SOCIEDAD

Nueva generación de drogas para el cáncer

Un estudio presentado en Estados Unidos mostró resultados auspiciosos para tratar tumores con un nuevo tipo de fármacos.

 Por Pedro Lipcovich

Un nuevo enfoque en medicamentos contra el cáncer fue validado en una reunión científica internacional. Son fármacos que, en lugar de destruir directamente el tumor, digamos que le cortan los víveres: impiden que el tumor acceda a los vasos sanguíneos que necesita para nutrirse. El abordaje se anota entre las “terapias de objetivo” (basadas en el mayor descubrimiento del Premio Nobel argentino César Milstein) y se aplica en combinación con los recursos tradicionales, especialmente la quimioterapia. Las pruebas clínicas se efectuaron sobre un número considerable de pacientes con tumores de colon avanzado, y dos medicamentos para este tipo de cáncer podrían salir a la venta el año que viene. Estratégicamente, este tipo de drogas permitiría que la medicina pueda hacer algo para prevenir la reaparición de tumores durante ese lapso angustioso que empieza cuando el médico, luego de la cirugía, la radiación o la quimioterapia, indica: “Vuelva dentro de seis meses...”.
“Por primera vez, un estudio de ‘Fase 3’ (sobre una cantidad considerable de pacientes) ofrece datos que validan una estrategia de ‘antiangiogénesis’ para tratar cánceres humanos”, dice el informe del equipo dirigido por Herbert Hurwitz, de la Duke University de Estados Unidos, que se presentó en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).
Para entender esa palabra de trabalenguas, antiangiogénesis, lo primero es aprender a pensar los tumores, no ya como conjuntos de células que crecen enloquecidamente, sino como órganos en sí mismos, complejos y astutos, que obligan al organismo a proveerlos de los vasos sanguíneos que necesitan para nutrirse. Para esto, los tumores producen una sustancia llamada “factor de crecimiento vascular”: cuando este factor llega a los vasos sanguíneos, éstos, obedientes, empiezan a crecer hacia el tumor, para nutrirlo. Esta génesis de vasos sanguíneos se llama “angiogénesis”.
Para contrarrestarla, los investigadores utilizaron un “anticuerpo monoclonal”: estas sustancias, por cuyo descubrimiento César Milstein recibió el Premio Nobel de Medicina en 1984, pueden usarse para reconocer –y, si es el caso, destruir– una molécula determinada y sólo ésa: en este caso, destruye la molécula del “factor de crecimiento vascular” fabricado por el tumor. El anticuerpo que usaron se llama “bevacizumab”.
El estudio dirigido por Hurwitz involucró 925 pacientes, con cáncer colorrectal avanzado, entre setiembre de 2000 y mayo de 2002. A la mitad se le administró “bevacizumab”, en combinación con quimioterapia, y al resto sólo quimioterapia. El 44,9 por ciento de los que recibieron el nuevo fármaco respondieron al tratamiento, mientras que la quimioterapia sola logró respuesta terapéutica en el 34,7 por ciento. El tiempo de sobrevida fue de 20,3 meses en los que tomaron “bevacizumab”, contra 15,6 meses en los que sólo tomaron la quimio. El tamaño de los tumores bajó a menos de la mitad en el 45 por ciento de los que recibieron el nuevo tratamiento, y en el 35 por ciento de los demás.
La investigadora Lilia Davel –jefa de Inmunidad Celular en el Instituto Roffo, de la UBA– comentó que “hay cientos de drogas antiangiogénicas en distintas fases de experimentación”. Un concepto que las sustenta es el de que “en realidad, nadie muere por el tumor primario, sino porque el cáncer invade los demás tejidos; y esta invasión se efectúa mediante los vasos sanguíneos y linfáticos: entonces, mientras la quimioterapia ataca el tumor primario, estas drogas la complementan evitando las metástasis”.
Daniel Gómez –titular del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes– señaló que “todas estas terapias de objetivo (target therapies) pueden tener un gran futuro para ese lapso que empieza cuando, después de la cirugía o la quimio o la radioterapia, el médico le indica al paciente que vuelva seis meses después, durante los cuales se mantendrá la llamada ‘conducta expectante’: se trata detransformar esa conducta en un tratamiento preventivo de la reaparición o extensión de la enfermedad”.
Dos laboratorios solicitaron a al organismo de control de alimentos y medicamentos de Estados Unidos (FDA) la aprobación de fármacos antiangiogénicos contra el cáncer colorrectal, que podrían salir al mercado el año que viene.
Juan Cicco, director del Area Médica del Instituto Roffo (UBA), observó que ya hay en uso un antiangiogénico, previo a esta generación de fármacos: “Es la talidomida, que tuvo triste celebridad hace 40 años porque, usada como antidepresivo por mujeres embarazadas, causaba graves malformaciones”. Reciclada contra el cáncer, “se usa, en combinación con los tratamientos convencionales, contra el mieloma múltiple, que ataca la médula ósea”, puntualizó Cicco.

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