EL PAíS › BIELSA SE REUNIO EN WASHINGTON CON
LA SECRETARIA DE ESTADO CONDOLEEZZA RICE

A la búsqueda del respaldo del Big Brother

En el encuentro, Bielsa pidió el apoyo de la Casa Blanca en las próximas negociaciones con el FMI y el G7, como hizo Bush durante su primer mandato. Rice se mostró preocupada por los bonistas que quedaron fuera del canje. También hablaron de Bolivia y Haití y de la inquietud norteamericana por los movimientos de Chávez. Según la Cancillería argentina, “cada parte dio su visión política”.

 Por Diego Schurman

El gobierno norteamericano manifestó su inquietud por el futuro de los bonistas que quedaron fuera del canje de la deuda. Así se lo hizo saber ayer la secretaria de Estado de ese país, Condoleezza Rice, al canciller Rafael Bielsa, quien a su vez pidió el apoyo político de Estados Unidos en las negociaciones pendientes con el FMI y el G7 que reúne a los siete países más ricos del mundo. Como era previsible, en el primer encuentro entre Argentina y la “nueva” administración de George W. Bush se puso en relieve la situación regional, sobre todo la venezolana, que tiene sumamente preocupado a Washington, y se bregó por la “estabilidad democrática” en el continente.
La cumbre entre Rice y Bielsa en el Departamento de Estado se extendió por 45 minutos, 15 más de lo previsto originalmente, según informaron a este diario fuentes diplomáticas. Del encuentro participaron el embajador argentino en Estados Unidos, José Octavio Bordón, y el subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, Roger Noriega.
La prolongada reunión celebrada en Washington permitió a Bielsa navegar por una abultada agenda bilateral. Siempre en tono amable pero con datos y posturas “precisos”, el canciller explicó todo el proceso de salida del default y la negociación con los acreedores privados, que Néstor Kirchner anunció durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
En rigor, Bielsa fue por la renovación del apoyo político y económico que realizó Bush en su primer mandato. El canciller lo consideró necesario, sobre todo en la actual etapa post-default, por la incidencia que la actitud norteamericana puede tener en organismos internacionales de crédito y el poderoso G7. El encuentro con el FMI está previsto para el 16 y 17 de abril mientras que con el G7, que integran EE.UU., Alemania, Japón, Canadá, Italia, Francia y el Reino Unido, será el 15 de abril.
Fue en ese punto donde Rice, que hasta entonces se había limitado a tomar notas, manifestó su inquietud por el casi 24 por ciento de bonistas que quedó al margen del acuerdo. Después del pronunciamiento favorable de un juez de Nueva York sobre 7 mil millones de bonos de la deuda –que estaban congelados por pedido de un fondo buitre– el canje de los papeles viejos por nuevos títulos quedó demorado. De todos modos, ninguno de los presentes habló sobre el fallo del juez Thomas Griesa.
Bielsa, sencillamente, le dio a Rice una respuesta con el copyright de Kirchner y el ministro de Economía, Roberto Lavagna. O sea, le dijo que no va a haber una nueva apertura de ofertas de canje.
Hubo otras inquietudes de la mujer y figura del ala dura de la administración de Bush, aunque ningún pedido explícito sobre los temas abordados. Ni siquiera los regionales. Es que hubo mucho revuelo previo por un eventual reclamo a la Argentina para que “contenga” a Hugo Chávez. Bush está preocupado por la postura antinorteamericana del presidente venezolano. Y también por la reciente adquisición de armamentos que realizó ese país.
“No puedo imaginar por qué Venezuela necesita 100 mil (fusiles rusos) AK 47”, dijo hace unos días el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Su par argentino, José Pampuro, dijo ayer que espera que no haya una escalada en la región, “que se viene manteniendo en armonía y en paz”. Pero consideró que Venezuela es un país “democrático” y que Chávez ha ganado una elección y luego fue nuevamente plebiscitado. Bielsa tampoco se apartó de ese libreto cuando habló con Rice. Fuentes del encuentro fueron categóricos sobre lo expresado tanto por la canciller norteamericana como por su par argentino. “Cada una de las partes dio su visión política de lo que está sucediendo. Nadie le pidió nada a nadie”, dijo una fuente diplomática.
Condi –como le dicen a la secretaria de Estado– resaltó el involucramiento de Argentina en el sostenimiento de la democracia y la institucionalidad en Bolivia. Aludía al apoyo que Kirchner le brindó al presidente Mesa frente a las protestas de los movimientos indigenistas. Los halcones del norte sospechan que aquellas rebeliones son financiadas por el petróleo venezolano y cuentan con apoyo cubano. Esas sospechas no se plasmaron durante la conversación. Es más, ni siquiera se habló de Cuba, un tema que todos imaginaban en la agenda ya que la Argentina mantiene su voto de abstención en el Comité de Derechos Humanos de la ONU, a pesar del deseo norteamericano de que vote en contra.
Hubo otro paquete de temas que quedaron fuera, pese a que se había especulado con la posibilidad de abordarlos. Entre ellos, el ALCA, la situación en la Triple Frontera, las convenciones antiterroristas –aprobadas ayer por el Congreso argentino– o la inmunidad de las tropas norteamericanas para restablecer los ejercicios conjuntos. Esos temas, aseguraron fuentes diplomáticas, serán analizados en el marco de los mecanismos oportunamente acordados por Bielsa y el antecesor de Rice, el ex secretario Colin Powell.
En cambio, sí se abordó y se valoró el papel de las tropas de pacificación en Haití. Aunque se evaluó la necesidad de cumplir etapas para llegar a las elecciones de noviembre, y la necesidad de contar con financiamiento y management para hacerlo de la mejor manera. En ese sentido, Bielsa habló del programa que presentó durante su paso por la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Precisamente, se habló de las reformas en el Consejo de Seguridad, surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Bielsa dijo que deben ser por consenso. Allí Brasil y Alemania pugnan porque los nuevos miembros sean permanentes. Argentina no está de acuerdo y prefiere que esos asientos de la ONU se repartan por regiones. Rice informó que se ha designado a un experto para que haga alguna recomendación a Bush sobre el tema.
Al final, hubo una suerte de salpicré, en donde se trató el arribo de Bush a la Cumbre de las Américas a principios de noviembre –Bielsa aprovechó para invitar también a Rice–, se recordó la conversación que Bush y Kirchner mantuvieron esta semana y se evaluó sobre la excelencia de las relaciones, tomando en cuenta esos acontecimientos, además de las reuniones del vicepresidente Daniel Scioli con su par de EE.UU. Dick Cheney, en enero último, y la reunión de Rumsfeld con Pampuro.

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Rafael Bielsa y Condoleezza Rice se reunieron en las oficinas del Departamento de Estado durante 45 minutos.
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