SOCIEDAD › EL PROFESOR QUE ADMITIO HABER VIOLADO A SUS ALUMNOS

Abusos en silencio durante 25 años

Los ex alumnos de un colegio católico se reunieron durante años, pero sólo después del 25º aniversario surgió la historia del profesor que había violado a varios de ellos. Organizaron escraches hasta que el docente confesó su delito ante una cámara oculta.

 Por Pedro Lipcovich

Durante un cuarto de siglo, bajo las cordiales reuniones de egresados de la promoción ’76 latía un silencio: por lo menos cuatro de los alumnos habían sido abusados por un profesor cuando tenían entre 10 y 12 años. Poco antes del 25º aniversario, uno de ellos habló ante sus compañeros y enseguida fueron varios más, y también de otras promociones. Los ex alumnos se organizaron: con la metodología del “escrache”, cercaron a su antiguo profesor –actualmente un reconocido artista plástico– hasta que él mismo pidió hablar con ellos. Pero llevaron a esa reunión una cámara oculta, ante la cual el profesor confesó su delito; la escena fue difundida anteanoche por el programa de televisión Código Penal. El profesor no es ya imputable ante la ley porque los delitos que confesó ya han prescripto; a tal respecto, el asesor legal del Consejo del Niño, el Adolescente y la Familia sostuvo que “este tipo de delitos ameritaría extender los plazos de prescripción, contándolos desde que la víctima tiene edad para presentarse ante la Justicia en forma independiente”.
En la reunión con sus ex alumnos, Peter Malenchini, de 58 años, trató de argumentar que él a su vez, cuando niño, había sido abusado “con violencia” y que “nunca lo relacioné pero..., en la terapia, eso sale...”. Uno de sus alumnos-víctimas, lapidario, le contestó desde otra posición ética: “Pese a lo que vos hiciste, yo no me cogí a ningún pendejo”. Y otro agregó: “Vos decís que fue sin violencia porque no nos pegaste, pero el dominio psicológico que tenías sobre nosotros era peor”. Y otro, o el mismo: “Eras nuestro ídolo, eso es lo terrible”. “Es que yo a ustedes los adoraba”, trató de restituirse el profesor. “¿¡Hacías eso porque nos adorabas!?”, lo refutaron.
“Toda mi vida me estuve diciendo: ‘¿Por qué no grité? ¿Por qué no se la mordí, no se la corté?’ No podía por la vergüenza, por la sumisión. Y porque yo te quería”, habló la víctima.
La historia que culminó en ese diálogo extraordinario había empezado más de 30 años atrás, cuando los hombres que finalmente arrinconaron al victimario tenían 10 u 11 años y estudiaban en el colegio San Juan el Precursor, de San Isidro, donde hicieron la primaria y la secundaria. Como suele suceder, “nos reunimos cuando se cumplieron diez años de egresados; después, cuando se cumplieron 20, fuimos al campo de uno de los chicos, y para los 25 años, en 2002, planeábamos pasar juntos un fin de semana en Colonia”, contó Otto Kexel, uno de los compañeros.
Quizá la excursión a Colonia se parecía demasiado a esos campamentos que había organizado Malenchini. El hecho fue que, en la reunión preparatoria del viaje, uno de ellos –“le decíamos Charlie; poco después murió”– les dijo que necesitaba contarles algo. Lo que reveló se llama abuso sexual incluida violación.
“Empezamos a juntarnos a hablar del tema: apareció una segunda víctima, y otra; empezaron a llegar llamados telefónicos, mails.” Decidieron actuar. Pronto supieron que el delito ya había prescripto para la Justicia (ver más abajo) y decidieron propiciar la condena social del abusador. “Hace un año y medio hicimos una pegada de afiches cerca de los colegios de zona norte: San Isidro, Beccar, Punta Chica: ‘Malenchini, abusador de menores’, decían.” El colegio San Juan el Precursor, católico, es de los conocidos y caros en la zona.
La acción colectiva de los ex alumnos continuó con un método popularizado por la organización HIJOS de desaparecidos: el escrache. Lo hicieron en mayo de este año en Galería de la Recoleta, donde el ex profesor exponía sus acuarelas. Peter Malenchini es un destacado artista plástico, que desde 1972 realizó más de 30 muestras personales en la Argentina y el exterior.
“A partir de nuestros afiches, él ya se sentía perseguido porque nos empezó a llamar por teléfono; quería reunirse con nosotros –siguió contando Kexel–. Aprovechando eso, nos conectamos con la gente de CódigoPenal y elaboramos una estrategia. Decidimos grabar la reunión con una cámara oculta y él mordió el anzuelo.”
Hasta el martes pasado, cuando se emitió el programa por Canal 2, la cantidad de víctimas reconocidas llegaba a ocho, “aunque ya sabíamos que había otros, que no terminaban de reconocerlo. Después de que apareció en la tele, empezaron a llamar más”, precisó Kexel, quien no se cuenta entre los abusados. Por lo menos cuatro eran de la misma división, “pero tiene que haber más, y hay también de otras promociones”, aseguró Kexel.
En cuanto a la prescripción del delito, el asesor legal del Consejo del Niño, el Adolescente y la Familia, Gustavo Gallo, recordó que “salvo los crímenes de lesa humanidad, que son imprescriptibles, los delitos tienen un lapso de prescripción: pasados más de diez años, probar estos ilícitos suele resultar difícil o imposible; y la seguridad jurídica se considera garantizada en tanto la ley otorga un tiempo amplio para efectuar la denuncia”.
“Sin embargo –estimó Gallo–, los delitos contra la integridad sexual o las privaciones ilegítimas de la libertad, tratándose de niños, son los únicos casos que ameritarían extender los plazos de prescripción. Porque la propia índole del delito puede implicar que el chico no esté en condiciones de denunciarlo; pueden pasar años sin contarlo a nadie o contándoselo a un adulto que no le cree. Podrían contarse los plazos de la prescripción sólo desde que el denunciante ha llegado a la edad que lo pone en condiciones de presentarse ante la Justicia de manera independiente.”

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El artista plástico Peter Malenchini, captado por una cámara oculta del programa Código Penal.
 
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