EL PAíS › TRAS EL PLANTON DE REUTEMANN A GRACIELA CAMAÑO

Gestión personal de Duhalde

El gobernador santafesino pedirá explicaciones por el reparto de unos tres mil subsidios por los que no fue consultado. Pero además pedirá 50 millones de los 300 que le deben a su provincia.

 Por Diego Schurman

Eduardo Duhalde intentará una gestión personal para saldar el conflicto con Carlos Reutemann. El Presidente buscará reunirse con el gobernador esta misma semana y así poner fin al culebrón que ayer tuvo un nuevo capítulo cuando el santafesino dejó plantada a la ministra de Trabajo, Graciela Camaño. Pero de confirmarse, el “Lole” no sólo buscará una explicación por haber sido “puenteado” en el reparto de unos tres mil planes sociales. También reclamará un giro de al menos 50 millones de pesos de los casi 300 millones que le adeudan en materia de coparticipación.
El dinero apareció ayer como una nueva y trascendental razón de Reutemann para avenirse a la rúbrica del acuerdo Nación–provincias comprometida por la mayoría de los gobernadores. Se trata de los 14 puntos que reclama el Fondo Monetario y que Duhalde esgrime como la única alternativa para conseguir algo de ayuda financiera.
El santafesino no busca aparecer como representante de la “resistencia” a los pedidos del Fondo. Jamás lo haría sabiéndose uno de los principales hombres de consulta del organismo y del embajador norteamericano, James Walsh. Además, fue uno de los que terciaron para incorporar en los 14 puntos la frase que hace referencia al cumplimiento de los acuerdos internacionales.
Claro que el Lole, a la vez, quiere aprovechar el peso de su provincia -una de las más ordenadas en medio de la crisis– y también el de las encuestas –que lo ubican al tope de las preferencias entre todos los candidatos del PJ–, para sacar provecho de la pulseada.
En el marco de esa demostración de fuerza, en su entorno aseguraron a Página/12 que mantendrá su decisión de firmar un acuerdo bilateral con la Nación sólo si todas las provincias hacen previamente lo propio. Teniendo en cuenta la dureza de Felipe Solá, suena casi a una provocación. El gobernador bonaerense dijo que si no le permiten emitir patacones deberá asegurarse de los fondos necesarios para cumplir con déficit fiscal previsto en el presupuesto. Caso contrario se negará a usar su lapicera.
A la hora de hablar en público Reutemann es más cauto. A tal punto que limitó sus críticas a la segunda línea del Gobierno, resguardando la figura del Presidente. Por eso ayer plantó a Camaño –mujer de Barrionuevo, con quien nunca comulgó– pero se cuidó de enviar en su representación a la subsecretaria de Trabajo.
La crisis entre Reutemann y Duhalde se disparó con el lanzamiento del plan para jefes y jefas de familia. Ese día, el dirigente piquetero Luis D’Elía señaló al gobernador por las muertes que se produjeron en su provincia durante la represión del 20 de diciembre.
El Lole enseguida dijo ser víctima de una campaña en su contra, y se quejó por haber sido “puentado” ya que unos tres mil planes de su provincia no pasan por sus manos sino que los distribuye directamente la CGT local, el gremio de la construcción (Uocra) y un frente villero.
Desde el Gobierno intentaron bajarle el tono por todos los frentes. El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, fue gráfico. “No nos importa si los planes lo reparte Pedro o Juan, lo importante es que lleguen a la gente”.
El vocero presidencial, Eduardo Amadeo, fue aún más componedor. “Hay un malentendido que hay que aclarar. El Gobierno no tiene nada contra Reutemann.” Un mensaje calcado le hizo llegar el secretario privado de Duhalde, José Pampuro, y el ministro del Interior, Jorge Matzkin.
Ahora, apenas vuelva de la tranquilidad italiana, el propio Presidente intentará lograr lo que sus hombres por ahora no han podido.

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