EL PAíS › MIGUEL LIFSCHITZ, INTENDENTE DE ROSARIO

“¿Alianza con Kirchner? Dependerá de su modelo”

Referente del socialismo que acaba de arrasar en su ciudad en una votación donde ganó en el barrio más rico y también en el más pobre, el intendente habla del nuevo rol de su partido y de Hermes Binner. Alianzas, planteos y el temor a ser un “socio menor” del PJ.

 Por Horacio Vargas
Desde Rosario

Hace 15 años que los socialistas vienen ganando las municipales en Rosario. El 23 de octubre, aunque no se elegía intendente, el socialismo arrasó como nunca en toda la ciudad. Ganó en el centro, rico y residencial, y en el barrio más pobre de la ciudad, Las Flores. “Tenemos un partido que sin abandonar sus ideas ha logrado establecer un buen vínculo con todos los sectores de la sociedad”, dice Miguel Lifschitz, intendente y uno de los referentes nacionales del Partido Socialista. A partir del triunfo electoral del electo diputado nacional Hermes Binner, dice, se abre un espacio importante en el país para la consolidación de una fuerza progresista con capacidad de gobierno y gestión, reservándole al socialismo –por primera vez– el lugar de socio mayor. Pero Lifschitz descarta tajantemente que el PS se convierta “en un aliado menor” del PJ. Para el rosarino, el presidente Néstor Kirchner tiene dos caminos: “Hacerse fuerte en el justicialismo o apuntar a la construcción de una nueva organización política”.
–El socialismo superó el fantasma de ser sólo un partido municipal.
–Estamos jugando fuerte en una de las provincias más importantes del país, con presencia en el escenario político nacional, que sin dudas no tiene antecedentes en las últimas décadas en el socialismo. Esto nos abre una perspectiva auspiciosa. De todas maneras hay que ser prudentes, no hay que dar pasos demasiados largos, hay que avanzar en forma gradual. Se abre un espacio importante para la consolidación de una fuerza progresista que pueda articular pensamientos de centroizquierda con capacidad de gestión.
–Binner dijo varias veces que el Frente Amplio es un modelo a tener en cuenta, como la Concertación de Chile.
–Son modelos a tener en cuenta. Por supuesto que ambos se ajustan a las realidades y las historias políticas de cada país. Lo de Uruguay es un frente de centroizquierda, por la composición de cada uno de los grupos, con una presencia fuerte del socialismo, ex Tupamaros y otras organizaciones de izquierda. La Concertación tiene un grado de amplitud mayor, porque es el socialismo más la democracia cristiana. Acá hay que construir lo nuestro considerando la realidad y la historia de la Argentina y de nuestra provincia. Lo que sí vale es la idea de coaliciones políticas que excedan los marcos propios del socialismo.
–¿Es un futuro con dos bloques políticos claros y diferenciados: uno de centroizquierda, otro de centroderecha?
–Me parece que es bastante más complejo. No es tan sencillo delimitar claramente una franja de centroizquierda, y otra de centroderecha. Fíjese lo que pasó en los últimos días: tenemos un diputado claramente votado por el centroderecha, como el doctor Borocotó, y teóricamente pasa a las filas de centroizquierda.
–Eso es picardía política.
–Sí, pero expresa también esta falsa división que se intenta hacer entre centroizquierda y centroderecha. Hoy tenemos una realidad política muy difusa, el justicialismo es una expresión política que sigue albergando a una variedad de pensamientos muy amplia, que va desde la derecha hasta si se quiere el centroizquierda. Por lo tanto me parece que hace falta en cualquiera de los casos la presencia de una fuerza claramente de centroiz-quierda como es el socialismo, con una historia, con una tradición, con un posicionamiento claro. Es nuestra tarea y nuestra responsabilidad hacer crecer y desarrollar esta idea en el país.
–¿Imagina a Kirchner en ese bloque político con socialistas, comunistas, radicales, la CTA, Federación Agraria, movimientos sociales?
