SOCIEDAD › AL CUMPLIR 20 AñOS, LA ASOCIACIóN DE MERETRICES RECIBIó ELOGIOS Y ENTREGó PREMIOS

Dos décadas para una batalla

Del acto participaron Hugo Yasky, Rosa Bru, el director de Sida del Ministerio de Salud nacional y la representante de Onusida, entre otros. Todos valoraron la tarea de la organización en la promoción de la salud y la lucha por sus derechos.

 Por Pedro Lipcovich

“La aprobación de la ley que reconozca el trabajo sexual autónomo no sólo es necesaria para estas compañeras, a las que hoy persigue la policía, sino que se integra en la lucha de la clase trabajadora”: así se expresó Hugo Yasky, secretario general de la CTA, en el acto que celebró los veinte años de existencia de Ammar, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina. Carlos Falistocco, titular de la Dirección de Sida del Ministerio de Salud de la Nación, reconoció que “estamos en deuda con ustedes, porque el ministerio toma los logros de Ammar en prevención para mostrar al mundo lo que hace la Argentina”. “Cuenten con nosotros”, afirmó la representante de Onusida. “Me siento una más de Ammar”, dijo la legisladora porteña María Rachid, autora del proyecto de ley para habilitación de lugares donde se brindan servicios sexuales. En el acto, las gremialistas otorgaron estatuillas de reconocimiento a políticos –entre ellos, Gabriela Alegre, titular del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura porteña–, investigadores del Conicet, gremialistas, trabajadores de la salud, representantes de la sociedad civil y periodistas.

“Habíamos pensado en no celebrar estos veinte años porque las trabajadoras sexuales estamos siendo criminalizadas y sufrimos allanamientos con la excusa de combatir la trata, pero estamos acá porque lo que nunca van a poder robar, no a las trabajadoras sexuales sino al pueblo, es la alegría”, dijo Georgina Orellana, presidenta de Ammar, al abrir el acto, que se efectuó en el teatro La Máscara. Y explicitó lo que a algunos y algunas les resulta intolerable: “Nuestro trabajo es un placer doble: la pasamos bien con los clientes y encima nos pagan”.

Fue muy recordada Sandra Cabrera, militante de Ammar asesinada el 27 de enero de 2004 luego de denunciar trata de personas y explotación sexual de menores por policías en Rosario –el crimen permanece impune–. Elena Reynaga, fundadora de Ammar, recordó que en aquella oportunidad “Carlos Tomada, ministro de Trabajo, fue el primero en llamarnos para ponerse a disposición”.

Hugo Yasky, además de denunciar “la persecución policial que sufren las compañeras trabajadoras sexuales”, recordó que con ellas “compartimos no sólo la construcción de Ammar, sino la de la CTA”. La legisladora Rachid, al pronunciarse a favor del proyecto de ley reglamentaria del trabajo sexual impulsado por Ammar, sostuvo que esa legislación “implica más presencia del Estado para garantizar derechos”.

Históricamente, Ammar creció en relación directa con la promoción de la salud y especialmente en prevención del VIH/sida. En el acto, Carlos Falistocco, titular de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual del Ministerio de Salud de la Nación, destacó que las integrantes del sindicato “redujeron la seroprevalencia, hicieron prevención, instalaron su Consultorio de Salud Integral en La Plata” y destacó la deuda que el sistema de salud tiene con ellas. Lina Nykänen Rettaroli, representante de Onusida para el Cono Sur, dijo a las gremialistas: “Cuenten con nosotros”, ya que “cada país debe tener un marco legal que garantice las condiciones laborales para las trabajadoras sexuales”. Kurt Frieder, presidente de la Fundación Huésped, agregó: “Ustedes tienen que estar orgullosas”, ya que “Ammar fue el modelo para la Red de Trabajadoras Sexuales (RedTraSex), que hoy abarca quince países de América latina”.

Rosa Bru, titular de la Asociación Miguel Bru, recordó que “cuando mi hijo Miguel fue desaparecido por la policía de La Plata (el 17 de agosto de 1993), la principal testigo fue una trabajadora sexual, Celia Giménez, que, pese a haber sido golpeada y atropellada, en el juicio señaló a uno de los asesinos”. También se reconoció en deuda el gremialista Marcelo “Nono” Frondizi, ya que “cuando la policía nos reprimió en el hospital Borda (el 26 de abril de 2013), las compañeras vinieron a colaborar”.

Entre los periodistas cuyo trabajo reconoció Ammar hay uno de Página/12, que firma esta nota y que, al agradecer la estatuilla, señaló que la acción de esta entidad gremial es “subversiva, en el sentido más interesante y más comprometido de la palabra”.

El acto tuvo la adhesión de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros (Attta); contó con la participación del conjunto Chocolate Remix e incluyó un lujoso minishow de la cantante Rocío Rocha.

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Georgina Orellana, de Ammar, junto al secretario general de la CTA.
 
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