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Bauzá tiende el puente de plata entre Carlos Menem y Duhalde

El ex senador se reunió con el Presidente, en la Rosada, a solas. Es un signo de distensión entre los dos archienemigos. Menem está convencido de que una caída de Duhalde lo arrastraría.

 Por Diego Schurman

Ni Eduardo Duhalde ni Eduardo Bauzá. Ninguno se animó a revelar el contenido de la charla. Pero hay un dato incontrastable: desde entonces la relación entre el Presidente y Carlos Menem entró en una senda de “distensión”. Una coincidencia permitió la tregua. Los dos están convencidos de que una caída del actual Gobierno arrastraría consigo a todo el peronismo.
Duhalde y Bauzá se reunieron en la Casa Rosada durante no más de 20 minutos. El diálogo se mantuvo en la más estricta reserva a lo largo de casi dos semanas. Sin embargo, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, admitió ayer a Página/12 que hubo contactos, aunque no brindó detalles del mismo.
–Hablamos de todo y con todos –dijo el funcionario, incluyendo en la lista al cáustico y también hermético Enrique “Coti” Nosiglia, quien sabe oficiar de enlace entre radicales y peronistas.
Bauzá es hoy un ex senador a cargo de la secretaría general del Partido Justicialista. Pero además es uno de los referentes ineludibles del menemismo que supo transitar distintos cargos públicos en los ‘90. Hace apenas dos fines de semana emprendió una peregrinación hacia Anillaco para compartir algo más que una comida con Carlos Menem.
Entre los gestores del encuentro en la Rosada se menciona a José Pampuro. No suena disparatado: el secretario privado de la Presidencia es uno de los encargados de buscar el encolumnamiento del PJ detrás de la figura de Duhalde. Otros aseguran que Bauzá hizo honor a sus contactos para llegar sin intermediarios.
Hace poco, el Presidente logró en Misiones un fuerte respaldo político al lograr una foto con prácticamente la totalidad de los gobernadores justicialistas. En medio de la disparada del dólar y la resistencia del Fondo Monetario a desembolsar dinero, no le pareció alocado bajar los decibeles de la disputa con Menem, al fin un clásico de la interna justicialista.
En el Gobierno no preocupan tanto las declaraciones del ex presidente como la manera en que estas son tomadas por el establishment, sobre todo después de los rumores que ubicaron a Menem embarcado en un proyecto desestabilizador.
Hoy duhaldistas y menemistas tienen un punto de coincidencia: la necesidad de consolidar el esquema institucional para hacer frente a la crisis. Están convencidos de que el PJ, si se profundiza el descontento, no tendrá otra oportunidad después de cuatro presidencias seguidas de color propio, como la fueron las de Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y ahora Duhalde.
Antes del encuentro entre el mandatario y Bauzá, Menem había tenido varias frases poco amistosas con el Gobierno. Desde aquel “inepto” que le endilgó a todo el gabinete hace un mes, hasta el “no vamos a tener paz” que pronosticó mientras permanezca el corralito, en boca del ex presidente hubo de todo menos elogios.
Tras la cumbre de Bauzá con Duhalde, las palabras lacerantes se licuaron. No obstante, el raid del ex senador por los pasillos del poder continuaron: hubo una parada en la Mesa de Diálogo, donde se analizaron los planes sociales en marcha, y también en el despacho del ministro del Interior, el mendocino Rodolfo Gabrielli, su coterráneo, donde intercambiaron puntos de vista sobre la realidad. En su agenda también figuraron legisladores amigos y no tantos pero que, sin distinción, le reconocen su avidez.
Ahora la idea del menemismo es gestionar un encuentro formal entre su jefe y Duhalde, tal como adelantó este diario el lunes. No obstante, esa posibilidad es resistida fuertemente por el Gobierno, donde ven una maniobra desesperada del ex presidente para recuperar espacio político luego de ver que las encuestas de imagen e intención de voto lo ubican por el piso. Carlos Corach, uno de los que viajó con Bauzá a Anillaco para conversar con Menem sobre la situación social y económica del país, y también para recomendarle que baje los decibeles de enfrentamiento con Duhalde, fue uno de los que alentó una cumbre entre el actual y el ex presidente.
–Sería bueno que hubiera una reunión. Sería especialmente importante para el PJ. Menem tiene una enorme experiencia y podría aportar mucho, sin dudas –aseguró a Página/12 el ex senador y ex ministro del Interior.
Lo mismo interpretó Alberto Kohan, otro hombre de consulta del ex mandatario. “Todo momento es oportuno para reunirse. En el justicialismo siempre tenemos una larga historia de pensar distinto, pero eso no significa que no haya posibilidades de juntarse, así que no vería mal que se juntaran”, admitió ante FM La Isla.

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Eduardo Bauzá, ex senador, volvió a sus viejos manes de operador de Carlos Menem.
 
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