EL PAíS › JUAN MANUEL PALACIOS

“No hay diferencias”

 Por Eduardo Tagliaferro

Anteanoche cuando apareció en una rueda de prensa dando por solucionado el conflicto laboral en los subtes, se convirtió en la piedra de la discordia. Veinticuatro horas después los delegados ratificaron el acuerdo que, como titular de la Unión Tranviaria Automotor, Juan Manuel Palacios había firmado con la empresa concesionaria. En diálogo con Página/12, Palacios minimiza el desencuentro con los delegados de base y afirma que “la posibilidad de que el paro se extendiera al sector automotor” fue la clave que convenció a los empresarios para conceder un 19 por ciento de aumento salarial.
–¿Hay alguna causa política por la que los delegados de base se hayan enterado por los medios de que se levantaba el conflicto?
–Nosotros no tenemos diferencias con nadie en cuestiones sindicales. Menos cuando se están discutiendo cuestiones reivindicativas, mejoras salariales o condiciones de trabajo. No discutimos con los delegados. Ellos se manejan de manera diferente, no vienen al gremio. Puede haber cuestionamientos de los delegados, pero finalmente, el acuerdo fue aceptado y no podía ser de otra manera: primero están los trabajadores.
–¿Cómo participó la UTA en este conflicto?
–Si usted revisa todo el expediente que se viene siguiendo en este conflicto, verá que la UTA participó de todas las instancias. Fueron cuatro años de discusiones, 16 mil fojas, que antes redundaron en la jornada de seis horas de trabajo por insalubridad y ahora en este aumento salarial.
–La empresa aparecía intransigente al reclamo salarial. ¿Qué cambió?
–Las discusiones a las que está acostumbrada la UTA siempre han sido muy duras. Los compañeros de los subtes habían pedido el apoyo a los trabajadores de las líneas de colectivos. Creo que eso fue determinante. El gremio tiene una estructura muy fuerte y cuando la utiliza es decisiva.
–¿Está conforme con el acuerdo alcanzado?
–Sí, conforme. Si bien el aumento no se acerca a las cifras originales del reclamo, hemos alcanzado una buena cifra.
–¿Cómo jugó el Ministerio de Trabajo en este conflicto?
–El Ministerio de Trabajo jugó adecuadamente. No dictó la conciliación obligatoria, porque consideró que esa etapa ya se había cumplido.
–¿De lo que pudo ver en este conflicto, Metrovías cumple con el convenio colectivo?
–Se está cumpliendo. Haber conseguido seis horas por trabajo insalubre es un logro para los compañeros que trabajan en sectores que no tienen problemas para la salud. Nuestra conquista, sin embargo, no son las seis horas sino que los lugares de trabajo dejen de ser insalubres.
–¿Los casos de Foetray ahora el del subte muestran una tendencia al endurecimiento de los conflictos?
–Lamentablemente es así. Cuando uno se sienta a una mesa de negociación y no se obtienen resultados, hay que ejercer presión. Eso es así aquí y en cualquier parte del mundo. Más en una situación como la nuestra, en la que estamos tratando de salir de una crisis. El conflicto es lógico cuando los trabajadores pretendemos recuperar el poder adquisitivo.
–Así como los empresarios no están acostumbrados a ceder, algunos sindicalistas perdieron el ejercicio de la lucha gremial.
–No me lo puede decir a mí. Hemos confrontando con el modelo que todos critican ahora. Peleamos duro, hemos estado en la marcha federal, en ollas populares y en esos momentos, no podíamos consensuar con nadie.
–La concentración de los grupos económicos no trajo una mejora en los servicios. Más bien lo contrario.
–En el transporte no es tan mala la concentración. No hablo del monopolio total, porque debe haber competencia. Le diría que en la larga distancia hay mayor oferta, aunque en la corta hubo reducción. Es que resulta muy complejo para las empresas de transporte pequeñas dar respuesta a cuestiones como la seguridad en las unidades.
–¿Hay un reposicionamiento de los gremios en el escenario nacional?
–Esto se da en la medida en que el país vaya creciendo. Se anuncia el crecimiento del superávit fiscal y es lógico que los trabajadores pugnemos por participar en una equitativa redistribución. Desde el ’55 el movimiento obrero fue castigado, ahora con la unidad de la CGT hay más posibilidades de pelear por aumentos salariales.
–Menciona a la CGT, pero en su actividad la CTA tiene varios gremios también. ¿Qué opina de la CTA?
–Es igual que con el cuerpo de delegados del subte. Ellos están sentados en el Consejo del Salario y nosotros no pusimos ninguna objeción, porque en este caso, estamos de acuerdo en una pelea más grande por el reparto equitativo de la riqueza.

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