SOCIEDAD › ORDENAN LA DETENCION DE OTRO CURA POR ABUSO SEXUAL

De la capilla a un calabozo

 Por Mariana Carbajal

Otro cura irá a prisión acusado de abuso sexual de menores. Ayer, el juez de San Isidro Orlando Díaz ordenó la captura del sacerdote Mario Napoleón Sasso, de la capilla San Manuel del partido de Pilar, denunciado por el abuso sexual de una nena de 12 años. El caso tiene la particularidad de que entre los denunciantes hay otro sacerdote. El Juzgado de Menores Nº 5 de San Isidro investiga si hay más víctimas del mismo religioso.
El arresto del padre Sasso fue pedido por el fiscal de Pilar Enrique Ferrari, que acusó al cura de los delitos de abuso sexual agravado por ser cometido de manera ultrajante y por la condición de ministro de culto, delitos castigados con una pena de 8 a 20 años de cárcel, según trascendió ayer de fuentes judiciales. El caso está en manos de la jueza de menores Nº 5 de San Isidro, Mirta Angélica Ravera Godoy.
Sasso estaba a cargo desde hace cuatro años de la capilla San Manuel, en la localidad de La Lonja, partido de Pilar. Llegó allí desde la provincia de San Juan, después de haber pasado unos meses en un “centro de recuperación de sacerdotes en crisis” llamado Domus Marie, ubicado en Tortuguitas, donde son atendidos desde religiosos con problemas de fe hasta paidófilos, según precisó ayer a Página/12 el cura José Ramón Villa, vicario general de la diócesis de Pilar. Villa declaró en la causa como testigo.
Pilar pertenece al obispado de Zárate-Campana, dirigido por monseñor Rafael Rey. Desde que trascendió el caso, el miércoles último a través del programa televisivo Punto Doc, el obispo Rey ha mantenido silencio.
La denuncia contra Sasso fue realizada unas dos semanas atrás por tres personas: el sacerdote y psiquiatra Luis Domínguez, quien trabaja en la Casa de Derechos Humanos, una entidad que realiza tareas sociales en los barrios pobres de Pilar; una mujer que colabora en la misma parroquia que oficiaba Sasso coordinando las actividades pastorales con adolescentes y niños, cuyas iniciales son A.L.L. y prefiere mantenerse en el anonimato; y la psicóloga María Inés Olivella, que atendió a la niña por cuyo caso se mandó detener ayer al cura. La chica habría relatado que el cura la “manoseaba por delante y por detrás” y que ella “apretaba fuerte los ojos y la boca para no gritar”, de acuerdo con una fuente que tuvo acceso al expediente.
Según contó A.L.L. a este diario, hace varios meses encontró a la nena de 12 años llorando en la parroquia. “La conozco hace muchos años. Me acerqué para ver qué le sucedía. Primero no quiso hablar y después me contó que el cura la molestaba... y me describió que era abusada por él y que no quería que lo hiciera más. Ella no quería decirlo. El la tenía amenazada para que no se lo contara a nadie.” De acuerdo con lo que pudo establecer A.L.L., los abusos habrían ocurrido desde hace varios años. La nena, que pertenece a una familia pobre de la zona, solía acercarse a la parroquia para recibir viandas de comida y otro tipo de ayuda.
Shockeada por el relato, A.L.L. habló sobre el tema con el vicario José Ramón Villa, a quien conoce “hace 23 años”. De la parroquia que encabeza Villa depende la capilla en la que estaba Sasso. “Me escuchó, quedó muy impactado. Le pedí que hiciera algo. Un tiempo después me dijo que lo iba a trasladar a la parroquia de Pilar. También me contó que habló con el padre Pedro Marano, encargado de la Domus, que le dijo que (el cura Sasso) no podía estar en contacto con chicos. Con lágrimas en los ojos, me dice: ‘A.L., yo no sabía eso’”.
Por orden de Villa, el padre Sasso dejó de dormir en La Lonja, y pasó a vivir en la parroquia de Pilar. Pero siguió oficiando misa y bautizando en la capilla San Manuel, mientras el vicario estaba de viaje por Europa, según contó A.L.L. Ante esa situación, A.L.L. se contactó con el padre Domínguez, quien pertenece a la diócesis de Avelllaneda pero trabaja en la Casa de los Derechos Humanos de Pilar asistiendo a familias pobres de la zona. “Desde esa institución, ubicaron a la nena y a su mamá, quedesconocía por completo los padecimientos de su hija. Una psicóloga la empezó a atender y la nena le contó todo”, siguió A.L.L. La mujer, junto con el padre Domínguez y la psicóloga, prestaron declaración testimonial unas dos semanas atrás ante el asesor de menores de San Isidro, Carlos Bigalli, quien elevó la denuncia a la jueza de menores Ravera Godoy. El domingo 23 de noviembre los tres declararon ante el fiscal Ferrari. Después lo hizo la nena. El juzgado investiga si otras menores habrían sido abusadas por el mismo sacerdote.
La última vez que el padre Sasso estuvo en la capilla de La Lonja fue el sábado 22 de noviembre, según recordó A.L.L. Tras la denuncia penal, desapareció de ahí. Al cierre de esta edición todavía no había sido detenido.

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