PSICOLOGíA › SOBRE EL CASO DE ROMINA TEJERINA

Ira de mujer violada

Por Ana P. de Quiroga *

Su condición de mujer y de clase colocó a Romina ante el violador como objeto de devastación y maltrato, así como hoy esta sociedad niega su sufrimiento transformándolo en crimen, convirtiendo el efecto en causa. Si es necesaria una condena, que castigue al violador. Pero lo que debe ser condenado en primer término es el orden social que, a través de distintos mensajes, naturaliza el abuso y es fundacional en la configuración de sujetos que se consideran autorizados a la posesión del otro, que no es semejante sino objeto y particularmente si ese otro es una mujer.
¿Cómo se valorizaba Romina a sí misma, antes y después de ser violada? ¿Qué fue destruyéndose en ella, en su convivir en silencio y soledad con la escena que la negaba una y otra vez? Hasta qué punto comprobaba, en carne propia, en los actos cotidianos, lo que ya había aprendido desde niña: que la víctima, en estos casos, es definida como culpable.
Eliminar lo ocurrido, descargar su ira, su dolor sin fin, hundirse en el desamparo, fue lo posible para Romina. Su acto nos interpela como sociedad.
No podemos saber por qué silenciosos caminos la muerte de su hijo se le impuso, en un estallido psíquico, como conducta. Sabemos que no sólo se gestaba la vida, sino también la locura. Y hay un cuadro conocido que se llama psicosis puerperal.
El estallido de Romina nos remite a castigo, liberación, venganza: ¿contra quién? Debe hacernos pensar en lo insoportable, lo intramitable de un momento de encuentro en que el vínculo estuvo marcado por la muerte, antes que por la vida; en que se deseó la extinción de todo, antes que la presencia permanente de una desgracia ilimitada, que Romina no sentía reparable.
En todo caso, preguntémonos qué hacer, no sólo para que hechos como éste no retornen en la realidad, sino para que no persistan las causas del sufrimiento psíquico por el que pasó y pasa Romina, como tantas otras.

* Directora de la Escuela de Psicología Social. Romina Tejerina es una joven de 20 años detenida en Jujuy por el homicidio del bebé que había concebido como resultado de una violación: según las pericias psiquiátricas, actuó “bajo emoción violenta”; durante el parto, en la criatura “vi la cara del violador”, declaró.

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