ESPECTACULOS › UNA SENTENCIA CONTRA DIEGO GVIRTZ POR PLAGIO

Llega “Televisión Procesada”

El añejo juicio iniciado por Raúl y Gastón Portal tuvo un fallo en primera instancia que embargó al productor por 100 mil pesos.

 Por Emanuel Respighi

El fenómeno de la TV autorreferencial llegó también a los estrados judiciales. Tras casi cinco años de investigación, finalmente la Justicia procesó a Diego Gvirtz, productor del programa Televisión Registrada, por el presunto delito de plagio por la supuesta copia del formato de Perdona nuestros pecados. El fallo de primera instancia responde a la demanda entablada contra Gvirtz de parte de Raúl Portal, conductor de PNP, y su hijo Gastón, responsable del ciclo que se mantuvo al aire durante nueve temporadas en cuatro canales distintos. Los abogados de Gvirtz confirmaron que la medida será apelada la próxima semana según los pasos legales correspondientes, por la “presuntamente errónea valoración” de las pericias comparativas en las que se basa el fallo. “Hay una gran ignorancia de la jueza sobre lo que es un plagio”, se defendió Gvirtz, en diálogo con Página/12.
La medida judicial fue dispuesta por la jueza subrogante Fabiana Palmaghini, quien embargó los bienes de Gvirtz por 100 mil pesos, al entender que “toda la estructura, la puesta en escena, los bloques y la expresión de la idea original por parte de Televisión Registrada no es más que una copia de la obra Perdona nuestros pecados”. La jueza procesó a Gvirtz por la supuesta infracción a la Ley 11.723 de propiedad intelectual, científica, literaria y artística, que según el Código Penal dispone condenas de un mes a seis años de prisión. Claro que aún el fallo no es definitivo y todavía queda un largo proceso judicial.
En los argumentos del fallo, Palmaghini concluyó que Gvirtz “ha desarrollado la idea del mismo modo que lo hiciera el programa antecesor, denominado Perdona nuestros pecados, con idénticos recursos técnicos, los mismos gags para la presentación del copete que antecede a cada nota y casi idénticos comentarios”. A su vez, la sentencia señala que “tal cual se desprende de los peritajes practicados en el proceso, se determinó que se utilizaron iguales recursos técnicos, como repetición de edición, de flashes, de errores de compaginación, de bocadillos para reforzar efectos y uso de imagen congelada y enmarcado con círculo color para resaltar un personaje”.
El dueño de PPT, la productora de TVR e Indomables, cree que la medida es “arbitraria”, “subjetiva” y hasta “discriminatoria”. “Obviamente –reconoce el productor– que hay similitudes entre un ciclo y otro porque son programas de género, así como las hay entre los distintos noticieros. El fallo se basa en una similitud del 1 por ciento del ciclo. Nos cuestionan cosas que hacen todos los programas. Son absurdas. Pareciera que hay una discriminación contra TVR, porque a partir de ahora no puedo usar círculos en rojo ni puedo repetir imágenes para destacar un hecho. O sea: lo puede hacer el resto de los programas de TV, menos TVR.”
Perdona nuestros pecados inició sus programaciones en la emisora estatal en 1994, bajo la conducción de Portal y Federica Pais. El programa, que basaba su humor articulando el material de archivo y la edición con el objetivo de cargarle de un plus extra de sentido a las opiniones públicas de determinadas personas, así como también para mostrar distintos bloopers televisivos, se mantuvo al aire en el 7 hasta fines de 1995, cuando pasó a Azul (1996), luego al 13 (1997 y 1998) y posteriormente a Telefé (desde 1999 hasta el 2002). En tanto, TVR debutó en América en septiembre de 1998, con la conducción de Fabián Gianola y Claudio Morgado. Desde ese momento, las voces de Portal padre e hijo se levantaron contra Gvirtz, afirmando que TVR era una copia de PNP, aun cuando el ciclo que produce Gvirtz tiene una línea editorial mucho más marcada y periodística que la que supo ostentar PNP.
En tal sentido, vale aclarar que los peritajes que determinan si una obra incurrió o no en la infracción a la ley de propiedad intelectual se basan en la evaluación y la comparación de las estructuras y las formas, no así en los contenidos. “A raíz de las dos amplias pericias practicadas y debidamente detalladas, he podido corroborar que son más las similitudes que las diferencias que se detectaron entre los dos programas de televisión”, aseveró Palmaghini al fundamentar el fallo. Sin embargo, Gvirtz señala que la jueza se valió en una pericia propuesta por la parte querellante. “La pericia en la que se basa la jueza –dijo– fue hecha por María Teresa Forero, que además de ser guionista de TV fue cuestionada porque en un mismo juicio que hubo en España ella dijo que fue plagio, cuando después se comprobó que no lo era. No entiendo cómo pueden fallar que hay plagio cuando la totalidad de los testigos, que no eran otra cosa que periodistas especializados, declararon que los programas eran muy diferentes. ¿Acaso es posible que una jueza sepa más de TV que los mismos periodistas especializados?”

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“La jueza ignora lo que es un plagio”, sostiene Gvirtz.
 
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