EL PAíS › EL CABO ACOSTA ACUSO AL EX COMISARIO DE ASESINAR A SANTILLAN

“Fanchiotti fue quien disparó”

El ex chofer del ex comisario, y acusado de ser coautor de los homicidios, declaró ayer en el juicio y por primera vez desde la masacre. Involucró a la SIDE en el armado de la represión de aquella jornada. Y deslindó toda responsabilidad a pesar de las pruebas en su contra.

 Por Laura Vales

“Estábamos desayunando en una confitería: el comisario inspector (Alfredo) Fanchiotti, (Mario) De la Fuente, el comisario (Néstor) Benedetti y quien les habla. En eso entró uno de la SIDE y se acercó a la mesa. Lo reconocí porque él estaba siempre en los cortes de ruta, era el encargado de informarnos quiénes eran los manifestantes que iban a venir, qué querían y cuánto tiempo se iban a quedar. El nos anticipó que ese día iba a haber disturbios”, dijo el cabo Alejandro Acosta.
–¿Les dio algún detalle sobre cómo iban a ocurrir esos disturbios? –le preguntaron en la sala de audiencias.
–No. Solamente dijo eso, que iba a haber disturbios.
–¿Qué hicieron ustedes?
–Dejamos las pistolas reglamentarias en el patrullero y agarramos las escopetas.
La declaración de Acosta, ex chofer de Fanchiotti y coacusado junto a él por los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, había sido el testimonio más esperado del juicio oral. El motivo de la expectativa era que el cabo nunca había hablado hasta ahora, a pesar de llevar preso dos años y once meses. Ayer, cuando por fin lo hizo, involucró a la Secretaría de Inteligencia del Estado en el armado de la represión. También acusó a Fanchiotti por la muerte de Darío Santillán. “El le disparó”, sostuvo.
Acosta descargó todas las culpas sobre el comisario inspector (así se refirió a su antiguo jefe cada vez que tuvo que nombrarlo). “Cuando comenzaron los disturbios –dijo en alusión al choque inicial entre los piqueteros y los policías– corrí 20 o 30 metros por la avenida Mitre. Vi al comisario inspector parado en la vereda; tenía una herida en la oreja. El comisario inspector me pidió que le abriera el patrullero (estacionado en la esquina). ‘¿Vamos al hospital?’, le pregunté. ‘No, abrime el móvil’, me contestó. Se metió al patrullero, sacó de la guantera las postas de guerra y cargó su escopeta. ‘A estos negros hay que matarlos a todos”, me dijo. Corrió hasta ponerse adelante de la columna de la infantería y comenzó a disparar contra los manifestantes.”
–¿Cuántas municiones de guerra había en la guantera? –preguntó el fiscal.
–Diez.
–¿Cuántas cargó Fanchiotti?
–Habrá cargado cuatro, que es lo que permite la escopeta. Al resto se las metió en el bolsillo derecho de la campera.
Aunque en el expediente hay una filmación de Canal 7 y una pericia que muestran que Acosta también disparó con munición de plomo, el cabo sostuvo que él sólo usó postas de goma. En cambio, acusó a Fanchiotti de haber hecho varios disparos antes de llegar a la entrada del hipermercado Carrefour, es decir, donde fue herido Maximiliano Kosteki.
“El comisario inspector le comunicaba todas las novedades al comisario (Félix) Vega”, contó más tarde. “Cuando llegamos a la altura del Carrefour, Vega le comunicó (a Fanchiotti) que teníamos que hacer detenciones. Los manifestantes se iban replegando (por los gases lacrimógenos), estaban a unos 100 metros de distancia de nosotros. Por eso nosotros entramos a la estación (de trenes de Avellaneda), para hacer las detenciones.”
Los peritos que reconstruyeron el asesinato de Darío Santillán en base a las fotos y filmaciones que registraron la escena aseguran que fue el cabo Acosta quien le disparó. Según su análisis, Fanchiotti estaba corriendo delante de Darío Santillán, dándole la espalda, cuando el militante fue baleado. En cambio, al cabo Acosta se lo ve en las fotografías apuntando contra Darío Santillán, pocos segundos antes de que cayera al piso por el impacto.
