EL PAíS › ENCUENTRO RESERVADO ENTRE CAMAÑO Y BALESTRINI

Que la sangre no llegue al río

 Por Eduardo Tagliaferro

Más allá de las razones de cada uno de los protagonistas, el gesto habla por sí solo. El actual intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, a la sazón una de las figuras importantes en el armado del kirchnerismo de la provincia de Buenos Aires, almorzó ayer con el titular de la Cámara de Diputados, el hiperduhaldista Eduardo Camaño. Desde orillas distintas de la interna peronista, ambos dirigentes aparecen preocupados por las consecuencias políticas del enfrentamiento entre los seguidores del Presidente y los que todavía permanecen fieles al mandamás bonaerense.
El almuerzo, realizado en el despacho de Camaño, se mantuvo en rigurosa reserva porque precisamente ambos dirigentes buscan acotar los efectos de la interna. A pesar de ello, este diario pudo ser testigo del inusual recorrido que Balestrini transitó hasta llegar al despacho del duhaldista intentando no ser visto por los medios de comunicación.
Aun en los momentos más duros, Camaño siempre se preocupó por tener transitables los puentes que conducen hacia Balestrini. Algo que el matancero también buscó. Por lo pronto, el almuerzo de ayer sirvió para que ambos analizaran la situación de la interna provincial. Tema complejo que quedaron seguir conversando en futuros encuentros. A ninguno se le escapa que el estallido entre ambas líneas del peronismo tendría consecuencias impredecibles. Sin embargo, los más exultantes del kirchnerismo en el primer piso de la Casa Rosada suelen repetir que “la batalla ya fue ganada y que a Duhalde le queda decidir si el final será con o sin sangre”.
La semana pasada, Hilda “Chiche” Duhalde se presentó en una escuela de La Matanza. El argumento que justificó la presencia fue menor. Luego de un hecho policial se produjo un tiroteo en las cercanías del establecimiento educativo. En esa ocasión, la aparición de Chiche fue interpretada por los kirchneristas más como una provocación a Balestrini que otra cosa. El hecho fue una muestra de que para Duhalde, La Matanza es una obsesión. También lo es para el kirchnerismo, así se explica las presencias del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y del ministro del Interior, Aníbal Fernández, en un acto del felipismo en el club Huracán de San Justo, dos semanas atrás.
Alguno de los interlocutores que por estos días supo concurrir al despacho de Camaño, y no fueron pocos, escuchó la certeza del titular de la Cámara de que, al margen de cualquier negociación, “Chiche está lanzada y difícilmente baje su candidatura”. En el kirchnerismo sostienen que de no haber acuerdo, para los duhaldistas se presenta el peor escenario. Incluso vaticinan que como candidata a senadora Chiche saldría tercera. Lejos de Cristina Kirchner y atrás también de Ricardo López Murphy. Tanto Balestrini como Camaño mostraron un gesto de buena voluntad ausente entre kirchneristas y duhaldistas. Más cuando el puesto de Camaño como titular de Diputados parece estar a plazo fijo hasta el 10 de diciembre. Y precisamente es a Balestrini a quien se menciona como su probable sucesor.

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