ESPECTáCULOS › MARTHA ARGERICH Y SU FESTIVAL EN EL COLON

El regreso de esa tormenta

La gran pianista está de nuevo. Habrá una semana de música junto a sus amigos. Y la concreción del concurso que lleva su nombre.

 Por Diego Fischerman

Por un lado está su manera de tocar. Esa exquisita (y casi imposible) mezcla entre precisión y electricidad; esa sensación de que cada nota es improvisada y, a la vez, el rigor más absoluto. Martha Argerich es una de las grandes pianistas de la historia –por lo menos desde que existen registros grabados–. Pero no sólo eso. También es alguien capaz de contagiar la magia a los músicos que tocan con ella, al público que la escucha e, incluso, como sucedió ya en sus visitas anteriores, a toda una ciudad. En 1999 volvió a tocar en Buenos Aires después de trece años de no hacerlo. Desde ese momento, cada año se repite el ritual –maravilloso– del festival que protagoniza en el Colón junto a amigos de la talla artística del director Charles Dutoit. Y esta vez, además, con el agregado de la segunda edición del concurso para piano que lleva su nombre y que se está desarrollando hasta este domingo.
Entre las figuras invitadas al Festival Argerich de este año está la del legendario pianista György Sandor, discípulo y amigo de Béla Bartók para quien éste escribió su tercer concierto (que quedó inconcluso). Y uno de los puntos más altos será, sin duda, su interpretación, junto a Argerich y los percusionistas Angel Frette y Arturo Vergara de la Sonata para dos pianos y percusión, Sz 110 de este autor, en el concierto del próximo viernes 5 de septiembre. En esa ocasión también se escuchará la Sonatina Española de Juan José Castro (a cargo de quien haya ganado el premio especial del concurso), la Obertura sobre temas hebreos en Do menor para clarinete, piano y cuarteto de cuerdas, Op. 34 de Sergei Prokofiev, por Marek Denemark en clarinete, Alexis Golovin en piano y el Cuarteto Vivace, conformado por Roberto Rutkauskas y Fernando Herman en primer y segundo violín, Mariano Videla en viola y Nicolás Rossi en cello y la Suite Nº 1 para dos pianos, Op. 5, “Fantaisie-tableaux”, de Sergei Rachmaninov, por Argerich junto a Darío Ntaca.
La inauguración será un día antes, el jueves 4. Allí, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Charles Dutoit, interpretará la Obertura de La forza del destino, de Verdi y La Valse de Maurice Ravel. También tocará quien haya ganado el primer premio del concurso y Martha Argerich será la solista en el Concierto Nº 1 en Do mayor para piano y orquesta, Op. 15, de Ludwig van Beethoven. El sábado 6, Rafael Gíntoli y Eduardo Hubert harán Preludio y allegro para violín y piano de Gaetano Pugniani en arreglo de Fritz Kreisler, Cuatro preludios para piano de Dmitri Shostakovich, transcriptos para violín y piano por Tziganov y Scherzo, de Johannes Brahms. Del mismo compositor se harán los Valses de amor. Primer libro, Op. 52. Argerich y Alexander Gurning tocarán la transcripción para dos pianos, realizada por Mijail Pletnev, de escenas del ballet La cenicienta, de Prokofiev, y la pianista interpretará, junto a Alexis Golovin, la Suite Nº 2 para dos pianos, Op. 17 de Sergei Rachmaninov.
La Camerata Bariloche será una de las protagonistas del concierto del domingo 7. Comenzará con el bello Concerto per corde, Op. 33 de Alberto Ginastera y luego hará, de Eduardo Falú y junto a él como solista, la Suite argentina, para guitarra, cuerdas, corno y clave (en transcripción para orquesta de cuerdas de Oscar Cardozo Ocampo). La otra estrella de la noche será la cantante Mercedes Sosa, quien cantará a dúo con el guitarrista Nicolás Brizuela, con Martha Argerich y con el acompañamiento de la Camerata. Los arreglos serán del propio director del Colón, el músico Gabriel Senanes. El lunes 8 será el turno del Megaconcierto, un invento de estos festivales que consiste en varios conciertos encadenados, desde la 3 de la tarde en adelante, donde los distintos músicos participantes harán, en diversas combinaciones, obras de cámara. Entre otras cosas podrán escucharse la Suite della tabacchiera, para piano a cuatro manos y vientos de Ottorino Respighi, la Fantasía para clarinete y piano, Op. 73 de Schumann y, como broche, el Concierto Nº 3 en Do mayorpara piano y orquesta, Op. 26 de Prokofiev, por Argerich y la Sinfónica Nacional, dirigida por Pedro Ignacio Calderón. En el cierre del último concierto, el día siguiente, Argerich hará, con la Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Calderón, el Concierto Nº 1 en Re bemol mayor para piano y orquesta, Op. 10, de Prokofiev.

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Martha Argerich está de regreso en su ciudad natal.
Es el motor del Festival y el concurso que llevan su nombre.
 
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