EL PAíS › EL ASCENSO DE LAKSHIMI MITTAL

Imperio de acero

 Por Cledis Candelaresi

“Lakshmi” es el dios hindú de la prosperidad. Bajo el designio de su nombre de pila, el indio Mittal construyó el mayor imperio mundial del acero y se transformó en uno de los hombres más adinerados del planeta. Ya desde el primer lugar del ranking del rubro, tuvo la osadía de fagocitarse al segundo y principal competidor, Arcelor, para crear un gigante que hoy triplica la capacidad de producción de su rival más próximo, la rusa Severstal. Pero sigue moviéndose para extender el imperio que construyó, contrariando el paradigma de la trasnacionalización de empresas: una acería de origen asiático que integró a otras europeas y estadounidenses y hoy sigue creciendo cómoda por el resto del planeta.

Nadie duda de que Arcelor Mittal es un monstruo imbatible, de más de 300 mil empleados dispersos en todo el planeta, por donde sigue extendiendo sus tentáculos. Así superará la actual barrera de producción del 10 por ciento del acero de todo el mundo, en sus formas básicas y más elaboradas. El gigante surgió hace un año cuando los accionistas de Arcelor (firma europea con sede en Luxemburgo) claudicaron ante los 26.900 millones de euros que le ofreció la companía de Lakshimi (radicada en Holanda), mejorando en un 40 por ciento su resistida propuesta original. El empresario resignó el sillón presidencial hasta junio de 2009, pero no la imposición de una de sus directivas básicas: utilizar la fusión para instrumentar un multimillonario ahorro de costos.

Un hito previo en esta ambiciosa construcción se generó a principios de 2005 con dos pasos encadenados. Integró Mittal, fusionando dos compañías familiares, Ispat International y Lnm Holdings. Luego compró la siderúrgica estadounidense International Steel Group por 17.800 millones de dólares. Así llegó al puesto número 1, cuando en 1995 la empresa estaba en el 32 y Mittal reconocía tanto su afán de llegar al top como su confusión sobre cómo lograrlo. Excesiva modestia.

Hace por lo menos veinte años que el imperio del hindú de 56 años se viene integrando con la compra de siderúrgicas en países distantes entre sí y de los centros de decisión económica del mundo: México, Trinidad Tobago, Kazajistán o Rumania. Siguió comprando, incluso, cuando el mercado internacional del acero se hundió por exceso de oferta. Fue justamente allí, al final de los ’90, cuando la compañía se extendió a Argelia, Sudáfrica, Europa Central y del Este. Un estilo gerencial definido, basado en comprar activos a precio relativamente bajo, conseguir mano de obra barata, recortar más costos y forzar la lealtad de sus directivos obligándolos a socializar sus iniciativas para conducir el negocio global.

Con la misma filosofía, va por más. Hace poco aumentó del 67,1 al 96,6 por ciento su participación en Arcelor Mittal Brasil, acaba de comprar la distribuidora de gas alemana Rag y tiene en la mira otros objetivos en China e India. Criado en Calcuta, Lakshimi diseña su estrategia desde su residencia londinense de 128 millones de dólares. La casa más cara del mundo y por la que entrará al libro Guinness de los records.

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