EL PAíS › PROTESTA OFICIAL A WASHINGTON POR LA CAUSA EN MIAMI CON EL VALIJERO

Cita de Taiana con el embajador Wayne

En Montevideo, Taiana se reunió con Cristina Kirchner para analizar el tono de la protesta oficial. En Miami, el fiscal Mulvihill denunció en su alegato un supuesto acuerdo entre Argentina y Venezuela para tapar el origen y el destino de los 800 mil dólares.

 Por Fernando Cibeira
desde Montevideo

La presidenta Cristina Fernández se reunió anoche, poco después de llegar a la capital uruguaya, con el canciller Jorge Taiana para analizar el tono de la protesta formal que hoy a la tarde presentará el gobierno argentino a los Estados Unidos. Mientras, ayer en Miami, el fiscal Thomas Mulvihill hizo un fuerte alegato sobre la supuesta decisión de los gobiernos de Venezuela y Argentina para tapar el origen y el destino de la famosa valija de los 800 mil dólares (ver aparte), el malestar en el lado argentino se fue haciendo más evidente. Lo que es seguro es que Taiana le expresará hoy a la tarde al embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Earl Anthony Wayne, una protesta verbal por lo que el Gobierno considera fue un “armado político”, en el que se buscó involucrar públicamente a la Argentina cuando el objeto de investigación de la causa no obligaba a hacerlo. Taiana insistirá además en el pedido de extradición de Guido Antonini Wilson y pedirá en ese sentido la colaboración de Washington.

Las valijas de Antonini Wilson tuvieron su espacio en la cumbre de Montevideo. El canciller Jorge Taiana se reunió ayer en el edificio del Mercosur con su par venezolano, Nicolás Maduro, para tratar el tema, y probablemente hoy el hecho se repita cuando se encuentren los presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Chávez.

Los cancilleres de Argentina y Venezuela se encontraron ayer durante un cuarto intermedio de la sesión del Consejo del Mercado Común. Subieron por uno de los ascensores del hall principal del edificio que alguna vez ocupó el hotel Parque hacia una de las oficinas de los pisos superiores. Luego no hubo declaraciones conjuntas, pero obviamente conversaron del affaire. Tampoco había confirmación de una reunión bilateral para hoy entre los presidentes. “Pero en las sesiones todos hablan con todos y seguramente tendrán un aparte”, explicaban en la comitiva argentina. Mientras Taiana evitó hacer declaraciones antes de hablar con la presidenta, Maduro acusó en términos muy duros al gobierno norteamericano (ver aparte).

En la sesión del Mercosur de ayer, de la que participaron sólo los cancilleres y ministros de Economía, la cuestión obviamente no se tocó. Sin embargo, el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, que actuó como vocero de la jornada, volvió a defender resueltamente la posición argentina. “Esto es un esquema armado”, dijo sobre la acusación de la Justicia de Florida que le pareció que busca “contribuir a ir deteriorando la imagen de una persona que no tenía nada que ver”, en referencia a Cristina Kirchner. El tema, especificó, sólo podrá ser tratado en la sesión de hoy en caso de que lo propongan Argentina o Venezuela, pero no estaba previsto.

Lo que está resuelto es la formalización de la protesta argentina a Washington, que por ahora será sólo verbal, sin una carta diplomática. Taiana se verá por la tarde con Wayne, que fue citado a la Cancillería, cuando vuelva a Buenos Aires al cierre de la cumbre de presidentes. El canciller argentino le expresará su queja basándose en los siguientes datos, según adelantaban ayer funcionarios de la delegación argentina.

En primer lugar, porque un fiscal de Miami haya salido a mencionar que la plata de la valija era para financiar la campaña de Cristina Kirchner sobre la base de una prueba tan endeble como la grabación realizada por el FBI a uno de los propios socios de Antonini, en una conversación privada en un lujoso restaurante de Miami. El gobierno argentino reconoce la división de poderes, pero la investigación fue realizada por el FBI y la acusación estuvo a cargo de un fiscal y en ambos casos responden institucionalmente al Poder Ejecutivo, que es el poder político.

En segundo lugar, que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en el comunicado en el que difundió los hechos, subrayó que esos fondos estaban destinados para la campaña presidencial argentina cuando el objeto de la investigación norteamericana y la base de la detención de tres ciudadanos venezolanos y un uruguayo –extorsionar y ser supuestos agentes encubiertos de Venezuela– no hacían necesario ese agregado específico.

Los dos hechos hacen creer al gobierno argentino que hubo una deliberada intención de ensuciar la imagen de la gestión debutante de Cristina Kirchner. “La operación basura”, a la que hizo mención la Presidenta. Suman más datos. Por ejemplo, que el encargado del Departamento de Estado para la región, Tom Shannon, no haya asistido para el traspaso de mando, alegando que no lo hizo porque sólo había invitaciones para dos funcionarios. “Es una estupidez, hay países que trajeron como diez enviados”, respondían en Cancillería. Y sumaban el hecho que el día que se difundió la noticia sobre las detenciones, Shannon estaba en Brasilia, en un viaje que incluyó Santiago de Chile. “Qué casualidad que no vino a Buenos Aires”, marcaban. Shannon situó el viaje a Argentina para enero.

Otras de las cuestiones que Taiana le dirá a Wayne es que Estados Unidos salteó los habituales caminos de la diplomacia que indican que, al menos, debe informársele con anticipación al país al que se va a involucrar en una cuestión semejante. Aquel día, Wayne le aseguró a Taiana haberse enterado de la acusación apenas dos horas antes por lo que alcanzó apenas a mandarle el fax con la investigación del FBI con unos minutos de anticipación a que se conociera públicamente.

Que el fiscal de Miami Thomas Mulvihill haya declarado ayer que habían intentado sobornar con dos millones de dólares a Antonini Wilson para que no revelara el origen del dinero de la valija, sólo servía, al parecer de la Cancillería argentina, para agregarle condimentos de sainete al entuerto. “Resulta que sus socios le habían dicho que la plata era para la campaña de Cristina porque él, que llevaba la valija, no lo sabía. Ahora también lo querían sobornar para que no dijera de dónde era la plata. Cada vez es menos creíble”, sostenían.

Cerca del canciller Taiana explicaban su creencia de que el objetivo al que apuntó Estados Unidos con esta causa es el gobierno de Chávez, pero que también hubo deliberada intención de salpicar la imagen de Argentina. “¿Será un giro de su política hacia la región?”, se preguntaban. E imaginaban que, por lógica, en un momento de crisis política en un país vecino como Bolivia, el camino lógico que debería haber seguido el Departamento de Estado fue fortalecer a la Argentina y no sacudirlo con un caso extemporáneo. Lógicas que tal vez hoy escuche Wayne.

Una conclusión obvia. En Cancillería aclaraban que aquella invitación de George Bush a Cristina Kirchner a viajar a Washington realizada durante la conversación telefónica en la que la felicitó por su triunfo electoral seguirá sin fecha por mucho tiempo.

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El embajador norteamericano Anthony Earl Wyne fue citado para esta tarde en la Cancillería.
 
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