SOCIEDAD › EL ESTALLIDO HIRIO A HUGO CONZI,
HERMANO DEL PROFUGO, Y GENERO MUCHAS DUDAS

Unos explosivos con olor a sospechoso

El explosivo, que tenía una pizca de dinamita, rompió una ventana. Hugo Conzi sufrió escoriaciones y una lesión auditiva. Además, tres bombas Molotov dañaron un auto. Aunque se trabaja en varias hipótesis, sobresale la sospecha de un presunto autoatentado.

 Por Carlos Rodríguez

Una hora antes de la salida del sol, el estallido anticipó el despertar de los vecinos de La Horqueta, uno de los barrios con mayores medidas de seguridad de todo el conurbano bonaerense. El inusual episodio en una zona tan custodiada tuvo epicentro en la casa de Hugo Conzi, que supo ser también la morada fija de su hermano Horacio, hasta que éste se dio a la fuga luego de que lo acusaran de asesinar a balazos al joven Marcos Eschenone. El ruido lo provocó un explosivo que habría tenido, según la primera estimación de los peritos de Gendarmería, una pizca de dinamita o de algún otro material sintético. Esto hace suponer que “no hubo intención de hacer un daño muy grande”, dijeron fuentes consultadas por Página/12. Mientras Hugo Conzi acusa una herida cortante en la espalda, los médicos sólo hablan de “escoriaciones” sin ninguna gravedad. Lo más delicado sería una posible lesión auditiva. Los expertos trabajan sobre distintas hipótesis, pero sobresale la sospecha de un posible autoatentado.
Además del explosivo, que dañó la ventana, los autores colocaron tres bombas de tipo Molotov en envases de plástico, según aclaró el fiscal de la causa Sergio Apolo. El incendio afectó las ruedas y uno de los costados del Mercedes Benz propiedad de Hugo Conzi que estaba estacionado en el garaje interno. Los responsables entraron a la casa de los Conzi, que tiene una reja negra de dos metros de altura y un perro guardián, un ovejero alemán, que fue golpeado en la cabeza, donde tiene una herida cortante, según constató un veterinario. Anoche, el can fue llevado de nuevo a la casa y hubo algo que llamó la atención de los investigadores: “Por lo general, cuando fueron golpeados, los perros quieren volver al lugar donde está el amo, pero éste parecía negarse a retornar al hogar”.
Tal vez su actitud se debía solamente a que presentía que Hugo Conzi no estaba en la vivienda. Ayer, después de ser asistido, el hermano herido se alojó en el Sheraton Hotel de Pilar, un refugio que hicieron famoso los García Belsunce y su entorno. La explosión se produjo a las 5,10 de ayer. Dos amigos de los Conzi dijeron a este diario que el explosivo “destruyó parte de la ventana de la habitación donde Hugo dormía con su novia” de 27 años. En los fondos descansaba la mucama, que anoche declaró ante el fiscal. Las dos mujeres salieron ilesas. Conzi todavía no se había juntado con el fiscal para dar su versión de los hechos.
Según el relato de los amigos, el dueño de casa se había levantado “porque escuchó llorar al perro”. Además del golpe, al animal le habrían dado de comer carne supuestamente envenenada que era analizada por orden del fiscal. “Estaba caminando hacia el baño cuando escuchó la explosión que le provocó una herida en la espalda por la que le dieron entre ocho y diez puntadas”, aseguraron Sergio, un empleado de los Conzi en el boliche Dallas y un amigo llamado Marcelo. Los médicos del Hospital de Boulogne y de la clínica privada Las Lomas hablaron de “heridas leves y quemaduras”. Norberto Pérez, el abogado de Horacio Conzi, llegó a decir que Hugo estuvo en “cuidados intensivos” y por la noche denunció que fue “amenazado de muerte” un testigo que declaró a favor de la inocencia del hermano prófugo. Sobre las heridas de Hugo, el jefe de guardia del Hospital de Boulogne, Marcelo Recalde, informó que eran “escoriaciones leves” y que presentaba un “trauma acústico” provocado por la explosión que, en definitiva, era “lo más grave” del cuadro.
Cuando le dieron el alta en el hospital, Conzi salió en auto hacia la clínica, que atiende por la empresa de medicina privada a la que está afiliado. De allí salió por la tarde, en otro auto. Se lo veía bien de salud y de ánimo, porque se reía al ver las corridas de los periodistas. Una fuente dijo a Página/12 que el fiscal Apolo pidió a los expertos de Gendarmería que llevaran “detectores de gases y de partículas”. Eso está señalando el interés por establecer si en algún otro lugar de la casa había en el aire “sustancias similares a las utilizadas para fabricar el artefacto” explosivo. Sobre las Molotov, el fiscal confirmó que eran tresy que habían sido colocadas cerca del Mercedes Benz, estacionado en un garaje sin puertas, bajo un techo a dos aguas de tejas francesas.
Los amigos de Conzi aseguraron a este diario que “algunas partes de la ventana se partieron y se incrustaron contra el placard que hay en la habitación de Hugo”. Desde afuera sólo se veía la persiana baja, de madera, y sin huellas de los daños que habría sufrido. Sobre la pared de ladrillo a la vista, cerca de la ventana, se observaba a simple vista el manchón negro que había dejado la explosión. Los peritos de la Gendarmería habrían establecido, en primera instancia, que la bomba de fabricación casera tenía “una pequeña dosis de un componente sintético, que podría ser dinamita, pero todo hace pensar que no era la intención causar un gran daño porque no era un explosivo de gran envergadura”.
A metros de la entrada a la casa de los Conzi hay una garita del personal de seguridad. En La Horqueta hay cerca de 30 de esos refugios, como parte de la seguridad interna. Fuentes policiales dijeron que aparentemente no había ningún guardia en el momento de la explosión.
Fuentes judiciales confirmaron anoche que “si bien se están siguiendo distintas hipótesis, entre ellas la del atentado, lo que prevalecen son las dudas y la posibilidad de que se trate de un autoatentado”. El fiscal Apolo estuvo anoche siguiendo la pista de Hugo Conzi para tratar de tomarle declaración testimonial y sacarse las dudas.

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La casa está ubicada en el barrio de La Horqueta, que tiene fuertes medidas de seguridad.
 
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