EL PAIS › UNASUR RESPALDO EL RECLAMO ARGENTINO PARA LIMITAR EL ACCIONAR DE LOS FONDOS QUE LITIGAN CONTRA EL PAIS

Acompañamiento contra los buitres

Ante la ausencia de Cristina Kirchner, la reemplazó Amado Boudou. Argentina pidió que se convoque en febrero una reunión extraordinaria del bloque para discutir una nueva arquitectura financiera. Respaldo por Malvinas.

 Por Nora Veiras

Desde Lima

Pepe Mujica, el presidente de Guyana, Amado Boudou y Nicolás Maduro, buscando sus lugares para la foto.
Imagen: EFE.

En una mañana soleada y conjurados los rumores de tsunami, en el jardín del Swissotel, presidentes, vices y cancilleres pudieron posar para la foto de la VI Reunión de la Unasur. “El pueblo peruano les da la bienvenida y se identifica con el proceso de integración que estamos construyendo. La unidad es la única respuesta a los desafíos externos”, dijo Ollanta Humala al abrir la cumbre y reiteró su consigna sobre la necesidad de “igualar para crecer y crecer para igualar”. El vicepresidente Amado Boudou, quien viajó en representación de Cristina Kirchner, anunció que la cumbre tuvo para la Argentina dos resultados trascendentes: el rechazo unánime del bloque al referéndum para legitimar la autodeterminación de los habitantes de las islas Malvinas y el acompañamiento regional para limitar el accionar de los fondos buitre, que apuntan a impedir que se llegue a acuerdos voluntarios entre deudores y acreedores. Boudou explicó que se le pidió a Humala como presidente pro témpore de la Unasur que convoque a una cumbre extraordinaria en febrero próximo para discutir “una nueva arquitectura financiera internacional”.

El martes pasado, al recibir a Humala en la Casa Rosada, Cristina Kirchner había anticipado su intención de llevar a la Unasur la cuestión de los fondos buitre y el “colonialismo judicial” que les da vuelo con fallos a su favor. Pero la Presidenta a último momento no pudo viajar por un cuadro de lumbalgia, así que Boudou fue quien tomó el encargo. “Esos fondos buitre son factores de desestabilización pero también de ruina para los países centrales, porque no pagan impuestos en ningún lado. E intentan no permitir que los países y sus acreedores lleguen a acuerdos voluntarios, como pasó con Argentina, donde el 93 por ciento aceptó la propuesta”, resaltó ayer el vicepresidente.

La reformulación del Ciadi, la revisión de los tratados bilaterales de ultraactividad y “la necesidad urgente de rever las calificadoras de riesgo internacional” fueron esgrimidas por Boudou como ejes para ese plenario extraordinario. “Como viene planteando la Presidenta, el Ciadi (tribunal dependiente del Banco Mundial) no da respuestas equitativas, no dicta justicia sino que siempre falla a favor de las empresas transnacionales”, señaló el vicepresidente.

Boudou se acercó a una pequeña oficina de la sala de prensa para informar acerca de los planteos argentinos. “Sobre las calificadoras de riesgo tenemos que avanzar en caminos para sustituirlas o eliminarlas eventualmente”, remarcó, y describió la experiencia argentina cuando se resistieron a respaldar el proceso de inversión con fondos de la Anses para que la empresa General Motors pudiera fabricar autos para exportar a Brasil. “Le prestamos 200 millones de pesos, se garantizaron 1500 puestos de trabajo y la empresa devolvió con creces la inversión”, destacó.

La ausencia de Cristina Kirchner, Hugo Chávez, Evo Morales y Dilma Rousseff le quitó densidad política al plenario de ayer. Sin embargo, los debates siguieron tributando al fortalecimiento de la unidad latinoamericana como muralla de contención de la crisis internacional. “Es una crisis política que tiene manifestaciones económicas”, encuadró Boudou la discusión para insistir en que “el nuevo nombre del ajuste en Europa es la consolidación fiscal. El ajuste fiscal significa menores transferencias para los que menos tienen, menos recursos para salud, educación. Se utiliza el ajuste para asignar más fondos a los que más tienen”. El objetivo de poner en tela de juicio la arquitectura financiera que sustenta el statu quo internacional es lo que aspira la Argentina que se discuta en un plenario extraordinario de la Unasur en febrero “para que todo esto no quede en retórica”, explicó el vicepresidente.

Por otro lado, el plenario de la Unasur respaldó también el proceso de paz que inició el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, con las FARC. La necesidad de reestructurar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue nuevamente planteada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa. Las críticas a una “actitud infantil y simplista” por parte de la CIDH que únicamente responsabiliza a los Estados y hace caso omiso de las violaciones a los derechos humanos que ejercen la prensa concentrada o las empresas medicinales fueron los caballitos de batalla del ecuatoriano. El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que viajó en representación de Hugo Chávez, suscribe a la visión crítica de la CIDH. La Argentina tiene una postura más contemplativa teniendo en cuenta la historia de ese organismo dependiente de la OEA en la denuncia de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Sin embargo, acuerda con la necesidad de rever su lógica de funcionamiento.

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