recibirán las regiones del país para subsidiar la contratación temporal de aquellas personas que hayan perdido el empleo o estén en riesgo de perderlo.

Con respecto a la sustitución de importaciones, la medida más importante es el anuncio de una línea de préstamos a tasa subsidiada para las empresas que promuevan esta política. La partida para este propósito se estima en unos 300 millones de dólares, y servirá para cubrir los costos por eventuales fluctuaciones de la moneda rusa. Medvedev aseguró que en línea con este objetivo se “restringirá la oferta de bienes extranjeros para la contratación pública, si el equivalente es producido en Rusia”, y añadió que además se estimulará y localizará la producción en el país a través de contratos con el Estado. Asimismo, el premier instó a los gobiernos regionales a considerar el recorte de los impuestos, apuntando que su reducción “crea incentivos reales para inversiones, proyectos nuevos y el futuro crecimiento de la base tributaria”. De la salud del bolsillo de los rusos depende también que la economía se resienta más o menos. No inmune a la inflación, que el mes de diciembre se disparó un 2,6 por ciento, el poder adquisitivo de los salarios se está recortando y eso impacta en el consumo. El sector gastronómico –por primera vez en los últimos dos años– sufrió, entre noviembre y enero, el cierre de 46 restaurantes y cafeterías en la ciudad de Moscú. Otra de las medidas clave para lograr la estabilidad macroeconómica es la revisión del presupuesto estatal.

Medvedev ordenó la reducción de las partidas en un 10 por ciento para 2015 y un 5 por ciento para el período 2016/18. Todos los rubros sufrirán el corte, a excepción de los gastos en defensa, agricultura y obligaciones sociales. El Kremlin quiere sacarle algún beneficio al costo de la crisis, realizando reformas adeudadas como la diversificación de la economía o la aplicación de políticas que erradiquen la burocracia y la corrupción. En este sentido, Putin instó a la Cámara de Auditorías a involucrarse más activamente en el control de gastos, y señaló que “contrariamente al sentido común y a la realidad económica, algunos gobiernos y municipios continúan comprando bienes a unos precios claramente exagerados” y “gastando los fondos estatales en artículos de lujo”. El tribunal de cuentas ruso difundió que el año pasado se registraron irregularidades en el uso de los fondos públicos por un valor superior a los 7 mil millones de dólares. Andrey Cherenyavsky, investigador de la Escuela Superior de Economía de Moscú, confió en que las medidas suavicen la contracción de la economía, que según estima será del 5 por ciento este año.

Sin embargo, no cree que la salida de la crisis ocurra antes de los próximos cinco o seis años. El aspecto positivo que encuentra ante un panorama sombrío es que con la devaluación del rublo se está favoreciendo la producción nacional. Su recomendación es que se mejoren las relaciones con Occidente, para que se retiren las sanciones y mejore el clima de negocios. Las medidas estructurales a las que Putin se refirió en discursos pasados sobre la coyuntura actual, no aparecen en el programa anticrisis; sin embargo, al menos en lo referido al sistema de pago financiero, el Kremlin está dispuesto a patear el tablero. Esta semana informó que, a partir del mes de febrero, un sistema de tarjetas de crédito similar al de VISA o Mastercard, pero autóctono, se pondrá a prueba en el país con el objetivo de dejarlo establecido en el plazo de dos meses, y que a fin de año comience a expedir sus propias tarjetas.

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Putin asistió a un seminario donde dijo que Rusia necesita impulsar su economía.
Imagen: EFE
 
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