SOCIEDAD › UN EXPERTO MEXICANO ANALIZA LAS PODAS Y TRASPLANTES DE áRBOLES DE LA 9 DE JULIO

“No tienen idea del asunto ni sensibilidad”

Daniel Rivas Torres es un arborista certificado por la Sociedad Internacional de Arboricultura. En diálogo con este diario explicó por qué los árboles trasplantados por el metrobús tienen poca posibilidad de sobrevivir. Lo que se debió hacer, lo que se hizo mal.

 Por Emilio Ruchansky

El ingeniero forestal mexicano Daniel Rivas Torres, arborista certificado por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA), estuvo siguiendo a través de los medios locales lo que está ocurriendo en las plazoletas y boulevares de la avenida 9 de Julio. En su última visita al país, el año pasado, pudo advertir el uso extendido del desmoche o descopado de tipas en la Ciudad. Como el resto de los adeptos a la arboricultura moderna, Rivas Torres considera al descopado como “la antítesis de la poda y los desmochadores, intelectuales y materiales, sus exponentes más pobres y atrasados”. Así lo definió en una de sus editoriales de Arbolama, la revista de la Asociación Mexicana de Arboricultura de la que es miembro fundador.

A pedido de Página/12, este especialista analizó imágenes de la remoción y traslado de árboles en pos del trazado del metrobús por la avenida 9 de Julio. “El trabajo fue hecho por personas que no tienen idea del asunto ni sensibilidad”, opinó al ver los preparativos para trasplantar un palo borracho. “Hacer bien ese trasplante involucra maquinaria pesada y grúas más grandes. Otra forma, dependiendo de la especie, es usar la pala de aire: una máquina que por la velocidad del aire funciona como un bisturí, quitando toda la tierra y dejando solo la raíz”, apuntó el especialista.

Las faenas sobre el boulevard comenzaron la semana pasada, cuando acudieron varias cuadrillas del gobierno porteño, mayormente de noche. El objetivo era trasladar más de 200 árboles a las plazoletas laterales, que dan a las calles Cerrito/Lima y Pellegrini/Bernardo de Irigoyen. Bajo supervisión de dos especialistas, los operarios “podaron” en algunos casos y descoparon, en otros, decenas de palos borrachos, tipas y jacarandás. Más tarde aparecieron las grúas, palas mecánicas y camiones con acoplado para hacer el traslado de estos árboles, muchos de ellos añosos.

El método utilizado para preparar los ejemplares contraría el primero de los ocho principios de la arboricultura moderna de Gregory Moore, que Rivas Torres tradujo: “No hacer daño. Cualquier intervención arboricultural no debe dañar al árbol. Ninguna actividad debe contribuir a hacer peor la condición del árbol en el medio y largo plazo”. Los operarios cavaban en un radio de un metro y al chocar con las raíces, las cortaban con una motosierra. El ejemplar era atado a una topadora, lo movían hasta cortar las raíces profundas, se lo levantaba con grúa y se lo depositaba en un camión.

El daño que causa esta práctica es irreversible, advirtió Rivas Torres. Además se hizo fuera de fecha, ya que lo aconsejable era trasplantarlos a principios de la primavera. El operativo estuvo a cargo del geólogo Francisco Inomata. “La gente tiene derecho a quejarse porque le cambian el paisaje, pero no tiene que preocuparse por los árboles porque se están salvando. El trasplante es una cosa muy costosa y el gobierno está haciendo todo lo posible para mantener dichos ejemplares”, dijo el geólogo.

“El palo borracho sigue creciendo, pero hay que podarlo un poco, el primer año tardan un poco en crecer pero después de una temporada vuelven a tomar su forma porque además la poda es mínima. El jacarandá, por ejemplo, sí se poda un poco más. De esta forma van a tener una copa más gustosa y luminosa”, agregó Inomata. Las fotos tomadas por este diario demuestran que no hubo podas “mínimas” y en muchos casos directamente se descoparon ejemplares, contrariando lo que sostienen los especialistas, es decir, los arboristas.

Según comentó Inomata, la mayoría de los ejemplares, alrededor de 200, se trasladarán a las plazoletas laterales de la avenida 9 de Julio. “Al parque Thays se llevarán unos 75, 10 o 12 al parque de la avenida Juan de Garay y otros tantos al Borda”, agregó al sitio diarioveloz.com. A principios de mes, el ministro de Espacio Público y Ambiente porteño, Diego Santilli, aseguró que Mauricio Macri cuida “los árboles como ningún jefe de Gobierno” e informó que se hizo “un estudio de cada uno”.

Rivas Torres contó que hay un solo arborista argentino certificado por la ISA. Por lo que pudo averiguar Página/12, no participó del operativo. Y eso que trabaja para el gobierno porteño.

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