EL MUNDO › REMUEVEN AL JEFE POLICIAL Y AL MINISTRO DE INTERIOR

Paraguay en crisis por un secuestro

Cuando apareció el cuerpo sin vida de un menor de diez años, hijo de un empresario, estalló el gobierno de Paraguay.

El presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, anunció ayer la destitución de su ministro de Interior, Orlando Fioro-tto, y del jefe de la Policía Nacional, Umberto Núñez, horas después de que apareciera el cuerpo sin vida de un niño de diez años. El escolar Aníbal Riquelme, hijo de un empresario, fue encontrado muerto en la madrugada de ayer y con signos de golpes en todo el cuerpo, en un terreno baldío en las afueras de la capital paraguaya, informó la policía. El caso podría tratarse de un ajuste de cuentas de tipo mafioso con el empresario.
“Los últimos hechos nos indican que debemos actuar con mayor solidaridad e integración de los esfuerzos entre todos (...) y en esa dirección he decidido tomar estas decisiones”, afirmó Duarte. El presidente paraguayo indicó que Nelson Mora, actual procurador general, asumirá la cartera de Interior y que Carlos Zelaya, subcomandante de la Policía, hará lo propio en esa fuerza. “En estas horas no puedo sino expresarles mis condolencias a los familiares de las víctimas”, agregó.
El menor, Aníbal Riquelme, fue reportado como secuestrado la tarde del lunes cuando se trasladaba, detrás de sus compañeros, desde su colegio en Asunción a un centro deportivo ubicado en las inmediaciones. La víctima es hijo de un empresario tabacalero del mismo nombre de Ciudad del Este, en la frontera con Brasil y Argentina.
El niño fue hallado muerto esta madrugada en una zona de Luque, en las afueras de Asunción, identificado por el propio tío de la víctima, quien confirmó el escalofriante epílogo del secuestro. El cadáver exhibía moretones en diversas partes, en tanto el rostro estaba desfigurado, por lo que se presume que fue ultimado a golpes y con ácido. Los investigadores manejan la posibilidad de que el crimen sea producto de un ajuste de cuentas con el padre de la víctima. En ese sentido, el viceministro de Interior, Eustaquio Colman, indicó que el suceso “se sale de los cánones normales de un secuestro” y que los investigadores manejan la hipótesis de que se trata de “una venganza por la forma criminal como se ha ultimado a esta criatura”.
La policía admitió que está buscando sospechosos en Ciudad del Este, donde estaría asentada una “mafia” relacionada con el contrabando de cigarrillos destinados a Brasil. En la frontera operan unas 17 fábricas tabacaleras proveedoras del mercado brasileño.
Riquelme trabaja en la industria desde 1996, según los informes, que añaden que ya había sufrido el secuestro de su hija mayor en septiembre de 2002, por la que pagó un rescate de 50.000 dólares. El crimen, que conmocionó a la opinión pública, se produce en un ambiente de inseguridad ciudadana, caracterizada por asaltos callejeros y a viviendas, muchas veces con saldos fatales. Portavoces y familiares de los Riquelme revelaron ayer que los captores se habían puesto en contacto con ellos en tres ocasiones y que la comunicación se estancó el martes, cuando exigieron la prueba de vida del menor a cambio del millón de dólares que pidieron.
Por su parte, el fiscal general del Estado, Oscar Latorre, anunció la puesta en marcha de un operativo militar y policial para “controlar los puntos sensibles en diversos lugares del territorio de la República y marcar la presencia del Estado en las calles y en las rutas nacionales”.
Paralelamente, la Policía encara la investigación del secuestro de la hija del ex presidente de Paraguay Raúl Cubas (1998/99), desaparecida desde hace 21 días. Según fuentes extraoficiales, los secuestradores piden un millón de dólares por el rescate.

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“Debemos actuar con mayor solidaridad”, dijo el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos.
 
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