EL PAíS › MILITANTES ULTRACATOLICOS EN LAS BANDEJAS DEL SENADO

La ofensiva del paquete piquete clerical

Por E. T.

No eran más de 20 jovencitas. Todas rubias. “Si usted está acá es porque su madre no quiso abortar”, gritaban en la puerta de ingreso al Senado. Las dos o tres señoras de mayor edad que estaban con ellas interceptaban a cada uno de los senadores que ingresaba. La bonaerense Diana Conti no sólo fue criticada, sino que además debió soportar que la calificaran de asesina. Fue un piquete de gente paqueta. Fue un piquete clerical que protestó y presionó contra el ingreso de Carmen Argibay a la Corte Suprema. Un piquete que también patoteó a las mujeres del Instituto Social y Político de la Mujer que fueron a respaldar a la magistrada.
Ese Instituto lo conforman unas 15 organizaciones. Cuando quisieron ingresar al Congreso luego de que lo hicieran las colegialas, se lo impidieron los forzudos custodios que acompañaban a las chicas. Algunas de las señoras mayores que repudiaban el nombramiento de Argibay se identificaron como vecinas de San Isidro, las estudiantes se negaron a decir a qué colegio pertenecían. Eso no impidió que tuvieran sus propios voceros dentro del recinto. Es más, nunca se vio a algunos senadores tan preocupados por la participación popular como en la sesión de ayer.
“Hay una especie de tumulto. Hay gente del pueblo que quiere participar”, dijo el riojano Eduardo Menem antes de interrogar al titular del cuerpo Marcelo Guinle por qué no ingresaban las chicas que manifestaban en la puerta del Senado. “Lo que se hizo fue disponer de una pantalla gigante”, respondió Guinle. El punto fue el comienzo de un debate dentro del debate. Algunos legisladores, olvidando que hace dos años no podían salir a la calle sin sufrir el repudio de los manifestantes, defendieron el ingreso de quienes reclamaban frente al Senado. “Estamos impidiendo que un grupo de estudiantes presencie la sesión del Senado”, dijo la puntana Liliana Negre de Alonso, confesa militante del Opus Dei. El debate continuó y se prolongó por más de media hora; y aunque Guinle no modificó su posición, lo cierto es que algunas de las manifestantes finalmente pudieron ingresar.
Las que se oponen a la candidatura de Argibay se identifican con una organización que se dice llamar Pro-Vida. Ese nucleamiento no tiene personería jurídica. Hay otra organización con el mismo nombre y que sí tiene personería. Es la que reúne a los pacientes trasplantados. Algunas de estas mujeres pudieron ingresar y comenzaron a rezar un rosario frente a la “Virgen de Moliné”, como se conoce –luego de que la familia del ex cortesano se reuniera a rezar frente a ella– a la imagen que se encuentra en el Salón Perette. A pocos pasos de ellas, frente a la pantalla gigante se sentaron algunas de las integrantes del Instituto Social y Político de la Mujer, que apoyan a Argibay.

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