EL MUNDO

El viaje a Chile que termina con el mito Fujimori y con ¿su candidatura?

El entorno de Alberto Fujimori insiste en que será el candidato para 2006. Con su detención en Santiago se abre otro escenario.

 Por Carlos Noriega
Desde Lima

Cuando el ex presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) decidió tomar el riesgo de abandonar su cómodo y seguro refugio en Tokio para volar a Santiago de Chile buscaba irrumpir decisivamente en la campaña electoral peruana con una espectacular acción que, al ponerlo cerca de Perú, alimentara las expectativas de su inminente retorno al país y despertara el entusiasmo entre sus simpatizantes. Confiado por algunos antecedentes sobre la libertad de acción que han encontrado en Chile otros personajes perseguidos por la Justicia –que van desde los empresarios fujimoristas Daniel Borobio y Eduardo Calmell del Solar, hasta el ex presidente argentino Carlos Menem–, Fujimori escogió ese país para convertirlo en su centro de operaciones, con la mira puesta en las elecciones de abril de 2006.
Pero al ex presidente peruano le fallaron todos los cálculos y ha terminado preso en Santiago, a la espera de que se resuelva el pedido de extradición planteado por la Justicia peruana, que lo acusa de corrupción y crímenes de lesa humanidad. Aunque geográficamente ahora está más cerca de Perú, encarcelado Fujimori ha perdido la libertad de acción que tenía en Tokio, lo que deja a su agrupación política, “Sí Cumple”, descabezada, a sólo dos meses de que se cierre la inscripción de candidatos presidenciales y a cinco meses de las elecciones generales. Un duro golpe que los desconcertados dirigentes fujimoristas intentan digerir asegurando, con una autosuficiencia que suena muy poco convincente, que “Fujimori tenía calculado todo lo que está pasando y tomó el riesgo de viajar a Chile porque está seguro en que la Justicia chilena rechazará el pedido de extradición”, como ha dicho Carlos Raffo, vocero oficial de Fujimori.
El analista político Fernando Tuesta, en diálogo con Página/12, calificó la captura y detención del ex mandatario como “la peor derrota” sufrida por esta agrupación política, y aseguró que “a partir de ahora la incidencia de Fujimori en el proceso electoral será menor de lo que se había pensado”. “Fujimori ha perdido mucho y hasta ahora no ha ganado nada con este viaje”, agregó. Fujimori ha perdido no sólo la libertad y la capacidad de acción para conducir a su partido, sino, también, la imagen de calculador y estratega infalible que alimentaba el mito fujimorista. Luis Benavente, director de la encuestadora Grupo de Opinión Pública, de la Universidad de Lima, le señaló a este diario que “en un primer momento el viaje de Fujimori a Chile tuvo el efecto de avivar la llama del fujimorismo y de darle una imagen de audaz a un personaje que desde su renuncia a la presidencia por fax desde Japón ha sido visto como un cobarde, pero por la forma en que se vienen dando los acontecimientos ese primer efecto se comienza a revertir y a mediano plazo, el efecto de este viaje seguramente hará bajar en las encuestas el apoyo que tenía Fujimori, porque una cosa es el mito que crece con la ausencia y otra cosa es un Fujimori tras las rejas y con mucho qué explicar”.
Aunque los fujimoristas hablan de “un apoyo mayoritario” al hoy encarcelado ex presidente, la realidad indica otra cosa: las encuestas coinciden con darle a Fujimori un nivel de simpatía que apenas bordea el 15 por ciento. Porcentaje relativamente bajo, pero que, según Benavente, “podría ser suficiente para pasar a una segunda vuelta”. Las encuestas electorales colocan en primer lugar a la conservadora líder de la derechista Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores, con 33%, seguida por el ex presidente Alan García del socialdemócrata partido aprista con 13% ydel ex presidente centrista Valentín Paniagua con 11%. Sin embargo, el problema del fujimorismo es que su hoy detenido líder no puede postularse a la presidencia por estar inhabilitado para ocupar cargos públicos hasta 2011, y que no hay ningún otro dirigente en sus filas que parezca capaz de captar el potencial voto a favor de Fujimori. “Fujimori nunca ha tenido capacidad de endose”, asegura Tuesta. Y los sondeos confirman eso: la ex congresista Martha Chávez, que entre los fujimoristas es quien más apoyo puede exhibir, tiene un escaso 3% de intención de voto. Tuesta está convencido que Fujimori sabe que no podrá ser candidato, aunque insista en decir que lo será, y que su apuesta “no es regresar a Perú para candidatear a la presidencia, sino impulsar la candidatura de su lista parlamentaria para que obtenga una importante cantidad de congresistas, y para eso viajó a Chile, pensando que ahí, por la cercanía, estaría en mejores condiciones de monitorear la campaña electoral y apoyar su lista parlamentaria, pero las cosas le han salido mal”.
La estrategia fujimorista sería –según el experto– promover hasta el final la candidatura presidencial de Fujimori, aun sabiendo que será rechazada, para, cuando esto suceda, presentarse como víctimas de una supuesta “persecución” por parte de una clase política desprestigiada.

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El partido de Fujimori tiene un líder con mucho que explicar.
 
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