EL PAíS › LA ESTRATEGIA DEL PRO DESPUéS DE LAS PRIMARIAS

En busca del ballottage

Macri apuntará a captar el “voto útil” por fuera de Cambiemos. Tratará de interpelar al resto de los votantes opositores y se mostrará contemporizador con Massa. Podría haber un encuentro.

 Por Werner Pertot

Mauricio Macri se posicionará a partir de hoy como el líder de la oposición. El aún procesado jefe de Gobierno concentrará sus esfuerzos en dejar atrás a sus adversarios e interpelar a los votantes para conseguir el mayor porcentaje de voto útil opositor en la primera vuelta. Para los macristas, las PASO ya cumplieron el efecto que suelen tener las primeras vueltas y lo que se viene es pelear la entrada al ballottage. Sobre Sergio Massa –el opositor que reunió más votos después de Macri– la estrategia que delinean en el PRO es la de no responderle, ni agredirlo, incluso ser contemporizadores con él. Algunos hasta sugieren que podría haber un encuentro más adelante, con un fin muy evidente: necesitan sus votos, en el caso de un ballottage.

“Quedó claro que no somos una opción vecinalista y cerrada y que tenemos vocación de gobernar”, fue el primer balance que hicieron los macristas del resultado electoral. La estrategia para la nueva etapa parte de la idea de que Macri se pondrá por encima de las pequeñas internas de la oposición para captar el voto útil. Su discurso estará, por supuesto, destinado a sumar a todos los votantes del Frente Cambiemos, pero sobre todo a convocar a quienes eligieron al espacio UNA de José Manuel de la Sota y de Sergio Massa, y –si es posible– también a los radicales que votaron a Margarita Stolbizer.

“El llamado a los votantes de Ernesto Sanz y de Elisa Carrió ya se van a encargar de hacerlo Sanz y Carrió. Mauricio se tiene que concentrar en mostrar que todos juntos podemos cambiar”, indicaban en la mesa chica del PRO. Para esto, la actitud hacia Massa es un componente central. Uno de los estrategas nacionales del PRO indicaba que lo que se buscará es no responder a las provocaciones de Massa –que seguirá seguramente intentando diferenciarse de Macri para pelearle el segundo puesto– ni agredir al Frente Renovador. Este contertulio de Macri veía muy difícil la posibilidad de un encuentro con Massa, aun para un eventual ballottage. “Los votos son de la gente. No los tiene atados Massa”, indicaba. Otro de los integrantes de la mesa chica era de la misma idea: “La gente va a votar en octubre sin que nadie le baje línea”. De todas formas, la semana pasada Macri sostuvo que tiene diálogo “con todos” y hasta admitió que tuvo alguna conversación con Massa.

Otro de los integrantes de la mesa chica era partidario de un encuentro público con Massa, pero consideraba que el tigrense debería ser el que se venga al pie. “Sergio tendría que bajarse de la candidatura y juntarse con Mauricio, incluso antes de la primera vuelta”, señalaba. Y, con una frase, el consigliere daba a entender cuál será la nueva actitud hacia el candidato de UNA, con el que no quisieron tejer una alianza previa a las PASO: “Sergio tiene un lugar y un rol en la Argentina que viene”, dijo. La estrategia de no agresión se extenderá, por supuesto, a cada uno de los grupos que pueden darle votos a Macri en un hipotético ballottage con Scioli. “Vamos a interpelar a todos los que son opositores y también le tenemos que disputar los indecisos a Scioli”, indicaba uno de los estrategas de la comunicación macrista.

De todas formas, para los hombres (y mujeres) del PRO ya quedó claro quién es el líder de la oposición y quién va a ser el que capitalice el voto útil. “Tenemos que repetir lo que hizo Massa en 2013”, indica un dirigente con accesos a la mesa chica del PRO. Se refiere al giro discursivo que buscó acercar a Macri a un electorado más moderado. Esta estrategia continuará, suavizando los aspectos más opositores del líder del PRO para convencer a “los que quieren un cambio, pero no son antikirchneristas extremos”. “Nuestro eje central de discurso va a seguir siendo la idea del cambio: nosotros somos el cambio y Scioli es la continuidad”, indicó otro de los dirigentes cercanos a Macri.

Se trata de la “ancha avenida del medio” que ya supo transitar Ma- ssa y que ahora recorre Macri camino a la primera vuelta. “No necesita probar que es opositor, ahora vamos por el voto útil”, indicaban los macristas.

Para esto, no habrá grandes cambios en la modalidad de campaña: seguirán las recorridas, los timbreos, los encuentros “con vecinos” arreglados vía el Facebook de Macri.

Con los socios, los macristas sostienen que tendrán una política de apertura. Pero, en la práctica, no parece extenderse a mucho más que a algunas fotos, algunas recorridas o algunos encuentros con los otros dirigentes para marcar que la unidad del Frente Cambiemos se mantiene después de las PASO. Cuando le preguntaron por la estrategia hacia sus socios, Macri fue claro: “El que gana conduce y los que pierden acompañan”. Consultada por Página/12, Gabriela Michetti comentó: “Por supuesto que Sanz y Carrió tendrán un rol muy importante en la campaña que tenemos que hacer de ahora en adelante. Ellos son dirigentes que valoramos y respetamos mucho, tanto Mauricio como yo. Pero sobre todo, son personas valiosas para la gente”.

Otros dirigentes macristas señalaban, con una dosis de realismo, que la segunda etapa de la campaña recién se empezará a delinear luego de las vacaciones express que se suele tomar la dirigencia del PRO luego de una elección importante. Según estos funcionarios, que conocen el paño, recién a la vuelta del descanso –que durará, al menos, una semana– se volverá a repensar la estrategia definitiva sobre cómo seguir tras las PASO.

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El jefe de Gobierno le disputará el votante moderado a Scioli.
Imagen: Bernardino Avila
 
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