–Va a depender mucho del rumbo que vaya a tomar su gobierno y también del modelo de construcción política al que aspira el justicialismo en el Gobierno. Esta idea de que todo puede convivir dentro de un mismo organismo político es una idea histórica del peronismo. No es nuestra concepción de las coaliciones políticas. Se deben respetar las identidades de cada uno de los sectores y priorizar un conjunto de acuerdos programáticos y objetivos políticos en común.
–No entonces al viejo y querido Frente Nacional y Popular.
–Claro, nosotros no nos vemos como un aliado menor del Partido Justicialista. No lo hicimos con anterioridad, no lo vemos factible en este momento. Por eso digo que habrá que ver cuál es el proyecto político del Presidente: si apunta a hacerse fuerte en el justicialismo o a construir una nueva organización política.
–Kirchner tuvo gestos políticos hacia Binner. ¿Cree que se mantendrá?
–Entiendo que sí. Esta relación se da no sólo con el Presidente sino con sus colaboradores. Hay un respeto y un reconocimiento a Hermes y a la gestión de la ciudad. Y nosotros también tenemos –más allá de alguna diferencia– un respeto institucional y avalamos algunas de sus estrategias y de sus políticas.
–¿El Frente Progresista y Social, con el que ganó Binner las elecciones en Santa Fe, aliado al radicalismo y otros partidos menores, es un modelo que les interesa trasladar al resto del país?
–Creo que es factible pensar en un modelo similar en muchas provincias.
–¿Es descabellado pensar en una fórmula Kirchner-Binner?
–(Silencio.) A mí no se me ocurre en este momento.
–Binner puede ser el primer gobernador socialista del país en el 2007.
–Eso en primer lugar. Tenemos una muy buena oportunidad, no hay dudas. Acá no hay nada automático. No está escrito que necesariamente el socialismo va a ganar las elecciones a gobernador de aquí a dos años. Eso depende del trabajo que haga Hermes en el Congreso y cómo continuamos nuestra gestión en Rosario. Y también dependerá de cómo se planteen las disyuntivas a nivel de elección presidencial.
–¿No sería más coherente que Kirchner juegue con el socialismo en Santa Fe y mande a boxes a Carlos Reutemann en la carrera para la gobernación?
–Podría ser. Hasta ahora hubo una buena relación entre el senador Reutemann y el presidente Kirchner. El Lole lo acompañó en viajes importantes. Pero no me animaría a decir cómo se va a mantener esa relación en los próximos dos años.
–¿Qué lugar reserva el socialismo al ARI de Lilita Carrió?
–Es una relación difícil, porque más allá de alguna responsabilidad que nos pueda haber cabido en algún momento, lo cierto es que en los últimos dos años hemos hecho muchos esfuerzos por acercar las posiciones en distintos distritos. Esto ha sido muy complejo porque ella ha marcado una línea de no acuerdo, de no alianza con nadie y en particular hacia el socialismo tuvo expresiones agraviantes, con Hermes en particular. De todas formas las puertas están abiertas y la posibilidad está latente. La Argentina no tiene espacio para dos fuerzas de centroizquierda, necesariamente tendríamos que pensar en una confluencia en el 2007.
–¿Quiénes estarían afuera de esta franja entonces?
–No hay que correr a nadie, porque, en definitiva, hay algunos que se van a correr solos, tiene que ser un espacio suficientemente amplio como para darle cabida a muchos sectores políticos y sociales, gremiales, culturales, intelectuales. Creo que hoy por primera vez el socialismo, aun siendo un partido pequeño, puede convertirse en un motor importante de una experiencia de centroizquierda en la Argentina, no como actor único. Este es un cambio cualitativo interesante, nosotros fuimos partícipes de la experiencia del Frepaso, allí éramos socios minoritarios. Hoy estaríamos en condiciones de empezar a ser socio importante de una coalición de centroizquierda en el país. Este es el dato nuevo.

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