Pero no hay ninguna imagen del momento exacto en que ocurrió: las fotos existentes muestran sólo los segundos previos y los posteriores al disparo. Ayer, Acosta dijo que en el breve lapso que quedó sin fotografiar Darío Santillán se adelantó hasta quedar frente a Fanchiotti y entonces éste le disparó. “Yo le iba gritando que se parara, él no hizo caso, lo pasó al comisario inspector y él disparó.”
–¿Existe la posibilidad de que de que otra persona haya hecho fuego sobre Darío Santillán? –le preguntó uno de los querellantes.
–No.
–En definitiva, usted está diciendo que Fanchiotti lo mató.
–Sí, eso es lo que estoy diciendo –dijo Acosta.
Para Claudio Pandolfi, abogado de las víctimas, el testimonio del cabo no es creíble. “Acosta mintió. Dijo por ejemplo que él no usó postas de guerra cuando hay pruebas que así lo demuestran.” Por ese motivo, antes de que terminara la indagatoria del policía, Pandolfi pidió al tribunal que le mostraran una secuencia filmada por Canal 7. En ella se ve a Acosta cuando está por ingresar a la estación de trenes. Desde la vereda, el cabo dispara con su escopeta a través de una ventana. Acosta observó la filmación y admitió que es él quien allí aparece.
“Los perdigones de plomo de ese tiro pegaron en el techo de la estación y el impacto fue luego periciado. No hay dudas de que Acosta usó también munición de guerra”, señaló el abogado.
Pandolfi se quejó de que el fiscal Bernardo Schell no hubiera aludido a estas pruebas. “El fiscal mostró la misma estrategia que el defensor de Acosta, parece que le quieren echar toda la culpa a Fanchiotti y debilitar la acusación de que existió un plan común.” El argumento del plan común, que sostiene la imputación contra el comisario y su chofer, sostiene que ambos fueron igualmente responsables de las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. La idea es similar a la corresponsabilidad que tiene en un caso de fusilamiento todo el pelotón; sus integrantes son igualmente responsables de la muerte del fusilado, más allá de quién haya sido el autor de la bala que dio en el blanco.
En otro orden de cosas, Acosta recordó que tras el operativo Fanchiotti fue felicitado por el gobernador Felipe Solá. El cabo apuntó además contra el comisario Félix Vega, juzgado por encubrir los asesinatos. Durante la audiencia, Acosta sostuvo que Fanchiotti y Vega (su superior) se comunicaron todo el tiempo por Nextel, y que el jefe de Fanchiotti no se mantuvo ajeno al despliegue del operativo de seguridad. Antes de que se iniciara la represión, aseguró el cabo, “Vega le ordenó a Fanchiotti dónde debía apostarse la gente de la Prefectura. Le dijo además que ante cualquier choque con los manifestantes, la Prefectura debía ir adelante y la policía (Bonaerense) tenía que mantenerse 150 metros detrás”.
El comisario Vega, en la versión dada por Acosta, también dio la orden de que hicieran detenciones. De hecho, después de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, tras subir a los militantes heridos a una camioneta que los trasladó al hospital Fiorito, los policías continuaron la caza de manifestantes hasta llegar al límite entre el partido de Avellaneda y el de Lanús.
En eso estaban cuando el comisario Vega le ordenó a Fanchiotti que se presentara en el hospital Fiorito. “Bajá al hospital que hay dos muertos”, habría sido la indicación. Vega también le habría ordenado a Fanchiotti “que diera una conferencia de prensa, porque el ministerio así lo pedía”. Vega, que presencia las audiencias, escuchó el relato sin moverse, haciendo honor a su reputación de duro. No es la única característica que se le atribuye. En ámbito del peronismo bonaerense el comisario tiene fama de ser el policía de confianza de Manolo Quindimil, intendente vitalicio de Lanús y cacique del PJ de la provincia.

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El momento en que, aquel 26 de junio de 2002, Santillán era arrastrado, herido, por los policías.
 
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