SOCIEDAD › LOGRARON SACARLE UNA FOTO AL MONSTRUO DE AMSTETTEN

Aquí está, éste es

En el segundo día del juicio se vio el video donde Elisabeth, de 42 años, cuenta lo que le hizo su padre. El juicio termina mañana. En la misma jornada podría conocerse la sentencia.

El segundo día del juicio al austríaco Josef Fritzl transcurrió a puertas cerradas, como el crimen que cometió durante los 24 años en los que mantuvo secuestrada a su hija, violándola sistemáticamente en un incesto del que nacieron siete niños. El acusado, los jueces, la fiscal, los miembros del jurado, los guardias y los abogados fueron los únicos que vieron y escucharon parte del video de 11 horas donde Elisabeth, de 42 años, cuenta lo que le hizo su padre. También se proyectó un video de Harald, hermano de Elisabeth y único familiar que aceptó declarar en este proceso. El juicio terminará mañana, día en el que podría conocerse la sentencia. La pena prevista va desde 10 años de prisión hasta la reclusión perpetua.

Al igual que el lunes pasado, Fritzl apareció en la antesala del tribunal de Sankt Pölten, a 60 kilómetros de la capital de Austria, sin esposas y ocultando su cara tras una carpeta azul. Mientras tanto, un fotógrafo y dos cámaras del canal ORF (único autorizado para filmar en la antesala) intentaban captar una imagen de su rostro. “Sencillamente se avergüenza. No ha dicho nada al respecto”, comentó Rudolf Mayer, abogado de Fritzl, cuando le preguntaron por qué su cliente volvió a taparse la cara con esa carpeta donde guarda los apuntes sobre su defensa. “Como los medios han sido apartados por decisión judicial, no podemos dar detalle alguno”, se despidió.

El mutismo sobre las declaraciones de Elisabeth solo fue quebrado el lunes, cuando la fiscal Christine Burkheiser, después de parte del material, dijo que el padre de la víctima la utilizaba “como un juguete”. Ayer el tribunal también escuchó el informe de un experto en neonatología para intentar demostrar la responsabilidad de Fritzl en la muerte de uno de los siete hijos-nietos que engendró Elisabeth, en ese sótano de su casa en la ciudad de Amstetten donde la encerró y encadenó cuando ella tenía 18 años. El bebé en cuestión tenía solo tres días de vida cuando murió por un problema respiratorio, ante la falta de atención médica. La fiscal lo acusa de omisión de socorro, que en Austria, en caso de un bebé tan pequeño, se puede considerar asesinato.

Este cargo y el de esclavitud, que se juzga por primera vez en Austria y prevé penas de 10 a 20 años de cárcel, fueron negados por el “monstruo de Amstetten”. Las acusaciones de secuestro e incesto fueron admitidas, y la de violación también, aunque “en parte”. Cada uno de estos delitos son castigados con 15 años de prisión. En Austria no se acumulan las penas, por lo que Josef Fritzl, de 73 años, sólo cumplirá la más severa de las que se le impongan.

Si sale vivo de la cárcel, según trascendió ayer, el hombre podría seguir sus días internado en un psiquiátrico. Es lo que recomienda el informe de la psiquiatra Adelheid Kastner, que se presentará hoy y en el que se determinó que es penalmente responsable de sus actos. Erich Huber-Günsthofer, responsable del centro penitenciario donde se aloja el acusado, dijo que Fritzl recibe visitas de un psiquiatra y que se han tomado medidas para evitar un posible intento de suicidio.

Pese a sus esfuerzos por ocultar su cara de las cámaras, ayer al mediodía Fritzl se distrajo un momento cuando regresaba de un pausa y bajó la carpeta azul. Fue breve, pero suficiente para que los fotógrafos autorizados retrataran al “monstruo de Amstetten”, rodeado de guardias. Afuera del tribunal, una multitud de periodistas provenientes de distintos países se quejaban por el recelo judicial. Entonces, llegó el consuelo del portavoz del tribunal, Franz Cutka: hoy podrán entrar.

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La distracción de Fritzl fue breve, pero suficiente para que los fotógrafos lo retrataran.
 
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