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Se recomienda no fumarse el saco

“Hay que quitar el manto de misterio que pesa sobre la marihuana y aprovecharla al máximo”, afirmó. Hace varios meses, su casa lanzó al mercado una línea de remeras con una hoja de marihuana estampada.

 Por Verónica Abdala

Mientras en la Argentina el debate en torno de los usos posibles de la planta de marihuana brilla por su ausencia o sirve para dar pie al escándalo o la polémica antes que a un ejercicio de reflexión auténtico (el programa televisivo “Indomables” invitó en marzo al músico Andy Chango para dar testimonio sobre el consumo y en ese marco Mauro Viale, conductor del ciclo, lo calificó de “enfermo y drogadicto”, por dar un ejemplo), en Estados Unidos y Europa se generaliza a ritmo acelerado la utilización de esta hierba en la industria alimenticia, textil, papelera, de limpieza y cosmética. A tal punto que hasta Giorgio Armani, uno de los gurúes de la moda mundial, se plegó a la tendencia y lo hizo sin medias tintas.
Un porcentaje de las prendas que Armani producirá a partir de ahora, anunció, estarán confeccionadas, no con el tradicional algodón sino con la fibra que se extrae del tallo de la planta. “Es que el cannabis presenta una consistencia más suave, más flexible que el algodón y de mayor ligereza”, explicó el modisto italiano en la ciudad de Bolonia, donde estaba para recibir un reconocimiento por su labor empresaria y por sus investigaciones, precisamente, en relación con la utilización del cáñamo en la industria textil. Que lo llevó, además, a asumir públicamente la lucha por la derogación de una norma preventiva que prohíbe el cultivo de más de mil hectáreas para las plantaciones de cáñamo. “Estoy convencido de que hay que quitar el manto de misterio que pesa sobre la marihuana y aprovecharla al máximo”, dijo a los periodistas que se acercaron a entrevistarlo. “Es hora de que nos libremos de la connotaciones negativas que le han atribuido durante décadas.”
La idea del empresario (que ya implementan otras empresas del rubro) podrá ser polémica, como lo prueba el hecho de que en pocas horas haya sido reproducida en diversos medios del mundo. Acaso tanto como lo fue el lanzamiento, hace unos meses, de una remera con el diseño de la hoja de marihuana impresa que lanzó una de las empresas del grupo Armani, Simint. Pero hay que aclarar que no es nueva: según la enciclopedia The History of the World, editada por la Universidad de Columbia, ya en el año 8000 antes de Cristo la planta se utilizaba para la confección de tejidos, además de para el consumo. La leyenda asegura que el primer blue jean Levi’s se fabricó con un 100 por ciento de estas fibras vegetales, que a diferencia del algodón no necesitan pesticidas y requieren para su crecimiento de muy poca cantidad de agua.
Numerosos productores de cosméticos europeos y estadounidenses se mostraron tan entusiasmados como Armani, en el último tiempo, ante la confirmación de que el aceite de cáñamo que se extrae de la planta prohibida es altamente efectivo también para hacer jabones, aceites corporales, champúes, cremas humectantes y maquillajes, y bastante menos nocivo para la piel que los que se fabrican con petróleo. Pero fueron más rápidos que él: en la actualidad, los productos Hemp, como fueron bautizados, pueden encontrarse con relativa facilidad en el extranjero.
La cadena Body Shop, por caso, ofrece desde hace unos años una surtida oferta de productos hechos a partir de la planta de marihuana, y en Nueva York, hasta hay un comercio (Planet Hemp) exclusivamente dedicado a la venta de éstos. Las estadísticas indican que mientras en 1993 las ventas mundiales al por menor de productos fabricados con cáñamo eran de 5 millones de dólares, en 2000, esa cifra había ascendido a 150 millones (80-90 millones en Estados Unidos solamente).
¿Tienen esos productos algún efecto sobre los cambios de humor de quien los consume?, es lo primero que se pregunta quien se decide a probar alguno de ellos. La respuesta categórica es no, se encargan de explicar los expertos. Ya que el THC, el ingrediente activo en marihuana que contribuye al valor medicinal de ésta y que se relaciona directamente con las alteraciones de la percepción, se extrae de las hojas y las flores del cannabis, mientras que para los productos industriales sólo se utilizan la semilla y tallo de la planta.
Los usos medicinales de la marihuana, entre los múltiples posibles que habilita esta especie vegetal, podrán ser tan antiguos como su utilización para la confección de prendas que ahora implementará Armani –en 2700 a. C., el padre de la medicina china, Sheng Nun, ya predicaba las virtudes de la hierba que la medicina occidental incorporaría varios siglos después–, pero nadie duda de que los primeros son bastante más conocidos: se sabe por ejemplo, que su principio activo, el Tetrahidrocannabinol (THC) es útil en el tratamiento del glaucoma, la epilepsia y el asma, entre otras enfermedades, además de para estimular el apetito de los pacientes terminales y para detener el crecimiento de las células malignas de ciertos tipos de cáncer, y para contrarrestar los incómodos efectos de la quimioterapia.
El hecho de que a fines del siglo XIX, el médico personal de la reina Victoria de Inglaterra le haya recetado a su paciente más exclusiva su ingestión en esos “días incómodos” del mes prueba que tampoco es novedad la efectividad del cannabis para el tratamiento del dolor.

(Uno de los sitios que mejor ofrece información sobre la utilización del cáñamo para la producción industrial es:
www.abouthemp.com.)

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Armani es un divo de la moda mundial de aspecto sereno y relajado.
 
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