EL MUNDO › CON LA IDA DEL MINISTRO DE DEFENSA SE AGRAVO LA CRISIS EN EL GABINETE DE AL MALIKI

Siguen las renuncias en el gobierno iraquí

Después de la dimisión de media docena de ministros chiítas seguidores del clérigo Al Sadr esta semana, ayer se sumó la baja del ministro de Defensa, el sunnita Abdul Kader al Obeidi, vinculado con operaciones militares en Falluja. La crisis de gabinete ocurre en medio de otra ola de violencia, que ayer produjo otras 40 muertes en el país.

El gobierno iraquí sigue sumando bajas. Después de la renuncia de los seis ministros chiítas, seguidores del clérigo Muqtada al Sadr, el premier Nuri al Maliki destituyó ayer al titular de Defensa. La figura de Abdul Kader al Obeidi había provocado malestar entre sus propios compañeros sunnitas desde el principio. Lo acusaban de haber participado en operaciones militares contra los insurgentes en Falluja al principio de la guerra. Además de la salida de Al Obeidi, el primer ministro iraquí también anunció que reemplazará a los salientes ministros chiítas por tecnócratas, sin importar a qué grupo étnico pertenezcan. Mientras el gobierno iraquí intentaba recomponerse, la violencia siguió sacudiendo a todo el país, dejando cerca de 40 muertos.

Según los medios iraquíes, Al Maliki planea ocupar la cartera de Defensa por los próximos meses. Se trata de un cargo muy sensible. El año pasado, el premier había querido poner a un dirigente sunnita para equilibrar el poder de los chiítas en el cuestionado Ministerio del Interior, del que depende la policía. Sin embargo, eligió a un sunnita, que estaba más cerca de las figuras más duras del gobierno que de las fuerzas políticas sunnitas. Por eso, la bancada sunnita más fuerte en el Parlamento, el Frente para el Consenso en Irak, había amenazado en los últimos días con abandonar la coalición gubernamental si Al Obeidi continuaba en el cargo.

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, minimizó ayer las bajas en el gobierno iraquí y negó que hubiera una crisis. “Hay una oportunidad para cambiar lo que parece tener un potencial negativo y transformarlo hacia un desarrollo positivo”, aseguró Gates, durante su visita a Jordania. El funcionario norteamericano intentó así bajarle el tono a la salida de los seis ministros iraquíes, fieles a Muqtada al Sadr, un líder chiíta que no conciliaba con los objetivos de Estados Unidos y que demandaba la retirada de sus tropas.

Mientras tanto, las fuerzas iraquíes y estadounidenses mataron a al menos 25 personas en una ofensiva en la provincia de Wasit, al sudeste de Bagdad. Según los voceros militares, los hombres estaban armados. Otras operaciones en Bagdad y en Falluja dejaron ocho supuestos terroristas detenidos. Además, el ejército norteamericano informó que cuatro de sus soldados murieron y cinco fueron heridos en cuatro operaciones el lunes pasado. Según la cadena de televisión árabe Al Jazeera, las víctimas estadounidenses habrían sido siete. Siguiendo los cálculos oficiales, Estados Unidos ya perdió 50 soldados en lo que va de este mes y más de 3300 desde que comenzó la guerra en 2003.

Al norte de la capital, al menos tres iraquíes murieron y otros cuatro resultaron heridos cuando un coche bomba explotó en la provincia de Huweiya. Al mismo tiempo, en Diyala, otra provincia norteña, dos iraquíes fueron asesinados y otros cinco resultaron heridos por varios hombres armados no identificados. En Bagdad, en tanto, mataron a uno de los guardaespaldas del presidente del Parlamento de Irak, Mahmud al Mashadani, cuando estaba por entrar en su casa. Este atentado llega días después que el edificio del Parlamento fuera atacado, dejando dos diputados muertos y varios heridos.

El número de víctimas asciende aún más si se tiene en cuenta que la célula de Al Qaida en Irak, el Estado Islámico de Irak, aseguró haber ejecutado a los 20 militares y policías iraquíes que mantenía como rehenes desde el domingo. El grupo insurgente le había dado 48 horas al gobierno iraquí para liberar a todas las mujeres sunnitas que fueron detenidas por el Ministerio del Interior y a todos los policías acusados de abusarlas, torturarlas y secuestrarlas. “Tras expirar el plazo dado al gobierno apóstata de Al Maliki hemos decidido aplicar el castigo de Dios sobre ellos”, señaló el grupo en el comunicado difundido en Internet, a pesar que horas antes el Ministerio del Interior iraquí había desmentido que algún policía o militar hubiera sido secuestrado en los últimos días. Uno de los líderes de esta célula de Al Qaida, Abu Omar al Bagdadi, también anunció ayer que habían conseguido desarrollar un misil de gran alcance.

Además, y como ya es una costumbre diaria, la policía iraquí encontró 25 cadáveres con tiros en la cabeza y señales de tortura en distintos puntos de la capital. Estos cuerpos, que ya se cuentan por miles, generalmente no llegan a ser identificados. Esto no permite comprobar las denuncias de los sectores sunnitas que sostienen que se tratan de víctimas de la limpieza étnica que estarían llevando adelante comandos chiítas amparados por el Ministerio del Interior. Mientras las cifras de muertos disminuyeron levemente en Bagdad con la implementación del plan de seguridad iraquí-estadounidense, el número de cadáveres con signos de ejecución y tortura tirados en zanjas o al costado de las rutas sigue aumentando.

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Un soldado norteamericano vigila a un grupo de empleados de talleres mecánicos durante un allanamiento ayer en la ciudad de Mosul.
Imagen: AFP
 
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