EL PAíS › FURIA OFICIAL POR LA DESIGNACION DE UN REPRESOR

“Una provocación de Batlle”

Kirchner le ordenó al canciller que convocara de urgencia al embajador uruguayo para plantearle “el profundo disgusto” del Gobierno por la designación como diplomático ante la Argentina de un marino denunciado como represor. Un importante asesor de Batlle replicó con dureza inusual.

 Por Santiago Rodríguez

El presidente Néstor Kirchner reaccionó ayer con dureza ante la pretensión de su par de Uruguay, Jorge Batlle, de enviar a un represor como diplomático a Buenos Aires: ordenó al canciller Rafael Bielsa que convocara de urgencia al embajador uruguayo Alberto Volonté Berro para expresarle “el profundo disgusto” del Gobierno ante la designación del capitán de navío Juan Craigdallie como agregado naval adjunto. El asesor presidencial de Batlle, Carlos Ramella, subió la apuesta. Dijo que Kirchner no se comporta de acuerdo con su responsabilidad institucional.
El marino está acusado de haber cometido crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar uruguaya –entre ellos, el asesinato de dos argentinos– y Kirchner considera que su nombramiento es lisa y llanamente una “provocación” de Batlle en el marco del enfrentamiento que ambos tienen en torno de la política de derechos humanos y el caso de la nuera del poeta Juan Gelman.
“Kirchner está verde”, contaron a Página/12 en la Casa Rosada cuando aún no tenían noticias de las declaraciones de Ramella. Su estado de ánimo pudo percibirse en el comunicado que la Cancillería emitió una vez terminada la reunión entre Bielsa y Volonté Berro. “El gobierno argentino –advirtió el texto– espera que, habida cuenta de la situación planteada y de la comunicación al gobierno uruguayo a través de su embajador sobre la preocupación del presidente Kirchner, esta designación sea dejada sin efecto y no se solicite la correspondiente acreditación.”
Así como el comunicado fue inusualmente duro para lo que son las costumbres diplomáticas, también resultó áspero el encuentro entre Bielsa, el vicecanciller Jorge Taiana y Volonté Berro: el canciller no se anduvo con vueltas y directamente le dijo al representante uruguayo que la designación de Craigdallie “es una provocación”.
Volonté Berro tomó nota del enojo y trató incluso de comunicarse en ese mismo momento con el canciller de Uruguay, Didier Operti, quien estaba en Córdoba en una charla académica. Como no lo ubicó, quedó en ponerlo al tanto del asunto cuanto antes y volver con una respuesta a Cancillería.
Craigdallie aparece mencionado en el libro Un marino acusa, donde el ex fotógrafo de inteligencia naval Daniel Rey Piuma describió las atrocidades cometidas por esa fuerza. Según su testimonio, el hombre que Batlle decidió enviar a Buenos Aires fue “un torturador salvaje”.
El enojo de Kirchner radica en que Batlle sabía de antemano que no estaba de acuerdo con que enviara un represor a Buenos Aires. La decisión cobró notoriedad porque el diario uruguayo La República hizo público el nombramiento bajo el título de “Bofetada de Batlle a Kirchner”, pero la diplomacia argentina hacía tiempo que venía trabajando para evitar la llegada del represor al país. La Cancillería recordó en su comunicado que “el embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Meyer, realizó varias gestiones, entre ellas ante el doctor (Carlos) Ramella, asesor presidencial de la Comisión para la Paz, el viceministro de Defensa, Elías Glout, y otros funcionarios, tendientes a que la designación no se concretara”.
El enfrentamiento entre ambos mandatarios tiene su origen en el reclamo argentino para que se investigue el paradero de la nuera de Gelman, enterrada en Uruguay luego de ser secuestrada en la Argentina, y la recurrente negativa de las autoridades uruguayas a hacerlo. El malestar recrudeció a principios de esta semana, cuando Kirchner fue a Montevideo a la Cumbre del Mercosur. El Presidente se encontró con la nieta de Gelman y con familiares de desaparecidos uruguayos e insistió con el tema. Pero además, se reunió con Tabaré Vázquez, candidato del Frente Amplio y amplio favorito en las encuestas para las presidenciales de 2004.
La situación entre ambos puede escalar tras las declaraciones de Ramella, ayer mismo, formuladas por los periodistas a la salida de una reunión con Batlle. Dicen lo siguiente:
u “Es evidente que hay que tener respeto por los temas que son propios de un país, por la soberanía y por su derecho a resolver el tema para bien o para mal”.
u “A mí me da la impresión, marcando una distancia entre Brasil y la Argentina, que algunos gobernantes, sobre todo el de Argentina, no terminan de comprender que están ejerciendo la primera magistratura de un país que tiene una historia, una tradición muy importante. No están dirigiendo un club político, un partido político. Ni siquiera están actuando como agitadores o como simpatizantes de guerrillas como lo hicieron en el pasado. Están hoy cumpliendo una tarea institucional muy importante y deben comportarse de esa manera”.
u “(Kirchner) tiene un estilo. Se ha retirado antes de las cumbres, ha llegado a todas tarde. Es una forma que hay que respetar. Pero a nosotros, que somos chicos, nunca nos gustó que nos llevaran por delante”.
También criticó a Aníbal Ibarra por comentarios sobre derechos humanos. “Sus declaraciones no son propias de un gobernante”, dijo Ramella.
El secretario de Derechos Humanos, Eduardo Duhalde, dijo anoche a Página/12 que “a este señor Ramella le asombra que el Presidente de la Argentina rescate los fundamentos éticos del Estado en la defensa de los derechos humanos”. Y siguió: “Lo que a ese defensor de las leyes de impunidad le molesta es que se reclame el cuerpo de los desaparecidos y justicia y verdad. Acorde con esa filosofía que expresa Ramella es el intento de designar en Buenos Aires a un capitán acusado públicamente de haber cometido crímenes incluso contra ciudadanos argentinos”.
El diputado Miguel Bonasso emitió un comunicado con este texto: “Repudiamos la intervención macartista y desorbitada de un presidente que en este caso utilizó un asesor para insultar por segunda vez a la República Argentina. Esta vez lo hizo en la persona de un mandatario como Néstor Kirchner que a diferencia del miserable de Batlle puso fin a la impunidad del genocidio”.

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