EL PAíS › JOSé MARíA AZNAR CERRó EN ROSARIO EL ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA DERECHA

Por la unidad neoliberal

“Es necesario unir a los que compartimos los mismos valores frente a los enemigos de la libertad”, dijo el ex presidente español. Hubo elogios para el colombiano Alvaro Uribe y repudios para Hugo Chávez. Mauricio Macri faltó a la cita.

 Por Werner Pertot

Desde Rosario

José María Aznar siempre avanza en comitiva. Lo sigue una fila de hombres de gris, que incluye a guardaespaldas, empresarios menemistas, dirigentes de derecha e intelectuales neoliberales de todo cuño. Ayer fue el primero en bajar de uno de los tres autos con vidrios polarizados que lo trasladaron por Rosario. Salió solo, como para demostrar que no le teme a las manifestaciones de izquierda que lo acosaron (ver página 15). “Fue un extraordinario jefe de gobierno”, lo ensalzó el escritor Mario Vargas Llosa. El cumplido podría haber estado dirigido al jefe Mauricio Macri, quien esquivó a ultimo momento la invitación al seminario internacional que repitió todas y cada una de las recetas de la derecha neoliberal. Aunque fue remiso a hablar de la política local, el ex presidente español deslizó una crítica a las retenciones cuando dijo que “aquí también el éxito es perseguido, como dijo Vargas Llosa”. El escritor había dicho que “las retenciones son un impuesto al que tiene éxito”.

Macri pegó el faltazo a la fiesta de la derecha neoliberal con el pretexto de que debía quedarse en Buenos Aires para seguir “el desarrollo de los acontecimientos entre el gobierno nacional y los sectores agropecuarios que permitan destrabar el conflicto del campo”. En PRO, sin embargo, algunos señalaban que no quiso quedar pegado a una foto con el club de ex presidentes de derecha que pierden elecciones aquí y allá. De todas formas, lo recibirá a Aznar hoy en la Legislatura porteña.

En el exclusivo hotel Ros Tower, Aznar eligió una esquina oscura, ideal para jugar al poker, para conversar con el ex presidente Vicente Fox, el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos Roger Noriega, y el salvadoreño Francisco Flores. Los dos últimos, junto con el anticastrista Carlos Alberto Montaner, fueron declarados visitantes no gratos por el Concejo Deliberante de Rosario, que votó el proyecto socialista por unanimidad. Señalaron que fueron “defensores de la Doctrina de Seguridad Nacional”. Cuando Aznar se disponía a salir del hotel para almorzar en la señorial Bolsa de Comercio de Rosario, Página/12 se escabulló entre la maraña de policías.

–¿Cómo ve a la Argentina? –le preguntó este diario.

–¿Qué te puedo decir? Está lindo Rosario –respondió con una sonrisa socarrona, al tiempo que sus guardaespaldas empujaban y repetían que “no va a hacer declaraciones”.

Los tres autos de vidrios estrictamente polarizados se estacionaron poco después frente al auditorio del Parque España. Antes de que empezara, hubo tiempo para un “anuncio publicitario” de la Fundación Pensar, que encabeza Jorge Triaca, hijo del ex ministro de Trabajo de Carlos Menem. Toda una marca.

Aznar llamó a la unidad de la derecha latinoamericana. “En la encrucijada en la que se encuentra América Latina entre el populismo revolucionario más alocado y la democracia liberal es necesario unir a los que compartimos los mismos valores frente a los enemigos de la libertad, de un socialismo caduco que hoy se presenta como el del siglo XXI”, fustigó. Lo escuchaban el empresario nostálgico del menemismo Santiago Soldati, el esposo de la modelo Valeria Maza, el muy bronceado Alejandro Gravier, el ex conductor Bernardo Neustadt, el rabino Sergio Bergman y el infaltable inyenieri Juan Carlos Blumberg.

El ex mandatario no perdió oportunidad para declarar que América Latina “forma parte de la civilización occidental” y de reivindicar su decisión de mandar tropas a Irak en apoyo a su buen amigo, el presidente estadounidense George W. Bush, en 2003, contra la voluntad del 90 por ciento de los españoles. “No van a escuchar de mí palabras de perdón, ni de arrepentimiento”, advirtió. “Yo estoy orgulloso de pertenecer a una civilización occidental y, si me apuran, estoy dispuesto a defenderlos y los defendí cuando fue necesario”, aseguró y recibió su primer aplauso. El segundo lo arrancó cuando se refirió al bombardeo de Colombia a las FARC en territorio de Ecuador, que fue rechazado por la OEA. “Quiero expresar mi respaldo a mi colega Alvaro Uribe en su lucha por la libertad”, destacó. Lo vivaron la ultraconservadora española Esperanza Aguirre, el ex candidato de la derecha chilena Sebastián Piñera y el ex presidente del PAN mexicano Manuel Espino.

Aznar recordó la última cumbre en la que el rey de España Juan Carlos lo mandó a callar a Hugo Chávez. “Hay que cuidar la comunidad de naciones iberoamericanas. Sigo pensando eso a pesar de la ultima cumbre, o muy especialmente por lo que pasó en la última cumbre”, dijo. “Hay que estar bien pertrechados para dar batalla a los enemigos de la libertad”, insistió hasta el cansancio Aznar. “Los países latinoamericanos son importantes suministradores de materias primas. Esto es una gran oportunidad, pero tienen que hacer reformas en pos de la apertura de mercado, incluyendo la firma de Tratados de Libre Comercio”, recetó. Lo aplaudieron el ex candidato a gobernador de Unión-PRO, Francisco De Narváez, el ministro de Desarrollo Social porteño, Esteban Bullrich, el ex candidato a presidente Ricardo López Murphy y la dirigente de la Coalición Cívica, Patricia Bullrich.

El ex presidente, que viene de sufrir dos derrotas a manos de José Luis Rodríguez Zapatero, sostuvo que “los buenos líderes son los que saben remar con viento en contra o cuando los huracanes se van hilando, haciendo su vida muy difícil”. Y terminó con esa máxima, un tanto depre. Mientras saludaba a los asistentes, la pantalla proyectaba los logos de los patrocinantes del seminario.

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“No van a escuchar de mí palabras de arrepentimiento”, advirtió José María Aznar sobre la guerra de Irak.
Imagen: Sebastian Granata
 
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