EL MUNDO › LA UNIóN EUROPEA PROPONE UNA MULTA DE 250 MIL EUROS POR CADA REFUGIADO NO ASILADO

El país que no recibe refugiados que pague

El nuevo sistema que plantea Bruselas se aplicará automáticamente cuando un país del bloque esté recibiendo un desproporcionado número de pedidos de asilo, en relación a las dimensiones de la nación y a su bienestar.

Desde Roma

Por primera vez desde que el drama de los migrantes y refugiados explotó hace algunos años –entre 2000 y 2015 el número de migrantes en el mundo creció un 41% según la ONU y llegó a 244 millones–, y particularmente en Europa donde en lo que va de 2016 llegaron más de 180.000 de ellos, la Unión Europea (UE) parece decidida a cambiar algunas de sus normas para la aceptación de quienes piden asilo político. Ayer, en efecto, la Comisión Europea –órgano ejecutivo de la UE– hizo una propuesta que deberá pasar al Parlamento para reformar el Sistema de Asilo también conocido como los Acuerdos de Dublín. Se trata de una normativa que se refiere exclusivamente a los potenciales refugiados, es decir aquellos que escapan de persecuciones políticas o religiosas, y no a los que escapan del hambre.

La propuesta tiende a crear un sistema basado en la solidaridad y justo para todos los países, explicó la oficina de prensa de la UE. El nuevo sistema se aplicará automáticamente cuando un país esté recibiendo un desproporcionado número de pedidos de asilo, en relación a las dimensiones de la nación y a su bienestar. Si por ejemplo un país está recibiendo un alto números de solicitudes, esas solicitudes serán inmediatamente recolocadas en otros países. Un país miembro de la UE tiene sin embargo la opción temporaria de no tomar parte en la recolocación de los que piden asilo, dice la propuesta. En tal caso ese país deberá hacer una colaboración de solidaridad de 250.000 euros por cada solicitante del que debería haberse hecho cargo.

Sin duda ésta será la parte de la propuesta que más discusión desencadenará en el debate legislativo de la UE, que deberá aprobar definitivamente la reforma. Las críticas lloverán, como siempre sucede cuando se trata de migrantes pobres, especialmente de parte de los sectores de ultra derecha que nada quieren saber de ellos. Y las primeras reacciones ya se vieron en Italia, de parte del partido de ultra derecha Liga Norte, uno de cuyos diputados, Nicola Molteni, respondió duramente al primer ministro Matteo Renzi que se dijo de acuerdo con la reforma del Acuerdo de Dublín. “Este gobierno ha reducido el país a un gran centro de recepción, a un mega campo de prófugos, transformando a los italianos en camareros de los inmigrantes (...) El primer clandestino para expulsar es Renzi”, dijo Molteni.

Se espera que, de ser aprobada por el Parlamento europeo, esta normativa permita agilizar el ritmo de las recolocación de los migrantes, ya que en Italia se viene diciendo desde octubre que se recolocarían unas 1.600 personas por mes. Y en cambio hasta ahora han sido reubicadas en otros países sólo 591.

La propuesta de la comisión intenta hacer más eficiente el sistema de asilo, evitando los abusos y protegiendo aquellos que buscan asilo, agregó el comunicado de la UE. También quiere crear garantías para los menores que llegan a Europa sin familia. De hecho se propuso también reforzar el sistema de huellas digitales de Eurodac, al que supuestamente están obligados todos los migrantes que llegan a territorios de la UE.

En realidad la obligatoriedad de la toma de huellas digitales existe desde hace tiempo pero dado que muchos de los que llegan no son verdaderos potenciales refugiados y tampoco tiene intenciones de quedarse en los países a los que llegan –llámense Grecia, Italia o España principalmente– el sistema ha fracasado en muchos sentidos porque la gente escapa de los centros de recepción sin ser registrada.

Estas últimas medidas tienden también a evitar la influencia de los traficantes de seres humanos y de las mafias que han encontrado un gran negocio en los migrantes. A los migrantes desesperados que pagan a veces más de 1.000 euros, los traficantes les facilitan las barcazas para cruzar el Mediterráneo. Muchas se hunden a mitad de camino y la gente muere ahogada. Más de 1.200 personas, muchos de ellos niños, murieron así en lo que va del 2016.

Los segundos, especialmente las mafias italianas, contactan a los migrantes para que vendan drogas y productos falsificados pero también para algunas actividades agrícolas como la cosecha del tomate, en el sur de Italia, que pagan miserablemente. Según el director de Europol –la policía europea– Rob Wainwright, el volumen de negocios de los traficantes en 2015 osciló entre 3.000 y 6.000 millones de euros. Unos 40.000 traficantes han sido identificados, precisó.

En una entrevista concedida al diario romano La Repubblica, el holandés Franz Timmermans, primer vicepresidente de la Comisión Europea, explicó que la crisis de los migrantes en Europa creció de modo desproporcionado porque “por años no escuchamos ni a Grecia ni a Italia cuando pedían solidaridad a los otros países europeos. Al final Italia y Grecia han dicho: ok, no nos quieren ayudar, nos arreglaremos solos. Y han comenzado a no aplicar las reglas de Dublín. La causa del problema desde el principio es una falta de solidaridad colectiva y es esto lo que debemos resolver. Porque cuando se hicieron los acuerdos de Dublín, nadie preveía que un país podía ser arrasado por un flujo excepcional de refugiados como está sucediendo ahora. Cualquier cosa que propongamos, debe resolver el problema de la solidaridad. De lo contrario es mejor no hacer propuestas”.

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Una monja les habla a los migrantes de un centro de refugiado de Idomeni, cerca de la frontera entre Grecia y Macedonia.
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