SOCIEDAD

Un tercer tiempo violento, no apto para uniformados

Ocho rugbiers chilenos fueron detenidos por moler a golpes a cuatro policías mendocinos.
Quedaron excarcelados pero no pueden salir del país.

Vinieron de Chile a jugar un amistoso, pero se trenzaron a las piñas con policías de la provincia de Mendoza y terminaron en el calabozo. Se trata de ocho jugadores de rugby, de entre 21 y 28 años, que primero fueron echados de un boliche bailable por un grupo de patovicas y luego se desquitaron con cuatro policías, a los que dejaron fuera de combate. Los ocho deportistas debieron prolongar su estadía en Mendoza más allá de lo pensado: no podrán volver a casa antes de que el juez les tome declaración indagatoria por los delitos de lesiones en riña y resistencia a la autoridad.
El incidente se produjo el domingo a la madrugada, cuando los muchachos del equipo de Alumni, de Santiago de Chile, había ido a bailar a la discoteca Runner, ubicada en Chacras de Coria, 15 kilómetros al sur de la capital mendocina. En una virtual prolongación del tercer tiempo –el momento de confraternidad de los equipos después del partido– también habían ido los jugadores de Maristas, los mendocinos con los que habían disputado, el sábado a la tarde, un encuentro amistoso. Habían ganado los argentinos por 50 a 34.
Pero en el boliche, al parecer, el alcohol comenzó a hacer estragos. Los jugadores de ambos equipos se pelearon y todos fueron echados de Runner por los patovicas. La gresca continuó en la calle, lo que motivó la intervención del agente Fernando Castillo, de 24 años, de custodia en el lugar. Lejos de calmar los ánimos, el policía se convirtió en una nueva víctima de los golpes: lo hicieron caer de una trompada y después lo patearon en el piso, relataron los testigos.
Una patrulla de la brigada de control de alcoholemia que acertó a pasar por el lugar intentó socorrer al policía. Pero poco pudieron hacer, salvo pedir refuerzos, porque también recibieron una lluvia de golpes. Según relató un testigo, uno de los agresores envolvió una piedra con un pulóver, la agitó en el aire como una boleadora y golpeó varias veces en la cabeza a un policía.
Recién cuando llegaron los refuerzos la situación quedó bajo control. Los ocho rugbiers fueron aprehendidos y entonces pudo ser atendido uno de los policías, el cabo Carlos Rico, que sufrió traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento, entre otras lesiones. Otros tres policías también tuvieron que recibir atención médica, aunque todos fueron dados de alta.
Los jugadores detenidos fueron identificados como José Patricio Valladares (28 años), Claudio Bernnet (25), Felipe Bernnet (21), Hernán Martín (23), Alejandro Zievrech (21), Carlos Descovierez (23), Diego Livingstone (24) y Pablo Charut (28). Todos juegan en el Alumni y, además, son egresados del Colegio San Jorge, ubicado en el exclusivo barrio de Los Condes, de Santiago.
Los ocho estuvieron presos alrededor de 15 horas. Las gestiones realizadas por el Consulado chileno y por el abogado Alfredo Zabala Jurado permitieron que los jóvenes, al menos, pasaran la noche del domingo fuera del calabozo: la fiscal Girma Domínguez dispuso su excarcelación, bajo el compromiso de no ausentarse de la provincia y presentarse hoy en los tribunales. Hasta que se regularice su situación, los jugadores chilenos permanecerán alojados en casas de familia mendocinas.
Este no es el primer caso de rugbiers que protagonizan hechos violentos: en noviembre último, el neocelandés Riki Flutey fue procesado por causar lesiones graves a un joven a la salida de una confitería, en Rosario. Recuperó la libertad después de pagar una fianza de 35 mil dólares.

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Ocho jugadores chilenos fueron trasladados a la comisaría, donde estuvieron detenidos 15 horas.
 
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