SOCIEDAD

Fue a trabajar a España y terminó obligada a ejercer la prostitución

Una argentina cayó en una red de trata de blancas y fue esclavizada en un cabaret. Logró pedir ayuda por mail. Y la liberaron.

 Por Mariana Carbajal

La promesa de un “buen trabajo” con un sueldo en euros la tentó a viajar a España. Pero no imaginó que allí conocería el infierno: una inmigrante argentina, de 21 años, fue liberada –por la Guardia Civil– de un cabaret, en la región de Castilla y León, donde la obligaban a ejercer la prostitución y la mantenían encerrada como esclava. El burdel estaba regenteado por otra argentina, que quedó detenida. La muchacha logró recuperar su libertad gracias a un correo electrónico que pudo enviar a un primo residente en otra región española. “Es el primer caso de este tipo de una víctima argentina en el exterior, pero nos está demostrando que es necesario iniciar una campaña de concientización desde los consulados para evitar que otras mujeres sean engañadas por redes de prostitución”, señaló a Página/12 la embajadora Laura Velázquez, representante especial para los temas de la mujer de la Cancillería.
En el e-mail, la joven le contó a su primo, residente en el pueblo de Olite, región de Navarra, la situación que estaba viviendo en un club nocturno de la ciudad de Zamora –en la región de Castilla y León–, donde no la dejaban salir y la obligaban a prostituirse para saldar una deuda de mil euros. También le contó –según publicó ayer el diario La Vanguardia, de Barcelona– que sus padres, que viven en la Argentina, no estaban enterados. El primo, entonces, hizo la denuncia a la Guardia Civil de Olite. La policía pudo ubicar desde dónde había sido enviado el correo electrónico y coordinó la liberación con la Guardia Civil de Zamora. Tras localizar el burdel en el que trabajaba la argentina –cuyo nombre no trascendió–, montó un simulacro de un operativo de control de documentación para que se identificaran el encargado del local y sus tres empleadas. Los agentes comprobaron que una de ellas era la argentina que estaban buscando.
Resultó que la madama también era argentina y residía en Zamora: identificada por la iniciales N.V.S., quedó detenida como presunta autora de los delitos de detención ilegal, coacciones, amenazas y relativos a la prostitución. Quedó a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Nº 3 de Zamora. Según explicó la Guardia Civil, el sistema de captación de chicas en la Argentina es similar al usado en otros países latinoamericanos. Consiste en ofrecerles, antes de abandonar su país, un trabajo digno con buen sueldo en España. La misma organización les facilita el pasaporte para entrar en España, el pasaje en avión y el dinero necesario para el ingreso al país. Una vez en Barajas, las espera un enlace de la red, que las traslada al burdel, donde les quitan el pasaporte y el dinero, y les informan que tienen una deuda en euros y que tienen que pagarla ejerciendo la prostitución.
Situaciones similares vivieron durante la década del ‘90 centenares de mujeres paraguayas y dominicanas que llegaban a Buenos Aires –atraídas por la paridad cambiaria– engañadas por organizaciones de traficantes que les ofrecían trabajos decentes y terminaban explotándolas sexualmente. En varias de esas redes, incluso, se detectaron diplomáticos, políticos y policías involucrados. Al parecer, la devaluación del peso corrió el negocio para otras latitudes. Pero hasta ahora, a pesar de la fuerte oleada inmigratoria argentina, no se había conocido ningún caso con argentinas. “Me asombra. En España es muy común que las víctimas de este tipo de explotación sean africanas, de Nigeria, Senegal y Guinea, y también centroamericanas. Pero argentinas, no”, precisó el abogado Carlos Slepoy, de Casa Argentina de Madrid, defensora de los derechos de los inmigrantes. La misma sorpresa expresó la embajadora Velázquez, de la Cancillería argentina, pero aclaró que desde el año pasado preveía que pudieran darse casos similares, aunque no pudo encarar un programa de alerta a través de los consulados por falta de presupuesto. “Hay que tomar medidas urgentes. Prometo mañana mismo (por hoy) ver qué podemos hacer para evitar que otras mujeres sean engañadas”, aseguró.

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