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Cómo hackear al patriarcado

En la antesala del #NiUnaMenos de este año, María Florencia Alcaraz reflexiona sobre la actividad del ciberfeminismo y sus alianzas estratégicas que permiten abrir espacios políticos más horizontales y participativos.

 Por María Florencia Alcaraz *

Las demandas feministas son trending topic. El activismo encontró en las redes sociales y las nuevas tecnologías la forma de instalar sus exigencias de vidas más dignas en formato de posts, RTs, likes, favs: nuevos lenguajes para el feminismo. Una hendija a través de la cual hackear al patriarcado.

La experiencia más reciente fue el hasthtag #LibertadParaBelén y #AbortoLegal que llegaron a ser TT. Se trata del pedido de excarcelación de una joven tucumana presa y condenada a ocho años de prisión por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía”. A Belén la acusan de asesinar un feto que el propio Hospital Avellaneda perdió y sobre el cual no se hizo una prueba de ADN.

La difusión del caso vino a poner en agenda realidades cotidianas con poca prensa. Lo saben los organismos de derechos humanos, las abogadas feministas, las militantes, las que se organizan en los barrios: muchas mujeres en Argentina van presas por el hecho de ser mujeres y pobres. El hecho de que Belén haya ingresado al hospital con un aborto espontáneo sin saber que estaba embarazada instaló otro tema: la necesidad de la descriminalización del aborto y su legalización.

Por primera vez, una campaña en relación con el reclamo de aborto legal en Twitter logró instalarse como tendencia durante ocho horas y media. La iniciativa partió de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La historia de la chica encerrada se convirtió en múltiples hashtags, videos, gifs, flyers. Y en intervenciones institucionales concretas, como la acción urgente de Amnistía Internacional de la Argentina.

La primera convocatoria para un twittazo estalló el mediodía del 28 de abril. De a poco #LibertadParaBelén creció en el ranking nacional hasta llegar a ocupar el tercer lugar de tendencias. En permanencia, superó a #LaFinalDeCombate, uno de los programas televisivos que suele convertirse en TT. El segundo twittazo se viralizó el 3 de mayo. Esta vez la frase llegó a estar en el segundo puesto y se mantuvo durante cuatro horas, según la web Trendinalia WorldWide, que mide tendencias en Twitter a nivel global. El 28 de mayo, “Día de acción por la salud de las mujeres”, se repitió el twittazo y #AbortoLegal llegó al primer lugar. En la antesala del #NiUnaMenos de este año también se convocó a un twittazo para el 25 de mayo y muchas argentinas compartieron las cicatrices que les dejó la violencia machista.

Lo cierto es que estas acciones no empiezan en una seguidilla de tuits: vienen a robustecer una estructura preexistente y a habilitar la palabra para muchas. Eso que muchos llaman ciberfeminismo se nutre de alianzas estratégicas. Se trata de una alquimia exacta: la tenacidad de las militancias feministas, un marco teórico sólido, el activismo constante y la potencia expansiva de las redes sociales.

El reclamo por Belén repite esa combinación que inauguró, el 3 de junio pasado, #NiUnaMenos. La campaña abrió la posibilidad histórica para una movilización masiva contra las violencias machistas. Las concentraciones en el país provocaron cambios que a un año del acontecimiento aún no son suficientes para frenar el duelo diario.

Las nuevas narrativas feministas obligan a los medios a convocar especialistas, intentar hablar con perspectiva de género y escuchar a las víctimas. En otras palabras: instalan agenda al tiempo que construyen ciudadanía. Ocurrió en Brasil con #PrimeiroAssédio: después de que una nena de 12 años que participaba del programa Master Chef fuera sujeta de comentarios sexuales en las redes sociales, más de 50 mil mujeres relataron experiencias de acoso bajo ese hashtag. Hace poco, el caso de una violación masiva en ese país motivó el hashtag #EstuproNaoECulpaDaVitima (la violación no es culpa de la víctima) y desbordó las redes sociales. Pasó también en México el último 24 de abril. Casi 100 mil mujeres usaron el hashtag #MiPrimerAcoso, en la antesala de la marcha más grande contra las violencias machistas de ese país bautizada “Vivas nos queremos”.

En nuestro país, casi al mismo tiempo que #LibertadParaBelén circuló otra frase: #YaNoNosCallamos. Surgió cuando una joven víctima de violación denunció a través de un video al cantante de la banda La ola que quería ser chau. Ese video derivó en la formalización de otra denuncia. Esta vez contra Cristian Aldana, cantante de El otro yo.

Las nuevas narrativas feministas abren espacios políticos más horizontales y participativos. Al tiempo que facilitan a las feministas escribir su propia historia y tender más redes.

A poco de cumplirse un año del 3 de junio, el reclamo es el mismo: el machismo nos obliga a vivir de manera precaria, nos negamos. A la conquista de la palabra desde las tecnologías, deberá sumarse otra vez la conquista de las calles. Ya aprendimos a hackear al patriarcado en la virtualidad, hasta que no lo hagamos en la vida real no vamos a parar.

* Licenciada en Comunicación Social Universidad Nacional de La Matanza, periodista y educadora.

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